Premio Latinoamericano de periodismo sobre drogas 2013

tragones de cocaína en cochabamba

Jhenny Nava y Leslie Lafuente del diario Opinión de Cochabamba, estuvieron con presos, funcionarios y científicos hasta llegar a una radiografía de los “tragones” de cocaína. En Argentina conocidos como mulas, estos hombres y mujeres que ingieren cápsulas de clorhidrato o preservativos con droga líquida están a un gramo de la muerte: esa cantidad en el estómago resulta letal. En un negocio donde las estafas y venganzas son frecuentes,  los entrenamientos incluyen comer zanahorias y hasta velones durante tres días para pasar el examen narco.  Esta fue una de las investigaciones ganadoras del Premio Latinoamericano de periodismo sobre drogas 2013.

 

Daniel salió de Bolivia hace dos años llevando en su estómago más de 80 cápsulas de droga a España.

Sin mucha insistencia aceptó el negocio de alquilar su estómago por unas horas para sacar la cocaína encapsulada de Bolivia. A su llegada al país ibérico una persona lo esperaba para recibir la droga.   Al terminar de expulsar las cápsulas recibió el pago de mil dólares, pero el narcotraficante le ofreció un negocio para duplicar esa suma de dinero en cuestión de horas.

Por necesidad, Daniel aceptó y le entregó nuevamente el dinero que había recibido por el transporte de las 80 cápsulas de la droga. Sin embrago, el narcotraficante nunca más apareció y Daniel se quedó sin dinero y sin ayuda en un país donde no conocía a nadie. Días después consiguió trabajo y logró ahorrar para retornar a Bolivia. Al poco tiempo intentó llevar nuevamente la droga a Europa, pero fue detenido en el aeropuerto internacional  de Viru Viru y ahora guarda detención en una cárcel del país.

Este es apenas uno de los muchos casos que se reportan de personas o también llamados tragones o mulas, que arriesgan no sólo su libertad sino también su vida a cambio de dinero.

En el último tiempo, Cochabamba se ha convertido en el centro para reclutar personas que puedan transportar droga en su estómago con destinoa países vecinos. Muestra de esto es que de los 30 detenidos en todo el país por transportar droga en su organismo, de enero a abril de 2013, 16 fueron capturados en Cochabamba (53,3%).

Fuentes antidrogas señalaron que estas personas fueron captadas por narcotraficantes en el departamento para realizar el ilícito trabajo.  Asimismo, revelaron que Sacaba y Pucarita son los lugares donde se han realizado operativos y capturado gente vinculada al ilícito negocio y que hoy está recluida en diferentes cárceles del departamento. A la vez que confirmaron que la mayoría de los detenidos pretendía exportar cocaína al vecino país de Chile, aunque se desconoce si de ahí se tenía planeado otro destino.

Esa cifra preocupa al director nacional de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN), coronel Gonzalo Quezada, quien manifestó que al menos todos los días se detiene a una persona que se dedica al transporte de droga en el país. Sin embargo, de todos ellos, 30 fueron capturados exclusivamente intentando llevar cocaína encapsulada en su organismo. “Este tema nos preocupa mucho y por eso estamos ejerciendo un mayor control en los aeropuertos y también en las carreteras del país”, dijo.

Hasta finales de 2012, Santa Cruz era el principal departamento donde se detenía a tragones. La mayoría de estos era preparada en Puerto Suárez y Puerto Quijarro, desde donde llevaban la ilícita mercadería particularmente a Brasil, y en otros casos a países de Europa y ciudades de Estados Unidos.

EN INCREMENTO

En Cochabamba, los casos de personas que se dedican a ingerir droga para transportar a otro país, especialmente a Chile, se han incrementado en los últimos cuatro meses.

Durante el primer trimestre de 2012 se registró un caso de este tipo, en cambio entre enero y abril de este año ya se reportaron 16 tragones, además de otras 13 personas vinculadas a la preparación de las cápsulas.

