Reclamo de justicia a dos años de la masacre de José León Suárez

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María Florencia Alcaraz – Cosecha Roja.-

El 3 de febrero de 2011 a las 14:30 hs. tres jóvenes: Franco Almirón, de 16 años, Mauricio Ramos, de 17, y Joaquín Romero, de 19 años, iban con sus bicicletas, como todas las tardes, hacia el predio del CEAMSE. En la mayoría de los barrios pobres de José León Suárez, a esa hora, chicos, mujeres y ancianos acarrean sus carros y bicicletas hasta la montaña de basura gigante, en busca de desechos para consumir o vender.

Los tres jóvenes salían de La Cárcova, la villa en la que vivían, cuando algo les llamó la atención. Un tren carguero de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) que transportaba vagones con alimentos y autopartes había descarrilado. Los vecinos que pasaban se habían acercado a ver. Lo mismo hicieron Franco, Mauricio y Joaquín. Algunos intentaron llevarse algo de lo que había caído al piso.

El personal de la empresa de trenes había pedido seguridad policial ante el descarrilamiento. Tres móviles de la comisaría 4ª de José León Suárez llegaron al lugar y solicitaron la presencia de divisiones de refuerzo. Llegaron más agentes policiales de las comisarías 2ª, 8ª y 9ª de San Martín, y de la Policía Bonaerense 2 (PB2) que comenzaron a disparar balas de goma, municiones de plomo y a tirar gases.

Franco, Mauricio y Joaquín se resguardaron tras un montículo de chatarras. Pero un gas lacrimógeno los obligó a correr. Apenas salieron del refugio fueron alcanzados por las balas de plomo de la policía. Franco murió antes de llegar al hospital Belgrano y Mauricio horas después. Solo Joaquín sobrevivió.

Al principio la policía impuso su versión de los hechos: el descarrilamiento había sido provocado por los vecinos que estaban armados y la represión se desató ante el ataque de los vecinos. Los agentes Gustavo Ezequiel Vega de la comisaría 2ª de San Martín y Gustavo Rey, de la Policía Buenos Aires II, son los dos imputados en la causa sospechados de haber sido quienes dispararon contra Franco Almirón y Mauricio Ramos. Son los únicos detenidos por el crimen.

La “masacre de José León Suárez” pronto explotó en los medios y dos semanas después, el Ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, decidió el relevamiento de toda la cúpula de la fuerza, con excepción del jefe máximo, Juan Carlos Paggi. Fueron pasados a retiro 15 altos jefes policiales.

Este fin de semana se cumplen dos años del crimen y todo parece indicar que será el año del juicio. “En diciembre fuimos notificados de la elevación a juicio oral, esperamos que sea dentro de los próximos tres meses- dijo a Cosecha Roja Juan Carlos Dietze, el abogado de la familia de los chicos –. Llegamos al juicio fuertes, con muchos elementos de convicción porque durante la instrucción pudimos demostrar que el descarrilamiento del tren no fue provocado y que no hubo disparos desde la zona donde estaban los chicos. Además la policía decía que se había quedado detrás del tren, en actitud defensiva, pero las pericias de gendarmería demostraron que habían avanzado hacia La Cárcova, donde se refugiaban los chicos.”

Además de la investigación en la que se buscó identificar a los autores materiales, también se avanzó en un desdoblamiento de la causa en la que se avanzará sobre quienes estuvieron a cargo del operativo ese día. “Hemos realizado un pedido junto al CELS para que se tome declaración indagatoria a los comisarios y subcomisarios involucrados en el hecho. Creemos que más allá de los autores materiales, hubo responsables que dieron una orden. Ahora que ya pudimos precisar quienes dispararon podemos ascender en la cadena de mando”, agregó el letrado.

“Lo único que nos preocupa es que el Tribunal Oral nº1 de San Martín insólitamente impidió que la familia se presente como particular damnificado en la instancia de juicio oral. Eso impide que se produzca prueba”, dijo el abogado de la familia Juan Carlos Dietze, que recusará la medida.

En el barrio de Mauricio y Franco, La Cárcova, este fin de semana se realizará una Jornada Solidaria del colectivo Unidos y Organizados, para recordar los asesinatos. “La idea es recordar a los chicos haciendo unas jornadas para embellecer al barrio: vamos a pintar murales, los postes de luz, entre otras cosas. Pero también habrá talleres de salud, de género y se cerrará con un acto central el domingo 3 a las 16 hs.”, dijo Sofía, una militante del Movimiento Evita, una de las organizaciones que motorizan las jornadas.

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