Rosa desconfía de la policía: sabe que su hijo no murió en un enfrentamiento

elpela2Julia Muriel Dominzain – Cosecha Roja.-

Opción 1: Los policías ‘dispararon para repeler una agresión’

Opción 2: Los policías cometieron un homicidio agravado por ser parte de las fuerzas policiales

Eso es lo que Rosa Montenegro -mamá de Marcelo- quiere que se discuta en un juicio oral y público. Su hijo murió el 7 de julio de 2012 por un disparo de la Policía Federal y a los oficiales los absolvieron tres veces basándose en la primera hipótesis. Pero Rosa desconfía desde el primer día: analizó las marcas que quedaron en el auto, habló con los vecinos, contactó a la Asociación Miguel Bru y peleó en los tribunales.

En abril una jueza los procesó, los policías apelaron y hoy se debatió en una audiencia en la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional. Los jueces deberán decidir si elevan la causa a juicio. “Decir que hubo un enfrentamiento es una metodología que se usa cotidianamente desde los ‘90 y que hoy lo podemos poner en duda gracias a la lucha de los familiares”, dijo el legislador porteño Pablo Ferreyra en conferencia de prensa en el Congreso Nacional.

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Ese sábado Rosa pasó la noche entera buscando a su hijo entre la Seccional 48 de Ciudad Oculta y el Hospital Santojanni. Nadie le decía que había muerto: primero le dijeron que estaba detenido, después que había chocado en Piedra Buena y Saraza. La versión oficial fue que Marcelo Javier Montenegro -El Pela- iba con un amigo en un auto, que estaban armados y que la policía disparó “repeliendo una agresión”. Ahora la familia lucha para que se sepa qué pasó esa noche.

El Pela tenía 21 años, hacía changas, trabajaba en la panadería del barrio y como ayudante de albañil. Cuando estaba ocupado, era cuando de mejor ánimo lo veía su familia. En el brazo llevaba tatuado el nombre de su mamá y estaba a punto de presentarle a la novia. Su hermano de 20 era uno de sus mejores amigos. Mía, su hermanita de poco menos de dos años, era su debilidad. Cuando lo mató la Policía Federal, la familia se paralizó.

– A Pela lo mató yuta ¡pum! – dijo Mía poco tiempo después del crimen.

La nena apenas sabía hablar y Rosa se impresionó. Un rato antes le había preguntado a Dios qué era lo que había pasado con su hijo y tomó eso como la respuesta. Ese fue el momento en el que supo que tenía que hacer algo, contó Cosecha Roja. Entonces fue a ver el auto, reconstruyó la escena, habló con los vecinos, se acercó a la Bru -una asociación que acompaña a las familias víctimas de violencia institucional con asesoramiento jurídico y contención- y conoció a Rosa Schonfeld, la mamá de Miguel, que la alentó cada vez que se desanimó.

– Me dijeron que no – contaba la mamá del Pela cuando volvía de Tribunales con una pálida.

– No importa. Vos seguí yendo. Te van a decir mil veces que no, hasta que un día te dicen que sí – respondía Rosa.

Esa noche de julio, Pela estaba con amigos en la canchita a donde solía parar. “Vamos a lo de mi primo y venimos”, le dijo El Chino y salieron. Según cuentan en el barrio, alguien les pasó la llave de un Renault Twingo dorado que estaba estacionado en la cuadra desde hacía tres días. El relato policial cuenta una de las versiones de lo que pasó después:

“Personal del cuerpo de policía de prevención radial alertó sobre un auto que entró a toda velocidad a la villa. De acuerdo a lo que dijo un vecino, los dos ocupantes estaban armados. El móvil 148 tomó la Avenida Eva Perón, dobló en Lisandro de la Torre y vio al auto salir por la calle La Rosa. Lo persiguieron. Tomaron Zuviría por Piedra Buena y el ‘acompañante sacó una arma de fuego por la ventanilla y efectuó dos o más disparos’. Vieron que ‘un elemento cae del vehículo’. Repelieron la agresión. Ambos vehículos doblaron. El Twingo perdió el control, derrapó y colisionó contra un paredón. En el marco de dicha prevención, Maturano fue detenido y Montenegro recibió un disparo de arma de fuego por parte de los preventores que provocó su muerte”

