Sueños de libertad: las fugas más famosas de Argentina

eltuneldeloshuesosCosecha Roja.-

Hay fugas que dependen de una oportunidad: un preso que sale caminando por los pasillos de Tribunales o uno que se escapa durante un traslado. Otras se concretan después de una meticulosa planificación grupal como la estrategia de más de cinco meses de los siete detenidos que escaparon de Devoto en 1991 y encontraron huesos humanos en los túneles. Hay quienes se mandan solos como el Tractorcito Cabrera, que se fugó tres veces, y otros que escapan como si estuvieran en Hollywood: el Gordo Valor usó sábanas para escapar a los tiros por los muros. Para el periodista Ricardo Ragendorfer, la huída de los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci “no tiene ni un ápice de ingenio, pasaron reja tras reja, con una pistola de juguete y salieron con un auto que no arrancaba. Faltaba que los guardiacárceles los ayudaran a empujar el coche”.

A continuación, algunas de las fugas más famosas de las últimas décadas.

Fugados del Penal de Alvear [2015]

Según la versión oficial de la fuga, los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci estaban en el sector sanidad del penal de máxima seguridad de General Alvear, redujeron a dos guardias, se disfrazaron parecido a los uniformados y salieron. Después se subieron al auto de un penitenciario, manejaron hasta un puesto de guardia, amordazaron a un custodio y se lo llevaron en un Fiat 128 hasta Villa Belgrano, en donde lo dejaron. Todo, lo hicieron con un arma de juguete. En la camioneta Toyota Hilux que secuestraron hoy en poder del hermano de Schillaci no encontraron huellas de los prófugos. Para Ragendorfer, “el origen de esa fuga es un arcano político, hay un enigma”.

El túnel de los huesos [1991]

El plan de fuga de los siete presos que huyeron de Devoto en 1991 fue un secreto absoluto: no lo sabían los guardiacárceles ni los demás presos. “Estaban en el hospital penitenciario, descubrieron un sector clausurado y limaron las rejas. Después, durante más de cinco meses cavaron. Laburaban todo el día. Los domingos les cebaban mate a los penitenciarios y subían el volumen de la radio para que no escucharan los ruidos”, contó Ragendorfer.

Lo que no se esperaban fue lo que encontraron en el túnel: bajo la tierra había restos humanos debajo de un patio al que no tenían acceso ni los guardiacárceles. Encontraron huesos humanos. Allí, bajo tierra, hicieron un pacto. “Se prometieron que si se llegaban a lograr la fuga, contarían que esas almas estaban ahí enterradas”, contó Ricardo Ragendorfer. Fue él quien recibió el llamado. La historia primero fue una nota periodística. Años después, en 2011, se convirtió en una película.

El estetoscopio de Devoto [1994]

La primera vez que ‘Tractorcito’ Cabrera se fugó fue en 1994 junto con Luis ‘Gordo’ Valor, ‘La Garza’ Sosa y dos más. Estaban presos en Devoto. La primera parte del plan fue llegar al patio de la cárcel desde enfermería. Tres se pusieron guardapolvos blancos y estetoscopios, el ‘Gordo’ se disfrazó de penitenciario. En el camino fueron encerrando a oficiales y los amenazaron con una 9 milímetros. Cuando llegaron a la garita de la guardia, se convirtió en una escena cinematográfica: ataron sábanas y bajaron colgados de los muros del penal. Con una mano se sostenían, con la otra disparaban. Salieron cuatro, al quinto se le cortó la soga. En la calle los esperaban dos autos.

Los abogados del penal [1998]

La segunda fuga de ‘Tractorcito’ también fue en Devoto, pero con otro look. El 26 de junio 1998 salió caminando vestido de abogado. Esta vez, la primera parte del plan de escape fue un llamado. Uno de los presos se comunicó telefónicamente con la sala de abogados del penal haciéndose pasar por su defensor y pidió que bajaran a los detenidos a la oficina para hablar con él a las 7 de la tarde y dijo que estaba “en camino”. Los penitenciarios cumplieron y llevaron a Tractorcito, Julio Pacheco (de la banda del ‘Gordo’ Valor), Daniel Cabrera, Maximiliano Noguera, Gabriel Chiavasco, Albarenque y Juncos desde el sector “C” del pabellón 7 hasta la sala.

