Néstor Espósito: “Lo de Arroyo Salgado es una investigación paralela”

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Cosecha Roja.-

La semana que viene se cumple un mes de la muerte de Alberto Nisman y todas las pruebas que hay en el expediente indican que fue un suicidio. Pero para descartar un homicidio y saber si la muerte fue voluntaria o inducida hace falta una estrategia de investigación. “Habría que determinar si existe, porque parece que no hay una línea que la conduzca. Nada del trabajo de la fiscal apunta a responder esa pregunta. Le están concediendo todos los pedidos a (la jueza y ex esposa) Sandra Arroyo Salgado y la inspección ocular de mañana es virtualmente una investigación paralela”, dijo a Cosecha Roja el periodista Néstor Espósito.

Arroyo Salgado -que actúa como querellante en representación de las hijas- pidió una nueva visita al departamento de la torre Le Parc en donde vivía Nisman y una autopsia psicológica. “En general los querellantes pueden mover el expediente y proponer pericias pero ella es una jueza, y no cualquiera. Tiene muchas vinculaciones poder judicial y político”, dijo Espósito.

“La fiscal Viviana Fein acumuló pruebas, información testimonios y papeles sin una línea clara. Por lo que conozco del expediente hay al menos treinta medidas de pruebas que deberían haber tomado y no se hicieron”, explicó. Se refiere, por ejemplo, al teléfono celular de Nisman que todavía no se encendió. “La excusa es que están esperando que todas las partes designen peritos para controlar las pruebas y evitar que la defensa o la querella planteen una nulidad”.

A través de un comunicado, Fein anunció hoy que en los próximos días la División Apoyo Tecnológico de la Policía Federal empezará a peritar los equipos informáticos y de telefonía. “No lo encendieron para ver si había algún mensaje de texto o watsapp, para saber si hay indicios de comunicación con algún sospechoso. Si abrís el teléfono y te encontrás un mensaje que dice ‘pegate un tiro esta noche’, no podés desconocerlo a casi un mes de la muerte”, dijo el periodista.

Otra explicación que los investigadores no pidieron es por el Audi que manejaba Nisman. En la UFI AMIA tenía varios vehículos asignados pero él iba en un “auto de alta gama que es propiedad de una empresa vinculada con los servicios de inteligencia”. “La empresa se acercó a la justicia y pidió la devolución. Nadie le preguntó al apoderado a título de qué se lo habían prestado”, dijo.

Tampoco indagaron en la “ventana de tiempo” que hay entre el descubrimiento del cuerpo de Nisman que hacen la mamá y el custodio y la llegada del médico de Swiss Medical. Para Espósito, “no hay una sola línea que explique qué hicieron en esos 30 o 50 minutos. El custodio declaró que vio a la madre ordenando unos papeles pero nadie le preguntó qué había en esos papeles”.

Cuando allanaron la caja de seguridad que Nisman tenía en el Banco Ciudad, los investigadores le pidieron a la madre que los acompañe. No encontraron nada y ella no dijo una palabra pero cuando revisan los movimientos descubrieron que Garfunkel había estado ahí 48 horas antes y la había vaciado. “Le preguntaron y ella contó que se llevó títulos y papelería pero nadie fue a allanar la casa para ver qué eran esos documentos”, dijo el periodista.

Hasta ahora los peritos encontraron el ADN de Nisman, a partir de las muestras levantadas en el baño, y el de otra persona en una taza que estaba en la bacha. Ambos rastros fueron recolectados la misma noche que apareció muerto. Lo que no hicieron -según el periodista- es tomar los rastros genéticos de las  llaves ni preservar la escena del crimen, otra de las fallas de la investigación.

A veinticinco días de la muerte de Nisman, el departamento del piso 13 está contaminado: ya pasaron más de 50 personas entre los camilleros que se llevaron el cuerpo y la fiscal y la jueza.  Espósito cree que “si a alguno se le cayó un cabello y los investigadores lo encuentran puede terminar siendo sospechoso. Si usaran botas, barbijo y gorro, las posibilidades de contaminación serían menores”.

El colaborador informático Diego Lagomarsino es el único imputado de la causa (por haberle prestado el arma al fiscal). Su relato tiene indicios sólidos: en el expediente figuran dos constancias de gastos con tarjetas de crédito del domingo -uno del mediodía y otro cerca de las 21- y los tickets y las imágenes de la camioneta en el peaje de la autopista Illia en los mismos horarios que declaró.

“Si hay personaje que pueda cambiar el rumbo de la causa todavía está oculto. La investigación es un proceso complejo y todo lo que hicieron hasta ahora fue acumular papeles. Es imposible avanzar si no sabes qué hizo, con quién habló, a quién le mandó mensajes. Tiene que haber un abordaje integral,  ninguna prueba por separado es trascendente”, concluyó.

Foto: Télam

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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