En la causa figuran los diálogos por radio entre los policías:

Móvil 148: – Por Lisandro de la Torre lo tengo al Twingo, va en velocidad yendo hacia lo que es Elefante Blanco. Se está yendo a la fuga, que vayan los móviles por Piedra Buena.

Trinomio 3: – Comando, según un vecino se encontraban armados los dos, eh.

Móvil 148: Se dio un palo. Chocó, chocó, Piedrabuena y Goleta.

Comando: Piedra Buena y Goleta los móviles en código 3.

Móvil 148: Prioridad enfrentamiento.

Los policías secuestraron un arma -para ellos también pertenecía a los jóvenes- a seis cuadras de distancia del choque en un charco de agua estancada. Según las pericias, tenía “una sola vaina percutida y un proyectil obturado”.

Hay dos posibilidades: que directamente no tuvieran arma o que fuera cierto que el arma que encontraron a seis cuadras era de ellos. En cualquier caso, al momento del choque y del supuesto enfrentamiento estaban desarmados. “Inexplicablemente, la mención al enfrentamiento se efectuó con posterioridad a la colisión”, escribió la jueza Wilma López. El Pela murió porque un proyectil entró por la zona izquierda del baúl, atravesó el respaldo del asiento trasero y el delantero derecho e impactó en su tórax. Otra bala rozó su labio.

***

El juez Diego Slupski sobreseyó a los policías tres veces. “Las resoluciones eran la clásica y rutinara convalidación ciega del accionar policial por parte del Poder Judicial. La firme decisión de la familia y el acompañamiento permanente de Rosa Bru pusieron en evidencia que existe un relato distinto al de las actas policiales”, dijo el abogado Berguier. Cuando la causa llegó a López, la jueza procesó a Emmanuel Alejandro Díaz (iba como acompañante), Mario Nicolás Medina (manejaba) y Diego Marcelo Calderón (iba en el asiento de atrás) como coautores penalmente responsable del delito de homicidio agravado por ser miembros de una fuerza policial.

En 2014, las fuerzas de seguridad mataron a 154 personas en la Región Metropolitana de Buenos Aires. Los datos son el Informe Anual del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Desde 2004 no se registraba un número tan alto. “Los proyectos populares de América Latina en materia punitiva viven una tensión: amplían los derechos y ciudadanía de los pibes (escuela, salud, trabajo) pero todavía tienen una deuda respecto a la violencia de las fuerzas policiales”, dijo Berguier.

conferencia2En la audiencia de hoy se contrastaron las dos versiones. Más tarde, en el Congreso Nacional, Rosa Montenegro, Rosa Bru, Nahuel Berguier y Pablo Ferreyra dieron una conferencia de prensa en la que también estuvieron Pablo Amarante y Natalia González -del Movimiento Evita-. Florencia Sotelo y Florencia Brescia -CELS-, Matías Zalduendo -juventud CTA Nacional- y familiares de víctimas de violencia institucional (Dolly Demonty, Gumersilda y Carola). “No queremos más impunidad judicial ni policial: son una lógica binaria”, dijo Eduardo Tavani, secretario de DDHH de Evita e integrante de la Campaña Nacional Contra la Violencia Institucional. También recordó el caso de Robertito Autero y preguntó: “¿Dónde está el enfrentamiento entre un policía y un pibe que recibe un tiro en la nuca?”.

Fotos conferencia: Nicolás Villalobos

Foto de portada: Cosecha Roja

[Nota publicada el 22/6/2015]

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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