Piden perpetua para los policías que mataron a Julián Antillanca

justicia por antillanca - floresCosecha Roja.-

Julián Antillanca salió a bailar con amigos y nunca volvió: al día siguiente lo encontraron muerto en la calle. Los policías de Trelew le dieron piñas y patadas, subieron el cuerpo a un patrullero y lo tiraron. El Tribunal Superior de Chubut está juzgando por segunda vez a los acusados de matar al joven de 20 años. Hoy fueron los alegatos: la fiscal Mirta del Valle pidió perpetua para los cuatro policías acusados de matar a Julián y seis años para los oficiales que encubrieron el asesinato. La sentencia de los jueces del Tribunal será el lunes 6 de julio.

La abogada querellante Verónica Heredia adhirió al pedido de la fiscalía y pidió al tribunal la prisión perpetua para los policías que mataron a Julián. Heredia no habló solamente de Antillanca: “Dio un contexto de la violencia policial en Chubut que se intensificó con el caso de Iván Torres en 2003”, dijo a Cosecha Roja Lucas Krmpotic, de la Comisión contra la impunidad y por la Justicia de Chubut.

La defensa pidió la absolución de todos los acusados e intentó desacreditar a Jorgelina Domínguez, la joven que había visto cómo los policías tiraron el cuerpo de Julián a la calle.

Hoy otro caso de violencia institucional copó la plana de los diarios de Chubut: la jueza Ana Servant ordenó a la Jefatura de Policía y al Ministerio de Justicia que echen de la fuerza a los dos policías que fueron condenados por abusar de Maxi Almonacid. Los oficiales habían confesado los golpes pero no la violación, el fallo del 2013 habían ordenado que los aparten de la Policía pero ellos siguieron trabajando.

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Daniel Corach -el perito encargado de investigar el móvil 234- dijo ante los jueces en una de las audiencias que los rastros de sangre que encontraron en el auto de la Comisaría Segunda eran de Julián. Sus declaraciones fueron concluyentes: la sangre era de Julián. Si bien el perfil genético era débil por el paso del tiempo, para Corach la muestra es una prueba sólida. “La sangre era de un varón de la familia Antillanca, es lo mismo que decir que era de Julián”, dijo Krmpotic.

Aunque Julián no tenía hijos ni hermanos, el abuelo estaba muerto y su papá vivía en Comodoro Rivadavia, los magistrados a cargo del primer juicio dudaron de que la sangre fuera suya. Para ellos, era posible que fuera del padre porque él había estado durante los peritajes. Krmpotic explicó: “Es absolutamente improbable que César haya volcado su propia sangre en el medio de una pericia bioquímica con especialistas y veinte policías alrededor. Además, si fuera suya la muestra no sería tan vieja y se podría haber determinado el ADN de forma concluyente”.

El fin de semana que lo mataron a golpes, Julián iba a ir a visitar al papá. “Me habían recetado reposo total porque me caí del techo de mi casa en Comodoro Rivadavia. Yo siempre visito a mis hijos en Trelew, pero ese día les dije que vinieran”, contó a Cosecha Roja César Antillanca. Ayelén fue, pero Julián se quedó con el hermano menor y la mamá, y postergó el encuentro semanal. Pero no se volvieron a ver: ese 5 de septiembre de 2010 lo mataron.

La golpiza que le dieron esa noche le causó lesiones cerebrales irreversibles. Durante la audiencia del viernes, el médico forense Herminio González repasó la autopsia del cuerpo y durante dos horas explicó cómo eran las heridas internas y externas mientras mostraba las fotos desde el proyector de la sala.

Todos los peritos que declararon confirmaron que el adolescente llegó a la morgue golpeado. Pero González descartó que el joven hubiera estado en coma etílico como habían sugerido otros especialistas. “Los papás de Julián no estuvieron presentes durante esa declaración porque el relato fue muy fuerte pero sirvió para que González explicara científicamente al tribunal cómo los golpes determinaron la muerte de Julián”, dijo a Cosecha Roja Natalí Narvaez de la Comisión contra la impunidad y por la justicia en Chubut.

El médico forense de la policía fue el encargado de verificar la muerte por traumatismo craneano de Antillanca, en el lugar en donde encontraron el cuerpo. Según su testimonio, el joven tenía un hematoma en la frente y heridas en la cara. Las lesiones internas que encontró Diego Rodríguez Jacob, integrante del cuerpo médico forense, se relacionaban con los golpes externos. “Él fue el perito que habló de coma etílico y es el mismo que ante la primera autopsia de César Adrián Monsalvez -una víctima de desaparición forzada de la policía provincial- lo catalogó como NN. Tiene cuestionamientos en los casos de violencia policial”, dijo Narvaez.

Dos policías testificaron por videoconferencia y apuntaron a defender a los acusados. “Hay una clara intención de no aportar la verdad de lo que sucedió ese día, de confundir, es la actitud de todos”, contó Narvaez. El relato de los agentes es similar al de los siete que testificaron la semana anterior. Ninguno aportó datos que pudieran esclarecer los hechos de esa noche, la mayoría dijo ‘no me acuerdo’ e incluso algunos se contradijeron.

Verónica Heredia, la abogada de la familia del adolescente, está segura: la policía de Trelew tiene códigos de conducta cuando se trata de “secretos institucionales”. “Los que dieron su testimonio (el miércoles) son encubridores y nos demostraron que los casos como el de Julián van a seguir ocurriendo”, dijo a Cosecha Roja.

El tribunal está formado por los jueces Marcelo Nieto Dibiasse, Darío Arguiano y Adrián Barrios. Los últimos dos también estuvieron en la causa por las torturas y abuso sexual a Maxi Almonacid, en la que cinco policías violaron al joven con un bastón cuando tenía 16 años. Tres de ellos confesaron y los condenaron a prisión, a los otros dos los absolvieron. Son los mismos jueces a cargo del tribunal que dictará sentencia contra los diez oficiales involucrados en el caso Antillanca.

Los policías imputados por el asesinato de Julián son Martín Solís, Jorge Abraham y Laura Córdoba y Paula Morales por homicidio agravado. Otros cuatro son juzgados por encubrimiento: Carlos Sandoval, Analía Di Gregorio, Mario Bascuñán y Valeria Zabala, y contra el oficial Diego Rey pesa el cargo de privación ilegal de la libertad.

Foto: Facebook Justicia por Julián Antillanca

[Nota publicada el 3/6/2015]

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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