El director departamental de la FELCN, mayor Mirko Bustos, manifestó que se está haciendo un trabajo de investigación y monitoreo constante, los mismos están dando como resultado la detención de estas  personas, el decomiso de las cápsulas y todos los implementos que se utilizan para la elaboración de las mismas.

Por su lado, la FELCN nacional informó que el año pasado se lograron aprehender a 137 personas involucradas en el transporte de substancias controladas encapsuladas tanto por vía aérea como terrestre. En tanto, desde principios de enero hasta la fecha ya son 30 las detenidas por este mismo delito.

A diferencia de los traficantes de droga que innovan cada vez más las modalidades para sacar la substancia controlada del país y que arriesgan su libertad por cometer este delito, los denominados tragones o mulas arriesgan su vida y, entre otras cosas, también son sometidos a amenazas, extorsiones y engaños.

“Por llevar las cápsulas con pasta base de cocaína, clorhidrato de cocaína o droga cristalizada y líquida en su organismo, los involucrados no solamente pierden su libertad, sino también pueden perder la vida”, dijo la máxima autoridad antidrogas.

Según un informe de la Dirección General de la FELCN, en 2012, 10 personas fallecieron en su intento de trasladar la droga en su organismo. En cambio en lo que va de este año, ya se reportó el caso de una.

 

EL PRECIO DE LA DROGA

Para los narcotraficantes es un gran negocio exportar droga en el estómago de jóvenes y adultos, a quienes les pagan por cada gramo que logran ingerir y transportar. Para ellos lo ideal es que una persona albergue en su estómago al menos un kilo de droga cristalizada, que en Bolivia tiene un costo de entre 1.000 y 1.200 dólares, pero que pasando la frontera puede llegar a duplicar o triplicarse dependiendo el destino final.

Fuentes antidrogas explicaron que si la droga llega a Europa ésta puede costar hasta 20 mil dólares, es decir 19 veces más de lo que el traficante le paga al tragón por el transporte.

Tratando de burlar todos los controles y arriesgando aún más la vida de los tragones, los narcotraficantes han optado en el último tiempo por sacar la droga boliviana encapsulada por la vía terrestre. Los tiempos prolongados de viaje de 14, 24, 48 y hasta 72 horas a países como Chile, Argentina y Brasil, ponen en riesgo la vida de las personas que ingieren cocaína, clorhidrato de cocaína y droga líquida, ya que deben conservar estas substancias en sus estómagos hasta llegar a su destino final.

La fiscal antidrogas, Claudia Mancilla, manifestó que en los últimos meses los casos se han incrementado y puso en relevancia el riesgo que estas personas están corriendo al prestar su cuerpo para esta actividad ilícita. “El número de personas que se dedica a esta actividad se va incrementando. Ahora que han visto que la ruta aérea está muy controlada, han comenzado a salir por vía terrestre”, señaló la fiscal y manifestó que las autoridades no descansarán hasta dar con el paradero de los grupos de traficantes que están detrás de esta ilícita actividad.

 imagen torso y verduras

 

NUEVA ESTRATEGIA

Una de las estrategias que emplean los traficantes de droga para evitar el control es que los tragones aborden al menos dos buses diferentes hasta llegar a su destino final.

Mancilla reveló que algunos compran el pasaje desde Cochabamba hasta Oruro y allí adquieren otro boleto para llegar hasta Iquique, destino al que, en este último tiempo, han elegido para sacar la droga. Pero la vía terrestre no es solamente utilizada con personas que salen al extranjero desde Cochabamba. A nivel nacional, otros grupos de narcotraficantes también intentan hacer el mismo trabajo por Santa Cruz para llegar hasta Argentina o Brasil.

Los viajes aéreos son una vía que los narcotraficantes siempre han utilizado para sacar la droga boliviana a otros países. Sin embargo, por los controles en los aeropuertos esto va cambiando de a poco. Las personas que son utilizadas para este objetivo son en un 50% bolivianos y el restante extranjeros. Cuando se utiliza la avía aérea el objetivo final de la droga, por lo general, es Europa, Estados Unidos y Asia, lugares en los que la droga tiene un mayor costo.