Una vez ahí, limaron un barrote y pasaron a la sala de abogados. Amenazaron con un arma a los seis profesionales, les robaron las ropas y credenciales y los encerraron en el baño. Después se vistieron elegantes, se pusieron corbata y salieron por la puerta grande. Uno se disfrazó de penitenciario, el resto de abogados. A una cuadra del penal robaron un Peugeot 405 blanco y huyeron 4: a Juncos y Albarenque los detuvieron. Tiempo después, ‘Tractorcito’ declaró ante el juez Alberto Baños que le había pagado 100 mil dólares a los penitenciarios para concretar la fuga.

La banda fue condenada por los jueces del Tribunal N° 7 pero quedaron dudas sobre las complicidades. Virginia Messi lo contó en Clarín: “¿Cómo pudo llegar un arma hasta la mismísima sala de abogados? ¿Cómo y cuándo se pudo limar, sin que nadie lo viera u oyera, el barrote? ¿Cómo no se advirtió la situación anormal de que ese día algunos presos bajaran a la sala de abogados de traje y corbata? ¿Cómo pueden explicar los responsables más altos de seguridad del penal que, diez minutos antes de terminar su turno, un guardia con trastornos psicológicos y bajo medicación haya sido enviado a una de las puertas que los presos estaban por traspasar?”.

La de la Alcaidía central [2000]

‘Tractorcito’ se fugó del Departamento Central de la Federal, en Moreno al 1550, durante la madrugada del 17 de septiembre de 2000. Pero la lamparita se le había encendido mucho antes, cuando lo llevaron allí porque tenía que declarar en Tribunales y descubrió que ese lugar era “un caramelo” para escaparse. Ese día volvió al penal y empezó la estrategia: denunció en los medios que el servicio penitenciario lo amenazaba -por la denuncia que había hecho sobre el pago de 100 mil dólares- y logró que lo lleven a la Alcaidía. “Fue una gran puesta en escena”, dijo el periodista.

Llegó ocho días antes de la fuga y se unió con dos presos más, que finalmente se fueron con él. Eran dos paraguayos acusados de asesinar al vicepresidente de su país, Luis María Argaña, y que esperaban la extradición.Lo primero que hicieron fue llamar a una suboficial y decirle que uno de ellos estaba enfermo. Cuando la mujer abrió la puerta, la tiraron al piso, atacaron a un segundo custodio, bajaron las escaleras y salieron caminando, en calma. Se separaron y ‘Tractorcito’ se tomó un taxi. Por el hecho, once jefes policiales quedaron procesados por encubrimiento (diez de la Federal y uno de la Bonaerense).

La primera fuga de Ezeiza [2002]

En octubre de 1999 se inauguró el Complejo Penitenciario I de Ezeiza. Más de dos años y medio después, hubo una primera gran fuga. El 6 de junio de 2002 a las 00:15 de la madrugada, Walter Emilio González, Marcelo Daniel Rodríguez, Miguel Ángel Salazar y Reinaldo Darío Maini rompieron la tapa de un caño que daba a la red cloacal y treparon por ahí hasta los techos. Desde allí, anudaron sábanas. Nunca se descubrió cómo hicieron para salir de sus celdas individuales, que se cierran a la noche. Dos de ellos fueron recapturados ese mediodía.

El boquete de Ezeiza [2013]

En agosto de 2013, en Ezeiza hubo otra gran fuga en la que se escaparon 13 presos. Hicieron un boquete de 40 centímetros por 22 en la celda 22 del módulo 3 de la unidad. El pozo tenía un metro de profundidad y conectaba con un túnel de tres metros. Después de la huída, encontraron la tierra en la celda. Una vez que salieron del módulo tuvieron que hacer 30 metros hasta el alambrado y otros 40 para atravesar tres alambrados más. Lo contó el propio Víctor Hortel, ex jefe del Servicio Penitenciario, que tuvo que renunciar. Según el entonces ministro de Justicia y DDHH, Julio Alak, la fuga la planearon entre cuatro internos y otros nueve se sumaron en el camino.

Solo con una cuchara [2014]

Cuatro presos se escaparon en la madrugada del 2 de octubre de la Cárcel 1 de Corrientes, ubicada en la capital provincial. El titular del Servicio Penitenciario Provincial, Osvaldo García, contó que los fugitivos rompieron el piso de una de las celdas con un hierro y luego usaron “nada más que una cuchara sopera para cavar el pozo” y extenderlo hasta la calle en forma de túnel, por donde escaparon. Luego de un mega operativo de rastrillaje en la ciudad, recapturaron a tres de los presos.

 Foto: Película ‘El tunel de los huesos’

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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