Ser taxista en Honduras, un oficio de alto riesgo

La Prensa.-

Elvis Santos Mendoza Cabrera fue ultimado un viernes 2 de marzo. Marlon Danilo Lara Castellón murió violentamente el 20 de marzo. Franklin Alexander Izaguirre Gutiérrez perdió la vida el 6 de junio por la delincuencia. Y la lista sigue.

Este año han muerto 20 taxistas en San Pedro Sula , víctimas de la violencia que azota al país. En el Valle de Sula suman 38.

En la capital han perdido la vida 15 conductores de taxis haciendo un total de 53 a escala nacional, entre el último semestre de 2011 y el primero de 2012.

Solo en Tegucigalpa, 41 taxistas han sido ultimados desde 2009 a la fecha, según las estadísticas de la Dirección de Transporte.

El último conductor de taxis ultimado es José Osman Sánchez Dugall, muerto por delincuentes la tarde del martes en la colonia Aurora de San Pedro Sula. Según las investigaciones policiales, Sánchez Dugall, conductor de un radiotaxi, fue ultimado por negarse a pagar “el impuesto de guerra”.

Homicidios contra taxistas

Las causas por las que en los últimos años han sido ultimados varios conductores de taxis son negarse a pagar extorsiones, delinquir en las unidades de transporte y al ser víctimas de asaltos.

Carlos Andonie, presidente de la Asomoproh (Asociación de Motoristas Profesionales de Honduras), expresó: “La muerte de la mayoría de motoristas se debe a que utilizan los vehículos para repartir droga o a cometer asaltos.

Los matan porque tienen problemas personales, por enemistades, robo y por negarse a pagar las extorsiones”.

“La mayoría de taxistas han muerto porque se dedican a cosas indebidas. Los que laboran en los radiotaxis han perdido la vida en los últimos días”, expresó un transportista sampedrano que por seguridad omitió su nombre.

Agregó que cuando matan un chofer y no le roban el dinero de la tarifa ni sus objetos personales es porque andan en cosas que no son lícitas.

Indicó que los vehículos los utilizan para repartir droga o cometer asaltos.

Abrumados

Andonie dijo que el pago mensual por extorsiones los tiene abrumados. Muchos dueños de taxis pagan 50 lempiras por cada unidad a la semana a miembros de las maras para trabajar tranquilos. Eso suma al mes 200 lempiras por carro.

Los dueños de taxis expresan que, aparte de pagar por el derecho al punto, tienen que cancelar la cuota establecida para la mara, lo que les eleva los costos operativos en el sector.

Elio Muñoz, presidente de la Asociación Nacional de Taxistas de Honduras en San Pedro Sula, dijo que el problema de las extorsiones no es reciente, sino que lleva varios años afectando a los transportistas.

Agregó que la mayoría de puntos de taxis colectivos y urbanos destinan una partida de sus ingresos  a las pandillas.

“Hay puntos que les pagan las extorsiones a las dos pandillas”, aseguró el dirigente del transporte sampedrano. Dijo: “La verdad que poco o nada podemos hacer. Si los compañeros adquirieron un compromiso con esos señores -los pandilleros-, tienen que cumplirlo. Lo que pedimos a las autoridades es que traten de solucionar este problema”, dijo.

El delito de la extorsión no solo está afectando al rubro del transporte, sino a los pequeños comerciantes.

“Acá en San Pedro hay mucha gente que tiene su negocio pequeño, ya sea una pulpería o de otro tipo, y han tenido que cerrarlas y hasta abandonar sus casas al ser amenazados porque de repente no han querido pagar la extorsión y los amenazan de muerte”, manifestó el presidente de la Ataxish.

La cantidad exacta que los transportistas pagan en “impuesto de guerra” no se conoce. Los dirigentes solo dicen que son millonarias y no ahondan en el tema porque sus vidas corren peligro.

“Cuando tenemos asambleas tocamos otros temas como los impuestos que nos cobra la Municipalidad y los problemas viales, pero no tocamos ese tema porque es delicado”, agregó el dirigente.

Los asaltos

Otro problema de los taxistas son los asaltos. Algunas víctimas han perdido la vida luego de ser despojadas de sus pertenencias. La dirigencia taxista recomienda a quienes trabajan en horario nocturno no hacer carreras a zonas denominadas “calientes”, como los sectores Chamelecón y Rivera Hernández.

Leonel Sauceda, jefe de la Policía en San Pedro Sula, expresó que se necesita establecer comunicación y coordinación con los directivos de las asociaciones de taxis de los sectores de la capital industrial.

“Hemos estado hablando con el jefe noroccidental de la DNIC y estamos en toda la disposición de ayudar a las asociaciones de taxistas y puntos de buses para combatir este delito”, manifestó.

Transportistas pierden la cuenta de taxistas asesinados

Jorge López, presidente del Consejo Nacional del Transporte, manifestó que hasta la cuenta perdió de la cantidad de taxistas asesinados en el país.

Aseguró que cada año son más los conductores ultimados.

En cuanto a las causas dijo que están relacionadas con asaltos, pero principalmente con no pagar el conocido “impuesto de guerra” cobrado por pandilleros y otros grupos delictivos organizados.

Pedro Gómez, miembro de la Asociación Nacional de Puntos de Taxis, dijo que no tiene estadísticas a mano, pero que son muchos los casos en que han perdido la vida en hechos delictivos.

Según cifras de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, el año anterior hubo más de 30 taxistas asesinados a escala nacional y, en 2010, 21 fueron ultimados en la zona norte.

Subsidios de taxis no son entregados a conductores

En Centroamérica, la idea de los Gobiernos de absorber parte del costo de los combustibles a quienes menos ha beneficiado es a los usuarios.

En general, en la región, los usuarios se encuentran con mal servicio, unidades con más de 20 años de antigüedad y un alto costo con respecto a los ingresos promedio de los países.

Solo en 2011, el Gobierno de Honduras le pagó 222 millones de lempiras por subsidio al transporte urbano. A la cifra anterior se suman los 379 millones otorgados a los taxistas, según datos del Ministerio de Finanzas.

En San Pedro Sula se subsidian 5,250 taxis con un bono compensatorio de 10 mil lempiras cada uno, dinero repartido entre el dueño del vehículo y el conductor del taxi.

Dirigentes de organizaciones de taxistas en San Pedro Sula han denunciado que el dinero del bono de subsidio ha sido dividido entre el dueño del número y el propietario del carro, cuando lo justo es que cinco mil lempiras sean entregados al motorista, que anda en la calle y sufre el incremento a los combustibles, y el resto sea para el dueño de la unidad.

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