Un argentino y una colombiana, unidos por cuatro cocinas de cocaína

Cosecha Roja .-

Al argentino lo denunciaron hace seis meses. Fue una llamada anónima. Hubo pocas palabras: que vendía cocaína en la zona oeste del conurbano. Que tenía de cómplice a una mujer colombiana. Su mujer. Él viajaba siempre en autos lujosos y los cambiaba con frecuencia. Se hacía notar entre la gente de los barrios humildes que frecuentaba.

El argentino casi nunca estaba solo. Lo acompañaba la colombiana, hija de un hombre que purga condena en su país natal.

Al principio pensaron que se trataba de una red de venta al menudeo: pequeños dealers a los que le iba bien. Con la investigación se dieron cuenta que detrás había algo más grande. El hombre tenía cocinas a su disposición en varias zonas del Conurbano.

Este domingo en la madrugada los investigadores dieron el golpe. La operación Cuatro Cocinas comenzó en una casa vieja y destartalada de Villa Soldati. La instrucción era clara: si hallaban algo, podrían proceder a allanar los otros 16 lugares que tenían señalados en el mapa. Y encontraron celulares, pasaportes, un paquete de cocaína y una pequeña cocina con capacidad para transformar pasta de coca en tizas listas para vender. Una anciana custodiaba la vivienda, pero no está vinculada a la investigación. El responsable de aquel lugar cayó horas después mientras intentaba escapar hacia La Pampa en micro.

Con el permiso de la jueza Alicia Vence, del Juzgado Federal N.º 2 de San Martín, los investigadores continuaron el recorrido. Llegaron a Open Door, partido de Luján, ya no a una casa destartalada, sino a una quinta en medio de gallinas y caballos. Había dos hombres armados; uno quiso oponer resistencia al allanamiento, pero fue reducido por los agentes. Allí encontraron cocaína líquida. Estaba enterrada debajo de un barril. También secuestraron seis armas y elementos para el corte, como prensas, bidones y sustancias para estirar la pasta.

Algunas vueltas más por el mapa y el operativo Cuatro Cocinas continuó su recorrido. En una casa de Garín junto ala Panamericana, hallaron una cocina rudimentaria. En una tabla sobre el piso, los detenidos tenían extendida la cocaína para secarla con la luz de una lámpara. En Burzaco, la historia se repitió con el hallazgo de31 kg. de coca compactada, 9 kgde pasta base y más elementos para el menudeo. Según informó una fuente de la investigación, llamó la atención que la coca estaba más compactada de lo usual: si un ladrillo de coca pesa 900 gramos, los hallados en esta vivienda pesaban más de 1200 gramos cada uno.

“Se trata de una banda importante, con un gran nivel organizativo, por eso se debió hacer un gran esfuerzo para desbaratarla. Felicito el trabajo realizado por la Policía FederalArgentina, que actuó con profesionalismo y rapidez”, indicó la ministra de Seguridad, Nilda Garré.

El operativo siguió en simultáneo hasta el amanecer en distintas localidades del conurbano, como El Jagüel, San Miguel, Monte Grande y Don Torcuato. En suma fueron secuestrados74,8 kg. de cocaína;22,2 kgde pasta de coca;85 litrosde cocaína líquida;15 kgde marihuana; precursores químicos como manitol, acetona y alcohol etílico, y sustancias para el corte como cafeína y lactosa. Además de la pareja del argentino y la colombiana, el día  terminó con otros cinco detenidos: tres argentinos más, otro colombiano y un boliviano.

A los investigadores les llamó la atención un detalle: el olor nauseabundo en las cuatro cocinas. “Los cuatro lugares”, dijeron, “preparaban la droga en muy malas condiciones de salubridad”.

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