El jefe nacional de Aeropuertos, coronel Miguel Mercado, informó que hay personas que salen a otros países como Sudáfrica, Argentina, Paraguay o Brasil para luego llegar a Europa. Usan como escala estos países que no son productores de droga y donde los narcotraficantes estiman que no existe una fuerte requisa.

 

MÁS CONTROLES Y MÁQUINAS MODERNAS

 En los aeropuertos internacionales de Viru Viru (Santa Cruz), Jorge Wilstermann (Cochabamba) y El Alto (La Paz), la Policía antinarcóticos está preparada para detectar a las personas que se dedican a transportar droga en su organismo.  Ambas terminales aéreas cuentan con scanners de última tecnología exclusivamente para poder detectar las cápsulas ilícitas.

El equipo, que le costó al Gobierno un millón de bolivianos, está exclusivamente adecuado para la detección de las cápsulas con droga, por lo que ni siquiera aquellas que son forradas con películas o carbónicos pueden burlar los controles.

Ante la nueva estrategia de los traficantes para sacar droga del país vía terrestre, la FELCN proyecta instalar esos modernos equipos de detección en las terminales de buses de algunos departamentos. Además de los equipos con los que se cuentan, policías antinarcóticos han sido entrenados en Chile y otros países para detectar a las personas que transportan droga.

Los agentes pueden detectar la ilícita actividad con tan sólo observar las actitudes y el comportamiento que presentan a simple vista los traficantes. La Unidad de Canes de la Policía también está preparada para apoyar en la identificación de estos casos en los aeropuertos.

Arrepentido. Así se siente Juan, un joven que desde hace un tiempo ha perdido su libertad y hoy vive en una estrecha y fría celda de una prisión del país por alquilar su estómago para el transporte de cocaína.

Caminando lentamente se acerca y lo primero que pide para iniciar la conversación es que no se revele su identidad y ni siquiera la cárcel donde está recluido. Su temor es que los narcotraficantes que le contrataron para sacar droga en su estómago del país rumbo a Brasil lo reconozcan y tomen represalia por atreverse a contar su experiencia.

Apenas inicia la conversación derrama unas lágrimas y asegura que se siente solo y abandonado, porque desde que ingresó al penal no hay nadie que lo ayude a sobrellevar lo difícil que es vivir tras las rejas. Cuenta que la única ayuda que recibe es la de algunos compañeros, que le apoyaron para que comience a trabajar al interior del reclusorio y ganar unos centavos para poder contar con alimentación y algo de vestimenta.

Un viejo jeans, unas sandalias atadas con unos cordones y una arrugada camisa que viste muestran parte de la situación en laque se encuentra. Mirando a un lado y otro para evitar que nadie escuche la conversación y advirtiendo que en el penal “hay buzos” que “chismean todo”, confiesa que está en prisión por tragón de cocaína. “Ingresé a ese peligroso negocio por necesidad. No transporté una sino dos veces y en la segunda caí”, dice.

 

INGRESO AL ILÍCITO NEGOCIO

Indica que todo comenzó cuando un primo suyo le comentó que podía ganar dinero sin mucho trabajo “y como estaba necesitado le pedí que me contactara con las personas que pagaban bien”. Sin embargo, su primo nunca le dijo que el trabajo era tragar cápsulas de cocaína para llevar en el estómago hasta Brasil.

“Cuando me entrevisté con una pareja, que me dijeron que eran esposos, recién me enteré de la tarea que debía realizar para ganar unos dólares”, indica al añadir que, en principio, se asustó y se negó a realizar ese encargo. Empero, la pareja le habría dicho que él no podía negarse a hacerlo. “Me dijeron que de este negocio nadie sale vivo y que ellos conocían a mi esposa y a mi hijo. Fue entonces  que acepté”, cuenta al indicar que su primo aparentemente habría proporcionado información de su familia a los narcotraficantes.

