“Sos un fracaso ¿Para qué estudiás? No sabés ni barrer”

Esta historia comienza con una estudiante que le pidió a una docente si podía entregarle los trabajos prácticos otro día, porque el marido se los había roto al grito de “Sos un fracaso ¿para qué estudiás? No sabés ni barrer”.

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El marido no sólo la golpeaba a ella cuando volvía del trabajo (sobre todo los días que el jefe lo maltrataba a él), también le pegaba al hijo de ambos de 3 años: ella le encontró moretones y marcas de cinturón cuando lo estaba bañando.

Para ella también había constante humillación, amenazas de muerte, violaciones y la obligación de que se practique un aborto. Ella quería tener a ese bebé, pero él no: le decía que ella era una puta y que ese hijo no era de él. Más golpes y humillaciones mientras transitaba la hemorragia de ese aborto precario y clandestino. Hasta que un día él se fue, no sin antes romperle todos los trabajos prácticos para el instituto y golpear a su hijo.

Con detalles, así lo contó en Twitter @sol__despeinada, la docente que se sentó a escuchar la historia de la estudiante:

“Una alumna me pidió un momento después de la clase para hablar “profe quiero hablar con usted a ver si me puede ayudar”. Por supuesto que le dije que sí. Cuando terminó la clase salimos del aula y en un rinconcito nos pusimos a hablar. Todo lo que viene ahora me dejó sin palabras.

Empezó diciéndome que no podía entregarme los Trabajos Prácticos porque su marido, en una discusión, se los rompió todos a los gritos de “sos un fracaso, para qué estudias? no sabés ni barrer”, entonces ella quería saber si me los podía entregar otro día.

Quise saber más, pero no quise invadirla con preguntas, así que le recordé que cualquier cosa que necesitara podía contar conmigo. Y ahí me vuelve a decir: “Ah, capaz me puede ayudar con esto…” y ahí se vino la catarata de nefastas escenas.

Su marido le pegaba cuando volvía del trabajo, sobretodo cuando su jefe lo maltrataba a él. A su vez ella descubrió que también le pega a su hijo de 3 años, cuando lo estaba bañando y le encontró todos los moretones y marcas de cinturón.

Le rompió los Trabajos Prácticos del curso de Salud, le rompió una cartera mientras le decía “estás con otro tipo, mirá si vos vas a estudiar negra de mierda, no sabés ni sumar ni restar”. Él la tenía amenazada de muerte y le dijo que si lo denunciaba la iba a buscar y a pegar 3 tiros. Y que si a ella no la encontraba, iba a matar a su madre que vive exactamente al lado. O sea que ella para irse tranquila tenía que conseguir otro trabajo que le permita mudarse, mudar a su hijo y a su madre. Porque acá vos haces una denuncia por violencia de género y pasa como agua. Un día ella queda embarazada (de las veces que la obligó a tener sexo) y cuando ella le avisa la noticia lo tuvo que escuchar 2hs diciéndole que era una puta, que seguro lo tuvo con otro tipo. Que él no lo quería.

Al día siguiente volvió a la casa con un papelito y el numero de un medico “llama acá que te lo sacan, tomá la plata” ella lo pensó unos días, y al final fue y abortó. Volvió a su casa, dolorida, con hemorragia. Le dijo a su marido ella que no hubiera querido sacárselo

A lo que el tipo le dijo que ella iba a hacer lo que él quisiera, discutieron, la volvió a cagar a trompadas, estando en la recuperación del aborto. De la clínica ella se llevó una gasa con sangre (su sangre) que cayó al piso, y la enterró en una maceta que tenía una planta.

Para ella era super importante, representaba ese “hijo” que acababa de abortar. El tipo se fue de la casa un buen día, y le rompió la maceta. Y antes de irse le dejó algunos hematomas en los brazos a su hijo de 3 años. A su vez el tipo tenía una amante a la que también golpeaba…

Después de contarme todo esto, yo en silencio, pero no era un silencio voluntario, era un silencio de hielo. Por cómo me lo contaba, con vergüenza, con llanto, por momentos le temblaban las manos. Entonces me acordé de como empezó todo, ella me preguntaba si la podía ayudar en algo

Entonces le pregunté, en qué (de todo lo que me contó) la podía ayudar. Y me respondió: “En nada, solo necesitaba que alguien me escuche”.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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