“No nos peguen, estamos quemados”, suplicaron los pibes de la Masacre de Quilmes

Presos en comisarìasCosecha Roja.-

– No nos peguen que estamos quemados.

Uno de los sobrevivientes de la Masacre de Quilmes todavía se acuerda de los gritos de Manuel, Diego, Elías y Miguel, los cuatro adolescentes murieron por el incendio de 2004 en la Comisaría Primera. Lo contó el testigo en la tercera audiencia del juicio en el que hay diez policías acusados de apremios ilegales, tortura y muerte.

El 20 de octubre los adolescentes incendiaron colchones en una celda. Los policías los golpearon mientras se quemaban y tardaron el llamar la ambulancia. Diego murió a las 4 de la mañana del día siguiente; Manuel a las 7 de la tarde; Elías cuatro días después y Miguel el 11 de noviembre. Once años después el caso llegó a los tribunales.

***

Ese día Quilmes jugó de local y le ganó a Arsenal por 2 a 0. Al testigo que declaró en la audiencia de hoy lo habían detenido en la cancha bajo la figura de ‘averiguación de antecedentes’. Desde la celda en la que lo dejaron vio fuego y escuchó gritos. Lo pusieron de rodillas y le pegaron palazos. Cuando preguntó por qué nadie le respondió. “Los policías estaban enojados”, dijo. También confirmó lo que consta en la causa: que sacaban a los pibes a los empujones.

Otro de los sobrevivientes contó que estaba detenido en la Comisaría Primera hacía un tiempo. Esa noche se estaba bañando cuando escuchó el griterío y los vio llegar corriendo. Abrió las duchas para que se refresquen las quemaduras. Un rato después los policías lo separaron y lo amenazaron para que dijera quién había iniciado el fuego. “A ese no le peguen que mañana baja al juzgado”, dijeron. Y zafó. Pero vio a los otros detenidos quemados y escuchó cómo los oficiales les decían que era todo su culpa.

Durante la audiencia de hoy también declararon el médico que atendió a los heridos en la Clínica del Niño de Bernal y el padre de otro adolescente detenido. Esa noche vio humo en la comisaría. Su hijo le dijo “papi, a mí también me pegaron” y le mostró el costado izquierdo de las costillas herido.

***

La noche del 20 de octubre el maltrato fue peor que de costumbre. A las 19 los policías los golpearon, les tiraron la ropa y la comida y los amenazaron con volver. A las 22.20 los pibes empezaron el fuego encendiendo una almohada, que generó una llamarada. Los policías se acercaron, les dijeron “¿ustedes quieren fuego? Acá tienen fuego” y “tiraron algo” por debajo de la puerta. El candado de la celda se calentó. Los oficiales tardaron quince minutos en abrir los calabozos y cuarenta en llamar a los bomberos.

Durante la evacuación los policías armaron un cordón: los jóvenes pasaban por el medio y ellos los iban llevando hacia los baños a palazos. Después, hacia la cocina. “Estaban intoxicados y mareados y los seguían golpeando”, dijo a Cosecha Roja Tobías Corró, que acompaña a las familias desde entonces. Llamaron a la ambulancia pero no la esperaron. Subieron a los pibes a los móviles policiales y los llevaron a hospitales. “La ambulancia tardó 7 minutos y cuando llegó ya no había nadie a quién atender”, contó.

Los policías cambiaron los horarios en el sumario para encubrir el crimen. “El caso pone en evidencia la detención de menores en comisarías, algo que está prohibido en la provincia de Buenos Aires”, dijo a Cosecha Roja Diego Díaz, director de CPM. El organismo es veedor en el juicio.

Aquella noche había 17 adolescentes alojados en la comisaría. “Eran celdas chiquitas, no había instancias educativas ni de recreación. A partir de este hecho se prohibió detener menores de 18 en las comisarías”, dijo Corró. Según la ley, las dependencias policiales no están habilitadas para alojar presos. “Quedó demostrado que era una comisaría en la que alojaban adolescentes en dos calabozos y que los habían golpeado como práctica sistemática”, dijo a Cosecha Roja Margarita Jarque directora de Litigios Estratégicos de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

Los cuatro que murieron fueron Diego Maldonado y Manuel Figueroa -estaban presos a la espera de tratamientos terapéuticos por el consumo problemático de drogas-, Elías Giménez – lo iban a liberar al día siguiente- y Miguel Aranda -en su casa lo esperaba un hijo de dos años.

***

La instrucción de la causa demoró cuatro años. En 2008 se elevó a juicio oral pero luego siguieron las demoras. Para Corró, “si en una causa en la que hay menores involucrados, el juicio llega más de una década después, es claro que hay una segunda victimización de los pibes”.

Desde el lunes y durante las próximas semanas, el tribunal Oral en lo Criminal Nº 3 de Quilmes, integrado por Alicia Anache, Armando Topalián y Alejandro Portunato, deberá decidir si el ex comisario Juan Pedro Soria es responsable de estrago culposo seguido de muerte y de omisión de evitar tormentos. A Gustavo Altamirano, Jorge Gómez, Franco Góngora, Elizabeth Grosso y Basilio Vujovich los acusan de apremios ilegales. Y Fernando Pedreira, Humberto Avila, Juan Carlos Guzmán y Hugo D’Elía están imputados por apremios ilegales reiterados en concurso real con tormentos.

En la audiencia del miércoles declararon los padres de Elías y la mamá de Manuel. Los tres coincidieron en cómo los maltrataron en los Juzgados durante aquella noche desesperante.“Hoy se evidenció tanto la brutalidad y el horror de lo que se vivía en la comisaría como también la insensibilidad del Estado a través de los tribunales de menores”, dijo Jarque. También declararon -mediante videoconferencia- Andrea Noms y Juan Carlos Casano, los peritos que hicieron las autopsias de Diego y Manuel. Ambos adolescentes tenían moretones y contusiones que indicaban que habían sido golpeados con “elementos contundentes”.

Cosecha Roja
Cosecha Roja

Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

Sin comentarios

Responder

Su dirección de email no será publicada