Tras aceptar, los traficantes le indicaron que casi de inmediato debía comenzar a prepararse para ingerir las cápsulas y retener en su estómago hasta llegar a su destino final.

“Esa noche no dormí pensando cómo iba a tragar droga y hacer que ésta se mantenga en mi estómago. Tenía miedo, pero como ya me había metido no había otra que comenzar a entrenar”.

Pequeños trozos de zanahoria cruda tuvo que tragar una y otra vez, “era doloroso hacerlo”.

Luego de esta prueba, a Juan le ordenaron que no comiera nada, simplemente tomara agua en mínimas cantidades. Todo esto era para probar cuánto tiempo podía aguantar en su estómago los trozos de zanahoria.

“Al principio fue duro, pensé que me moriría. Sin embargo, ellos me dijeron que los ensayos habían sido  buenos y que yo les servía para el trabajo”, relata mientras no deja de mirar a uno y otro lado y comprobar que nadie lo esté vigilando o escuchando.

Narra que antes de ingerir 54 cápsulas de droga,  que pesan un promedio de  10 de gramos cada una, no comió ni bebió mucha agua. Bajo la mirada de los narcotraficantes, dice Juan, comenzó a ingerir con cuidado una a una las cápsulas. Una vez terminada esa tarea salió junto a otro joven hacia el aeropuerto donde debía abordar el avión que lo llevaría rumbo a Brasil.

“Tuve miedo, pero no pude hacer nada. Cuando llegué al aeropuerto tuve suerte porque pude pasar los c controles sin problemas”, dice al indicar que luego de casi cuatro horas de vuelo llegó a su destino final y junto con su acompañante se dirigió a una casa donde al día siguiente expulsó las cápsulas de a poco.

Indica que en todo ese proceso fue vigilado por al menos tres personas, que le aseguraron que con este negocio era posible salir de la pobreza.

Luego de terminar su labor y recibir el pago prometido retornó a Bolivia, donde un mes después volvió a intentar transportar la ilícita mercadería en su estómago. Esta vez ya no tragó 54 sino 65 cápsulas, cantidad por la que le darían los 750 dólares.

“Uno cuando ve que se puede ganar dinero fácil se arriesga y yo me arriesgué”, manifiesta al indicar que estaba seguro que, así como la primera vez, burlaría los controles del aeropuerto sin ningún problema.

 foto balanza con cápsulas

LA CAPTURA

Con otro acompañante, quien no llevaba nada porque su misión era vigilarlo, se dirigió a la terminal aérea para abordar el avión. Sin embargo, cuando pasó el área de control un par de agentes antidrogas se le acercó y le pidieron que lo acompañaran a un cuarto para ser revisado.

“Me puse nervioso y  empecé a tartamudear, fue entonces que me indicaron que estaba detenido porque era sospechoso de  llevar droga”, agrega al indicar que los agentes lo llevaron al hospital donde le sometieron a un lavado de estómago para expulsar las  65 cápsulas que había ingerido.

Luego de aquello fue recluido en la cárcel por tráfico de drogas.

“Estoy arrepentido de lo  que hice, porque ni siquiera el riesgo que corría mi vida me impidió que alquilara mi estómago para llevar cocaína y ganar unos dólares”, manifesta al indicar que ahora sólo espera conocer su   condena y pasar  gran parte de su vida tras las rejas y en condiciones inhumanas.

Tres días después de haber sido detenida por la Policía antidroga en Cochabamba y mientras estaba internada en un hospital de la ciudad, una mujer que había ingerido 84 cápsulas de droga decidió confesar a las autoridades quién y dónde le habían proveído la sustancia controlada que intentaba ser internada en su estómago a Iquique.

Romper el pacto de silencio para esta mujer no fue nada fácil. Detrás de su confesión existía una dramática historia y lo único que le preocupaba era tratar de ayudar a su esposo, que estaba detenido en Chile por haber traficado droga en su organismo.

