Detuvieron en Rosario a un sospecho de violación que se hace pasar por policía

Una adolescente de 14 años fue secuestrada y abusada la semana pasada en Rosario. A la salida de la escuela, la abordó un hombre que se presentó como policía y la obligó a subir a un auto: “te llevo a la comisaría, sos sospechosa en una casa por drogas”, le dijo y le revisó la mochila. La escena terminó en una casa en construcción, donde la violó. La justicia santafesina investiga otros doce casos con la misma modalidad y hay sospechas de que son más. Los detenidos hasta ahora no son policías.

Rosario abuso

La Policía detuvo ayer en Soldini a un hombre de 39 años, propietario del Fiat Duna gris con vidrios polarizados que había sido descrito por la niña de 14 años abusada el martes pasado al salir de su escuela de barrio Acíndar, y cuya chapa coincide con la del auto que tenía pedido de secuestro, por lo cual quedó preso a la espera de la acusación, dijeron voceros del caso. En sintonía, se investiga si este caso y el sospechoso pueden tener vinculación con una saga de al menos trece ataques con la misma mecánica, en la que un hombre que dice ser policía obliga a las víctimas a subir a un auto y las somete, en zonas sudoeste y noroeste, en los últimos meses. Los voceros consultados prefirieron la cautela para hablar sobre este sospechoso, ya que en la pesquisa había otros tres apuntados con perfiles similares al buscado, uno de los cuales también está detenido desde anteayer.

El sospechoso, cuya identidad no trascendió, tiene 39 años y fue apresado ayer, alrededor de las 15.30, por efectivos de la subcomisaría 6ª de Soldini. Los policías vieron el auto, un Fiat Duna gris, cuya chapa coincide con la que tenía pedido de secuestro por parte de Unidad Especial de Delitos Sexuales de la Fiscalía Regional. Así, detuvieron al hombre que estaba junto al vehículo, del que según fuentes del caso es propietario y lo pusieron a disposición de la Justicia.

Voceros del caso dijeron que es prematuro sostener que pueda tratarse del abusador serial al que le adjudican una docena de casos en los últimos meses en zonas sudoeste y noroeste, aunque el caso de la niña abusada el martes pasado tiene muchos puntos de contacto con la mecánica denunciada por las otras víctimas. En este sentido, dijeron que había otros tres sospechosos en la mira –no trascendió si eran policías o vigiladores, tal la presunción de los investigadores de las violaciones seriales–, uno de los cuales está detenido desde anteayer a disposición de la Justicia.

“Hay que aclarar que el que cayó en Soldini es un civil”, dijo una fuente de la pesquisa.

La nena de 14 años fue secuestrada y abusada el martes pasado a las 18 cuando salió de la escuela. Ese día, fue abordada por un hombre, quien dijo ser policía, en la esquina de Avellaneda y Doctor Riva,  quien la obligó a entrar a un vehículo, la condujo algunos kilómetros, la sometió en una casa en construcción de Maradona y Rouillón, donde había otro hombre, y la abandonó en la misma zona. Según su denuncia, el desconocido le dijo que la tenía que llevar a la comisaría porque estaba sospechada en una causa por drogas. También le revisó la mochila en busca de estupefacientes.

Tras el ataque, el médico forense confirmó el relato de la nena, quien fue asistida por psicólogos para luego quedar internada en el Hospital Víctor J. Vilela.

Saga dramática

Desde el año pasado la Fiscalía Regional Rosario investiga más de una docena de casos de violación ocurridos en la vía pública que tienen un patrón común, por lo cual se presume que el abusador puede ser el mismo hombre. En la mayoría de los hechos el hombre se hizo pasar por policía para ganar la confianza de las víctimas y luego abusó de ellas. Por este hecho hubo una persona detenida que luego recuperó la libertad cuando cotejaron el ADN y comprobaron que el sospechoso no era el abusador.

Uno de los casos que están en carpeta de la fiscal Carla Cerliani ocurrió en la madrugada del 28 de mayo del año pasado. Una chica de 19 años dejó asentado en la subcomisaría 24ª de barrio Empalme Graneros que en los primeros minutos de la madrugada de ese día fue abordada en Juan José Paso y Argerich, cuando regresaba a su casa, por un hombre que se movilizaba en auto y que dijo llamarse Federico o Fernando Gutiérrez. El hombre le aseguró que era policía y le dijo que estaba detrás de una pareja que vendía estupefacientes en la zona, por lo cual ella tenía que reconocerlos. El hombre se dirigió hasta un descampado en Granadero Baigorria, donde sacó un arma, la amenazó, comenzó a manosearla y la hizo desvestir. Luego abusó de ella.

La madre, querellante con la defensa pública

Gisela B., madre de la niña abusada el martes pasado en zona sudoeste, dejó asentado anteayer su intención de presentarse como querellante en la causa a través de la defensa pública, informó ayer el Ministerio Público, que mañana hará la presentación en sede judicial. Según el relato, en el momento en que desde el Duna uno de sus ocupantes le dijo a la víctima que debía requisar su mochila en busca de drogas, un patrullero pasó por la mano contraria de la avenida, momento en el que los ocupantes del Duna le hicieron seña para que se detuviera. El patrullero se detuvo y de él descendió un policía uniformado que cumplió con la orden de los ocupantes del Duna y le revisó la mochila que llevaba consigo, mientras le preguntaban si tenía “la droga”. Poco después, el móvil policial se retiró y la nena continuó la marcha hacia su hogar, hasta que el Duna la volvió a interceptar y uno de los dos ocupantes la obligó a subir al auto. “El relato de la joven señala indicios y evidencias claras de participación policial en los hechos y preocupa a la familia que la fiscal Carla Cerliani, a cargo la investigación, realice conjeturas apresuradas ante los medios sobre la ausencia de participación de personal de la fuerza”, sostiene la defensa pública en un comunicado, en el que añade: “Resulta llamativo que la ropa que tenía puesta la víctima, al igual que la mochila que llevaba, no hayan sido custodiadas y peritadas, y aún permanecen en poder de la familia sin que se hayan preservado como prueba. Lo mismo, con el celular que llevaba la niña y con el que grabó a las personas que la secuestraron y la violaron: tampoco fue preservado para extraer pruebas dactiloscópicas de los agresores que lo habían manipulado para borrar imágenes que había grabado”. Y sostiene que la defensa pública pedirá el apartamiento de la Policía provincial de la pesquisa y también que se rastreen los GPS de los móviles afectados a esa zona el día del hecho.

Fuente: El Ciudadano

Foto: Juan José García

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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