Prisión preventiva para el acusado de ser el violador serial de Rosario

Siete mujeres identificaron a Pablo Nicolás Barreto, de 24 años, como el abusador que entre el 9 de enero y el 10 de julio las atacó. Lo habían detenido este viernes en una serie de allanamientos y este domingo la jueza de la causa le dictó la prisión preventiva.

Prisión preventiva para el acusado de ser el violador serial de Rosario

Por Cosecha Roja
22/07/2019

Por El Ciudadano 

Pablo Nicolás Barreto esperará el juicio en la cárcel. Le atribuyeron múltiples abusos y robos. Lo habían detenido este viernes en una serie de allanamientos pedidos por el Ministerio Público de la Acusación

Barreto, el hombre de 24 años señalado por un grupo de mujeres como el autor de una serie de abusos sexuales, quedó detenido este domingo por ocho hechos cometidos entre el 9 de enero y el 10 de julio. La fiscal Alejandra Raigal, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual de la Fiscalía, lo acusó por abuso sexual agravado con acceso carnal, abuso simple, robo calificado y privación ilegítima de la libertad.

La jueza María Chiabrera aceptó la imputación y dictó la prisión preventiva por dos años. El hombre fue detenido el jueves a la noche y el viernes al menos cinco mujeres lo identificaron como su agresor. La Fiscalía señaló que están investigando otros dos hechos y piden testigos.

“La Fiscalía había reunido gran cantidad de evidencia en relación a la forma de actuar de esta persona, que habíamos hallado en los registros fílmicos y en los datos de la patente. Sumamos los elementos secuestrados en su domicilio que coincidían con los descritos por cada una de las víctimas. Lo trascendental fue la rueda de reconocimiento realizada el viernes donde la mayoría de las mujeres lo reconocieron como el autor de los hechos”. Así describió la fiscal Raigal el trabajo de quienes investigan. Además, señaló que el hombre aceptó que le extrajeran una muestra de sangre para cotejar el ADN. Los resultados estarán disponibles en tres meses.

Quién es

Pablo Nicolás Barreto y su hermano Sergio Ignacio trabajaban como repartidores en una pizzería en Zeballos al 2000. Usaban una moto que estaba a nombre de su hermana. Pablo Barreto tenía permiso de manejarla. La patente coincidía con la que había denunciado una de las madres de las víctimas. Quienes investigan cruzaron el dato con las imágenes captadas por un domo municipal en uno de los ataques denunciados. Con esa información, la fiscal Alejandra Raigal ordenó la detención de los hermanos Barreto el jueves por la noche y el allanamiento de dos viviendas. Una en Ocampo al 400 y otra en Moreno al 3700. Allí encontraron la moto, ropa que coincidió con lo que describieron las víctimas, y dos juguetes de Toy Story que habían sido robados en unos de los ataques.

“En los allanamientos encontramos la moto, el casco, una caja blanca para trasladar comida que fue descrita de forma idéntica en todos los casos. También hallaron vestimenta usada por el agresor, zapatillas, campera y jogging que habían descrito las víctimas. A su vez, había dos cajas de juguetes con el precio”, mencionó la fiscal y destacó que encontraron precintos que el agresor habría usado para atacar a las víctimas.

La imagen fue clave

Los hermanos Barreto fueron detenidos después de que las víctimas ayudaran en la confección de un fotofit que fue distribuido en medios de comunicación y reparticiones estatales desde principio de mes. El viernes en la rueda de reconocimiento al menos cinco mujeres reconocieron a Pablo Barreto como el atacante. Una cicatriz muy grande que atraviesa la mejilla izquierda fue la clave que permitió identificarlo aun cuando él se había dejado crecer la barba. “Cuando pasó lo que pasó vi solo una parte de la cicatriz, pero era muy grande. Le cubre toda la cara, desde la boca hasta entre la ceja y la oreja. No tengo dudas que es esa persona”, dijo una de las víctimas.