Su detención se produjo el 8 de marzo en la noche en una flota en la que viajaba a Iquique. Según su relato, su intención era llegar hasta esa ciudad para encontrar a su esposo que había sido detenido semanas antes por gendarmes chilenos que detectaron que él también era tragón.

Su esposo realizó el trabajo para el mismo grupo con el que ella había decidido viajar. A él le prometieron un pago de mil dólares por el transporte de la droga, pero fue detenido y no recibió el dinero prometido.

Desde la cárcel en Iquique envió una carta a las personas que le habían proporcionado la droga y les pidió que le paguen el dinero a su esposa, pero la cancelación no se hizo efectiva.

Desesperada por la detención de su marido en otro país, la mujer decidió hacer el mismo trabajo y durante un par de días se entrenó para poder tragar la droga y transportarla hasta Chile. Pero la intervención de la Policía en la flota en la que se transportaba impidió su objetivo.

Junto a ella, otras seis mujeres y dos hombres con los que viajaba y transportaba droga fueron detenidos y enviados a la cárcel después de la expulsión de las cápsulas.

 

El día de la detención, una de las personas que les proporcionó la droga también fue aprehendida como sospechosa, pero después de haber detectado que no llevaba la sustancia controlada en su estomago fue liberada y salió del hospital delante de todas las personas a las que había contratado para ingerir las cápsulas.

Durante el tiempo de espera en la clínica donde se verificaba la situación de estas personas, la proveedora de la droga le guiñaba el ojo a la mujer para que no dijera nada.

Tres días después, la mujer decidió hablar y la Policía allanó la casa donde se elaboraban las cápsulas, situada en la zona de Pucarita, al sur de la ciudad.  En el lugar se detuvo a la mujer y a su concubino que se dedicaban a esta actividad  ilícita.

En la casa de la pareja se encontraron las cartas que el hombre que fue detenido en Chile les había enviado pidiendo que le hicieran el pago de los mil dólares a su esposa. También hallaron otras pruebas como pasajes de flota a Chile, números de celulares que correspondían a ese país y comprobantes de desembolso de dinero, entre otros.

La mujer que confesó quienes le proporcionaron la droga es una de las pocas que se animó a delatar a los narcotraficantes, indicó la fiscal antidroga, Claudia Mancilla.

En la mayoría de los casos los tragones callan y cumplen el pacto de silencio que hicieron con quienes les contrataron, todo para evitar represalias.

Mancilla señaló que en las audiencias la mayoría de los detenidos se abstiene a declarar y son muy pocos los que delatan a los narcotraficantes, situación que hace difícil el trabajo de la Policía y el Ministerio Público para poder dar con los proveedores de la droga.

 

RECLUTAMIENTO

 Por su parte, la fiscal antidroga Jhoosy Arauco señaló que los narcotraficantes son muy “astutos” para poder captar a los tragones.

“En algunos casos los reclutan en otros departamentos del país y los traen a Cochabamba a lugares alejados y difíciles de identificar y ubicar en caso de que sean detenidos por la Policía”, dijo.

Antes de contratarlos, los narcotraficantes se encargan de conocer a las familias de las personas con las que trabajan.

“Por lo general, los narcotraficantes captan a personas de escasos recursos y con muchos problemas  económicos”, agregó.

En caso de que el tragón haya sido detenido por la Policía, el narcotraficante se asegura de que no de  referencias de él con amenazas  a su familia que, en algunos casos, también están involucrados con el negocio del transporte de droga.

 foto lata con preservativos

ENGAÑO

Además del daño que los narcotraficantes puedan hacer a las familias de los tragones, uno de los riesgos que corren estas personas es el de ser engañadas y no recibir la remuneración prometida. El dinero que dan los proveedores de la droga oscila entre los 500 y 1.200 dólares, pero no siempre es entregado en su totalidad. Cuando los tragones son contratados, en el mejor de los casos, reciben un adelanto del 50% del pago, pero en otros no se les da nada hasta que terminen su misión.

