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Romina y Abril eran madre e hija. Las mató a cuchilladas el mismo femicida, Juan José Campos, que escapó luego de convivir con los cuerpos y mentir durante dos días. Después de estar un año prófugo, y gracias a la reactivación de la causa que impulsaron las amigas de la adolescente, la policía lo encontró en Santa Fe. Ahora, la justicia lo procesó con prisión preventiva y continuará detenido.

Campos usaba una identidad falsa y vivía con una mujer y la hija pequeña de ella. El juez Manuel Gorostiaga lo procesó como “autor de los delitos de homicidio doblemente agravado por haber sido perpetrado contra su pareja conviviente y mediando violencia de género, en concurso real con homicidio agravado por haber sido perpetrado con violencia de género, en concurso ideal con robo”. Además, dispuso un embargo sobre los bienes y dinero del detenido de hasta $5.000.069, según informó el sitio Fiscales.

Leé a continuación la historia del caso, publicada en febrero de 2015.

Julia Muriel Dominzain – Cosecha Roja.-

Abril Wilson tenía 19 años y era profesora de danza árabe. La encontraron el martes tirada en la bañera, con agua hasta la mitad del cuerpo y cinco cuchilladas. Su mamá Romina estaba en el living, detrás del futón, envuelta en una sábana y con tres puñaladas. Madre e hija murieron en el departamento de Constitución en el que vivían y hoy las enterraron en el cementerio de Chacarita. La Justicia busca al novio de Romina, Juan José Campos, que está prófugo.

El viernes a la madrugada los vecinos habían escuchado gritos de auxilio. Después sólo hubo silencio. Nicolás vive en el primer piso del edificio de Constitución y Solís. El 20 de febrero, entre las 3 y las 4 de la mañana, se despertó por los ruidos: una mujer pedía ayuda a los alaridos mientras alguien movía muebles y tiraba cosas. La mamá de Nicolás se asomó por la ventana que da al pulmón de manzana:

– ¡¿De qué piso?!

Gritó varias veces asomando la cabeza hacia afuera y hacia arriba. Nadie le respondió. Entonces Nicolás se puso una remera y subió los dos pisos que lo separan del tercero, donde vivían Abril y Romina. Miró por el agujero de la cerradura y vio que estaba todo tirado. Sintió que había alguien parado del otro lado de la puerta, se asustó y volvió a su casa. “Ya está, má, no se escuchan más gritos”, dijo. A los pocos minutos, entró la policía. Campos los atendió y les dijo que no había pasado nada, que estaba todo bien. Los oficiales se fueron.

Al día siguiente varios vecinos vieron al hombre por el edificio. “Salió a comprar el almuerzo y volvió. Se lo veía normal, tranquilo”, contó Nicolás a Cosecha Roja. “Cuando se cruzó con mi mamá, le dijo: ‘¿vos fuiste la que gritó por la ventana anoche? No vas a pensar que hice algo, ¿no? Yo soy incapaz de pegarle a una mujer’”. Fue la última vez que lo vieron.

La policía volvió a la escena del crimen el lunes a las 23:50. Los llamó Domingo Loiácono, el abuelo de Abril y papá adoptivo de Romina. Pidió ayuda porque hacía horas que no contestaban el teléfono ni el ring del timbre y porque salía un olor nauseabundo del departamento: era el pis y la caca de los gatos que, hacía días, nadie limpiaba. Cuando el abuelo, los oficiales y una vecina entraron al departamento encontraron un caos. Primero la vieron a Abril en la bañera. Después descubrieron que el bulto detrás del sillón era Romina.

En departamento los oficiales secuestraron dos cuchillos e intervino la Unidad Criminal de la Policía Científica. La causa está a cargo del fiscal Joaquín Rovira y de la jueza Guillermina Martínez. Ambos confirmaron a Cosecha Roja que existe una orden de captura para detener al asesino de Abril y Elizabeth Wilson (“Romina”). La causa está bajo secreto de sumario.

La Justicia dispuso que un policía custodie la puerta del edificio. Los vecinos están preocupados porque el asesino sigue prófugo. Y también porque los gatos quedaron del otro lado de la faja de clausura. Abril y su mamá eran fanáticas de los gatos: algunos dicen que tenían más de 20. Desde el martes, los vecinos les pasan comida por debajo de la puerta. En el muro del de Facebook que crearon los amigos (Justicia por Romi y Abril) los usuarios de la red se ofrecen para adoptar a los animales e intercambian opiniones sobre hogares. Además escrachan a Juan José Campos y suben fotos del sospechoso.

Los vecinos cuentan que, antes del viernes, no habían escuchado nunca gritos en el departamento. Andrea Pérez, amiga de Abril, contó a Cosecha Roja que Campos “era un tipo común y corriente, no parecía agresivo” pero que sí era muy celoso. Hacía pocos meses se había mudado al departamento en Constitución.

Abril trabajaba en un local de Mc Donald´s y había estudiado 5 años para ser profesora de danza árabe. Ahí fue donde se hizo el grupo de amigas que, desde el crimen, se organizan para no dejar al abuelo Domingo solo. El hombre quedó viudo el año pasado y ahora tiene que velar a su hija y a su nieta. Como el papá de Abril nunca se hizo cargo de ella, la relación con el abuelo era muy cercana: lo iba a visitar todos los días.

“Abril era divina, alegra, buenísima: conoció la maldad de la peor manera”, dijo Andrea. Mañana habrá una misa en su memoria en la parroquia “Nuestra Señora de la Purísima Concepción”. Allí harán una vaquita: necesitan juntar más de 8 mil pesos para pagar los gastos del velorio, cuando les entreguen los cuerpos.

Fotos: Facebook