Rosario: para la justicia, 17 balas no hacen un crimen

Cosecha Roja.-

Los 17 balazos contra Facundo Osuna, en diciembre del año pasado, marcaron el inicio de una guerra narco en la zona sur de Rosario en la que fueron asesinados tres militantes del Frente Popular Darío Santillán. Osuna recibió cuatro disparos en las piernas y uno en el hombro. La familia juntó las pruebas y la policía las hizo desaparecer. Para la justicia, los tres acusados no tuvieron intención de asesinarlo. Con esta imputación, Maxi “El Quemadito” Rodríguez (foto), principal imputado en la causa, podría quedar en libertad.

La madrugada del 29 de diciembre de 2011, tres días antes del triple crimen, Facundo Osuna fue a una fiesta en lo de un amigo. A unas cuadras de allí, en una Kangoo blanca, lo estaban esperando tres personas. Según la declaración que hizo Facu Osuna en Tribunales, eran Mauricio “Maurico” Palavecino, Gerardo “Jeta” Mansilla -en ese entonces menor de edad- y Maxi Rodríguez, alias El Quemadito.

El Quemadito heredó el apodo de su padre, Sergio El Quemado Rodríguez, ex barrabrava de Newell’s y principal acusado de la masacre de Rosario.

Facundo Osuna era amigo del “Negro” Ezequiel Villalba. Según fuentes judiciales, Osuna y el Negro Villalba, junto a otros tres pibes, asaltaron un kiosco de drogas que habría pertenecido al Quemado. En varias oportunidades, miembros de la banda del Quemado intentaron asesinar al Negro Villalba.

Como no podían con el jefe, probaron un plan B: matar al Facu Osuna. Ese 29 de diciembre, Osuna volvió a su casa alrededor de las cinco de la mañana. Una Kangoo frenó frente al pasillo de Dorrego al 4000 de Villa Moreno, en la zona sur de Rosario. Según consta en la declaración que hizo en Tribunales, El Quemadito y el Jeta Mansilla se bajaron de la camioneta y dispararon cerca de 17 balas. Cinco impactaron en el cuerpo del Facu: cuatro en las piernas –una en el tobillo- y la restante en el hombro.

Los familiares del Facu juntaron los casquillos y los plomos y los pusieron en una bolsa. Al día siguiente, Abel Santana, en ese entonces comisario de la 15ª, se acercó con otros uniformados al lugar del hecho. Según familiares de Facu, los recibió la abuela del chico y les ofreció la bolsa plástica que contenía los casquillos y las vainas.

-No sirven, señora. Tírelos -respondió Santana.

La fiscal Nora Marull, que también interviene en la causa de la masacre de Rosario, solicitó que se le tome declaración al excomisario Santana. La jueza Roxana Bernardelli rechazó el pedido.

El ataque a Osuna desató una serie de venganzas que desembocaron en el triple crimen de Villa Moreno del 1º de enero de este año. Por ese hecho están detenidos el padre del Quemadito: el Quemado Rodríguez y cuatro miembros de la banda, entre ellos Maurico Palavecino y Jeta Mansilla.

La declaración judicial de Facundo Osuna permitió ligar la masacre al enfrentamiento entre bandas por el control del territorio para la venta de droga. Seis meses después de declarar, el 19 de julio, Osuna fue asesinado de cuatro balazos a unas pocas cuadras de la casa.

La fiscal Nora Marull pidió que se exhumara el cadáver para extraerle la bala que le quedó alojada en el hombro en el primer ataque. Sospecha que las armas usadas en esa balacera fueron las mismas que se usaron en el triple crimen. La jueza también rechazó este pedido.

El Quemadito Rodríguez y Maurico Palavecino fueron imputados por la jueza Bernardelli por tentativa de homicidio doblemente agravado por uso de armas de fuego y por la participación de un menor.

La Cámara Penal bajó la imputación a “lesiones graves”, porque consideró que no hubo “intención directa de matar”. Los argumentos son que “los disparos fueron dirigidos todos a las piernas” y que “se retiraron voluntariamente del lugar mientras él (Facundo Osuna) estaba lúcido y consciente”.

La fiscal Nora Marull confirmó a Cosecha Roja que de los 17 disparos, uno quedó alojado en el hombro del chico y recordó el pedido que hizo en su momento a la jueza para exhumar el cadáver y extraer esa bala. La madre de la víctima contó que su hijo le dijo que escuchó que sus atacantes decían: “Ya está, ya está”, pensando que el joven estaba muerto.

Con este cambio en la imputación, es muy probable que Maxi El Quemadito Rodríguez quede en libertad.

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