Un hombre de 30 años que llevaba en su estómago condones con droga líquida falleció el año pasado en la sala de emergencias de una clínica de Santa Cruz. Horas después de haber ingerido los condones con  la sustancia ilícita, el hombre sintió fuertes dolores de estómago porque uno de ellos había reventado en su interior. Fue entonces que acudió a una clínica, donde los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Desde 2011, los narcotraficantes utilizan el condón para introducir droga líquida y hacer que los denominados tragones la ingieran para transportar en su organismo.

Según fuentes de la FELCN, los traficantes adoptaron esta nueva modalidad creyendo que no es sencillo detectarla. Sin embargo, los equipos de Rayos X demostraron lo contrario.

Esta nueva modalidad fue elaborada sin tomar en cuenta que es aún más peligrosa para los tragones, pues el riesgo de que la droga se disuelva en el organismo es mayor por la flexibilidad que tiene el envasedel condón.

 

ELABORACIÓN

Tanto extranjeros como bolivianos han evolucionado sus técnicas para envasar la droga en los condones. La fiscal antidroga, Claudia Mancilla, manifestó que, además de la droga líquida en condones, otra de las nuevas formas en la elaboración de cápsulas es la incorporación de los rollos de película y papel carbónico.

El objetivo de los narcotraficantes es convertir la cápsula en color negro porque piensan que eso podría burlar el control policial.

La envoltura puede ser simplemente un guante de látex o condón que luego es envuelto por una película o papel carbónico y sellada con bolsas de nylon y quemada en las puntas.

En el caso de estas cápsulas, las dimensiones son similares a las de una pila de tamaño doble. Cada cápsula puede contener entre 10 y 14 gramos de cocaína o clorhidrato de cocaína. La elaboración es cada vez más avanzada e incluso se han encontrado cilindros y pernos hechos  especialmente para encapsular la droga.

 

EXAMEN

Luego de la captura de la persona que transportará la droga en su estómago, el siguiente paso es el entrenamiento que no debe pasar de tres días.

Los narcotraficantes ponen a prueba a estas personas haciéndoles comer rebanadas de zanahoria del tamaño de las cápsulas. Sin embargo, en los últimos casos, el entrenamiento también se realizó con velas de ese mismo tamaño, material que era adquirido por los propios tragones.

Si estas personas aprueban el “examen” son contratadas para transportar la droga, caso contrario los narcotraficantes las desechan. Una vez que las también llamadas mulas ingieren las cápsulas o condones con droga son enviados a otros países por vía aérea o terrestre. Cuando el traslado se hace por la segunda vía, los proveedores de la droga optan por realizar un trabajo de vigilancia y, por lo general, acompañan a los tragones para evitar que estos escapen con las cápsulas.

Es así que viajan en el mismo bus, pero si los tragones son detenidos, los vigilantes  escapan. Si el traslado es exitoso, al llegar a la ciudad de destino hay otras personas que esperan por los tragones, para ayudarlos a expulsar, situación que se da en cuartos en alquiler o hasta en  alojamientos del país destino.

Según Mancilla, en toda esta cadena de transporte de la droga hay personas que pertenecen a una misma familia. “Padres, esposos, hijos, sobrinos, tíos están distribuidos en toda la cadena”. dijo la autoridad del Ministerio Público.

 

¿CÓMO IDENTIFICARLOS?

Una pista que la policía tiene para detectar a los tragones es que sus ojos están más dilatados por la droga en su organismo. También presentan una sequedad intensa en los labios y en la garganta. Otra de las particularidades que presentan generalmente es que durante el trayecto no consumen bebidas ni comidas, para evitar  la rápida digestión.

Sin embargo, existen personas que tienen un organismo más duro, a pesar de haber tragado la droga. Una de las personas involucradas en esta actividad y recluida en una cárcel del país contó que hay tragones expertos que, incluso, pueden comer platos como el chicharrón después de haber ingerido la droga encapsulada.

Basta un solo gramo de droga disperso en el estómago para que un tragón pierda la vida en  cuestión de minutos.

