Torturas en la Escuela de Policía de Tucumán

Jacqueline Coronel murió hace tres días. La chica era aspirante a la escuela de oficiales de la Policía de Tucumán. El parte médico realizado en el Hospital Padilla dice que padecía de nefropatía lúpica. Los médicos aseguraron a la familia que su muerte no ocurrió a causa de exigencias físicas sino por una enfermedad preexistente.

“Dios mío, nooooo. ¡Murió una joven! ¿Todos ingresan enfermos? ¿Cuántos chicos más “enfermarán”? A mí me mintieron que mi hijo ingresó enfermo y mi hijo jamás tuvo problemas de riñon y casi muere con 18 años. Lo tuvieron que dializar de urgencia porque sus riñones dejaron de funcionar. Ocho días en terapia conectado a una máquina y siete días más internado y dializando! Mis condolencias a la familia”. El 13 de mayo, el mismo día en que murió Jacqueline, Adriana Barrionuevo se solidarizó a través de su red social.

Adriana es la mamá de Luis Reales, un chico de 18 años que ingresó a la Escuela de Policía el 1 de abril y, cinco días después, salió de ahí directo a una sala de terapia intensiva. Luis tuvo una falla en sus riñones. Los médicos le explicaron a Adriana que esa falla fue provocada por realizar ejercicios en forma excesiva. Una vez que se recuperó, Luis confirmó todo: dentro de la escuela fue sometido a una serie de malos tratos físicos y tormentos psicológicos.

Para el abogado de la familia, Jorge Lobo Aragón, en la escuela a Luis “lo masacraron”. El chico le contó que entró a la escuela a las ocho de la mañana, lo hicieron “pasear” y subir una rampa con un bolso gigante en la espalda. Una vez en la habitación, lo obligaron a “ranear” –realizar ejercicios de castigo-. Luego de eso, volvió a hacer ejercicios mientras otros cinco instructores le gritaban. Luego lo dejaron de pie. Cada instructor que pasaba por allí le daba nuevos ejercicios. Durante todo el día no comió ni bebió agua. A las 11 de la noche lo mandaron a dormir pero a las dos lo volvieron a despertar para hacer más ejercicios. “Un chico de 18 años totalmente demacrado y desfigurado por el famoso baile”, dijo a Cosecha Roja Lobo Aragón.

Dos días después Luis comenzó a orinar y a vomitar sangre por eso llamaron a Adriana. De la escuela le dijeron que tenía “un problemita”. De urgencia, la familia lo llevó al sanatorio 9 de Julio. El diagnóstico fue “fracaso renal agudo por rabdomiolisis (por) antecedente de ejercicio físico intenso en días previos”.

El abogado Lobo Aragón presentó una demanda por lesiones graves y abandono de persona contra el director de la escuela, comisario Jorge Cruz, el secretario académico comisario principal Miguel Gómez y el jefe de compañía Claudio Peñaloza. El caso es investigado por la fiscal Adriana Giannoni.  “Se interpuso querella por lesiones graves y abandono agravado contra todas las autoridades de la escuela. Ampliaremos la acusación contra el Jefe de Policía que sería el superior. La causa se encuentra radicada en la Fiscalía de la novena nominación a cargo de la Dra. Adriana Gianonni quien subroga la misma”, contó Lobo Aragón. “Y además se pidió hace 20 días que se lo cite a Luis a ratificar y corroborar la acusación”.

El comisario Cruz negó todas las acusaciones. “En primer lugar, jamás le faltó a nadie agua ni comida. Sería inhumano, más con el calor que hace en esta provincia. Se lo pueden preguntar a los 103 cadetes que ingresaron este año. Luego, los cadetes mayores no agreden a nadie. Al contrario, se busca el compañerismo, porque cuando salen de acá, tienen que ser compañeros en la calle. Cuando Reales se sintió mal, se llamó a los padres al instante. El muchacho salió caminando, no lo sacaron arrastrando”, dijo. Además dijo que la enfermedad era anterior a su ingreso: “puede ser que haya venido con alguna dolencia. Si fuera excesivo el ejercicio, los otros 103 tendrían reventados los riñones”.

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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