Cómo actuaba

La fiscal señaló que la forma de accionar de Pablo Barreto fue siempre la misma: el hombre de 24 años visitaba cada comercio, buscaba mujeres jóvenes que atendieran solas en los negocios, y se aseguraba de que no hubiera cámaras. Las visitaba en el horario de apertura o cierre del local y les ofrecía un servicio de seguridad o alarma. Algunas veces les consultaba por algún producto. Después volvía al local y las amenazaba con un arma, que aún no fue hallada. Las llevaba a un baño u otra habitación, las ataba con precintos plásticos negros de distintos tamaños en el cuello, las muñecas y los tobillos, y después intentaba abusar de ellas. A veces lo lograba y en otras ellas lograron escapar.

En total, la Fiscalía acumuló ocho hechos de robo, abusos sexuales y exhibiciones obscenas donde el señalado fue Barreto. Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) pidieron la prisión preventiva por al menos dos años.

Barreto no hizo declaraciones durante la audiencia de este domingo, pero sí aceptó que le tomen una muestra de sangre. Desde su defensa pidieron que lo dejen en libertad, pero la jueza aceptó la calificación de la Fiscalía. En la audiencia declaró una sola víctima y familiares de al menos otras tres mujeres. El resto prefirió no asistir.

Los hechos, según la Fiscalía

El 9 de enero a las 11, el acusado ingresó a un comercio de Buenos Aires al 3400 y tras amenazar a la víctima la trasladó hacia otro ambiente del local. Le ató las manos, intentó abusar sexualmente de ella pero no lo logró. Se fugó con dinero en efectivo que le había robado. La fiscal lo imputó por robo simple y privación ilegítima de la libertad agravada por amenazas.

El 15 de abril a las 13 ingresó a un local de Rodríguez al 1200 y tras amenazar a la víctima, la trasladó hacia otro ambiente del local. La maniató e intentó abusarla sexualmente. Ella resistió y él se fugó sustrayéndole dinero en efectivo. Le imputaron abuso sexual en grado de tentativa, robo calificado, y privación ilegítima de la libertad.

El 14 de mayo a las 13.15, en pasaje Blanque y Mitre, interceptó a una mujer cuando descendía de su vehículo. La amenazó con un arma de fuego y la abusó dentro de su auto. Además le robó su billetera y se fugó. Lo imputaron por abuso sexual con acceso carnal, y robo calificado.

El 20 de mayo, a las 19, ingresó a un local de Sarmiento al 4300 con la excusa de consultar por elementos o mercadería. Trasladó a la víctima hacia otro ambiente del local, la maniató, y la abusó sexualmente, sustrayéndole dinero en efectivo y dándose a la fuga. Le imputaron abuso sexual con acceso carnal, robo simple y privación ilegítima de la libertad agravada por amenazas.

El 24 de junio, a las 19.30, entró a un comercio de Uruguay al 1100 con la excusa de consultar por elementos o mercadería, para luego mediante amenazas exigirle dinero en efectivo y fugarse. Le imputaron robo.

El 26 de junio, ingresó a un local de Londres al 3300 y exhibió un arma de fuego. Ejerciendo violencia hacia la víctima, tomó de dinero en efectivo. Lo imputaron por robo calificado por el uso de arma no hallada.

El 27 de junio, a las 12, entró a un comercio de San Nicolás al 300 con intenciones de robo. Trasladó a la víctima hacia otro ambiente del local, la ató y abusó sexualmente de ella. Además le sustrajo dinero en efectivo y se fugó. Lo imputaron por abuso sexual simple y exhibiciones obscenas, y robo calificado con arma de fuego no hallada.

Por último, el 10 de julio, a las 9.30, ingresó a un local de España al 3800 y simulando que tenía un arma de fuego le exigió a la víctima dinero en efectivo y productos, dándose a la fuga. Lo imputaron por robo calificado por el uso de arma de fuego no hallada.