Y es que tragar cápsulas de droga es la actividad ilegal vinculada al narcotráfico más peligrosa, donde la persona que ingiere la droga no solamente arriesga su libertad, sino también la vida.

El director del Instituto Gastroenterológico Boliviano Japonés, Ciro Zabala, explicó que en ninguna parte del mundo se puede rescatar la vida de un paciente que tiene una cápsula de droga que haya reventado en el estómago o que tenga un pequeño orificio por el cual el narcótico se vaya filtrando en el organismo.

Cuando esto sucede, la vida de un tragón dura minutos y en el mejor de los casos un par de horas.

Zabala mencionó que no se sabe cuánto tiempo puede permanecer una cápsula de droga dentro del estómago, pero señaló que mientras más tiempo está en el organismo el riesgo de que se reviente es mayor.

Para que la cápsula no reviente debe estar demasiado bien empacada antes de ser introducida al estómago. Sin embargo, se puede presentar circunstancias dentro del estómago que puede provocar que la cápsula se  reviente, entre estos están los problemas con los ácidos y el área intestinal por el que pasa el extraño objeto.

El gastroenterólogo explicó que el recorrido de una cápsula de droga dentro del organismo es el siguiente: después de ingerir llega al estómago, luego pasa por ocho metros de intestino y, dependiendo del volumen de éste, las cápsulas pueden ser eliminadas fácilmente o con alguna dificultad. También existe el riesgo de que se

queden estancadas en el intestino.

 

SÍNTOMAS DE CÁPSULA ROTA

Una persona con una cápsula de droga rota en el estómago presenta diferentes síntomas. Entre los primeros problemas que se presentan están los cardíacos, presión, excitación  y convulsiones.“A la persona que le

pasa esto parece un loco, porque hay una sobredosis de la droga y, por más de que haya estado acostumbrado

a consumir estupefacientes, la droga lo mata”, manifestó.

Acerca de las cantidades de cápsulas que se pueden alojar en el organismo, Zabala dijo que esto depende del tamaño del estómago.

En Cochabamba se han encontrado personas que ingirieron hasta 92 cápsulas de droga, sin embargo se estima que un estómago puede aguantar hasta 130. Zabala explicó que mientras más capsulas ingiere una persona la detección a través de las placas radiográficas es mucho más fácil, pero si éstas son pocas pueden llegar a mimetizarse entre otros órganos y dificultar la expulsión.

ELIMINACIÓN

El galeno agregó que la expulsión de la cápsula no es de gran dificultad y se hace en el tiempo en el que la persona hace su digestión, que en algunas puede variar entre 8, 24 y hasta 48 horas. Por otro lado, manifestó que no se debe utilizar estimulantes ni laxantes para la eliminación de las cápsulas, porque en muchos casos esto provoca que la misma se reviente y pueda causar la muerte.

La única técnica que los médicos utilizan para la eliminación de las cápsulas es el tiempo, indicó Zabala y señaló que ésta se combina con una dieta para mejorar la parte líquida.

Los denominados tragones -dijo- no requieren de una internación, porque la eliminación se da de forma natural. “A nosotros nos trae muchos conflictos el hecho de que una persona con droga ingrese al hospital, porque de por medio hay un delito y muchas veces éstas manejan las cápsulas incluso en sus bolsos”, añadió.

Indicó que los tragones a veces señalan haber ingerido un número de cápsulas que en realidad no tragaron. Esta situación les trae muchos problemas porque en las radiografías no aparece la cantidad que indican.

“En el último caso que hemos recibido había una persona que aseguraba que continuaba teniendo cápsulas en el estómago y le tuvimos que hacer una colonoscopia con la que verificamos que no tenía más”, comentó. Según el especialista, el consumo de las cápsulas con droga no tiene ningún efecto en el organismo y en la salud de una persona en un futuro. Sin embargo, el hecho de que ingiera esta sustancia empaquetada con más frecuencia hace que tenga mayores probabilidades de morir.

 

 

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