Un aula llevará el nombre de un pibe asesinado y tirado al río en Rosario

aula pichón escobar - M Bustamante La Capital

Cosecha Roja.-

El aula donde Gerardo Escobar terminaba la primaria llevará su nombre. Los docentes, compañeros y familiares descubrieron una placa en la Escuela Primaria Nocturna N° 30 de Pasaje Ancón 3420 (Avellaneda al 3400) para recordar al joven que apareció muerto en el río el 21 de agosto pasado, según informó el diario La Capital.

Escobar desapareció el viernes 14 cerca de las seis de la mañana cuando salía de La Tienda, en Rosario. Una semana después encontraron el cuerpo flotando en los márgenes del río Paraná, a la altura del Monumento a la Bandera. Un video de una cámara de seguridad confirmó las sospecha: el patovica que lo siguió a la salida del boliche le pisó la mano y le pegó con los puños y la rodilla. El hombre está detenido e imputado por homicidio. Otros dos empleados de seguridad del boliche y dos policías que hacían adicionales fueron acusados por la justicia por encubrir el crimen.

Desde el boliche acercaron a la justicia un video en el que se ve a Pichón salir a las 5.45. En las imágenes de una cámara de seguridad privada se ve el final de la historia. El joven está escondido entre dos autos cuando llega Cristian V. -el patovica imputado- y comienza la golpiza. Después de las piñas y rodillazos, lo arrastra y la escena se va del foco de la cámara. Lo que sigue es el rastreo del celular de Escobar hasta la casa del empleado de seguridad.

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A Gerardo lo conocían como “Pichón”, tenía 23 años y trabajaba era empleado municipal. La noche del 13 estuvo con amigos en el cantobar Bogart y cerca de las 4 se fue para La Tienda. En un video de seguridad se lo ve salir del lugar. Detrás suyo cuatro personas lo siguen, uno lo corre y se va la imagen de cuadro. Después se ve a dos mujeres agarrarse la cabeza.

Como Pichón no volvió a la casa la familia lo empezó a buscar. Uno de los amigos con los que había ido a bailar le dijo que lo buscaran en la casa del patovica, en Vera Mujica y Uruguay: hasta allí también llegaba el rastro del celular de Gerardo que hizo un amigo a través de un software. Entonces llevaron todas las pruebas e hicieron la denuncia en la comisaría 18. El fiscal ordenó un allanamiento de la casa del empleado de seguridad de La Tienda y encontró 13 celulares y dos chalecos antibalas de la policía. Cuando lo indagaron dijo que Gerardo había roto el espejo del boliche, que él lo reprendió y el joven salió caminando del lugar.

El cuerpo de Gerardo apareció una semana después flotando en el Río Paraná, en la zona céntrica de Rosario. El viernes 21 tres pescadores lo encontraron en la costa y avisaron a Prefectura. Según el informe de Víctor Moglia, el perito de parte designado por el Ministerio de la Defensa Pública, en la autopsia se observó que el cuerpo tenía una inflamación en la zona genital y un golpe abdominal. A diferencia de la versión oficial, no se encontró agua en los pulmones: a Gerardo murió antes de que lo tiren al río.

“Quieren darle a entender a la familia que se fue a nadar al río a las 6 de la mañana”, dijo a Cosecha RojaGabriel Ganon, defensor provincial de Santa Fe. La pericia oficial se contradice con la de los familiares y denuncian que lo mataron a golpes.

Aunque todavía no está claro qué sucedió esa noche, “algo pasó en la esquina de Sarmiento y Tucumán, está relacionado con la desaparición y muerte de Gerardo y tienen participación al menos tres personas, uno de ellos funcionario perteneciente a la policía de la Provincia de Santa Fe, quien se encontraría realizando adicionales en “La Tienda” y estaría con carpeta médica en la fuerza”, denunciaron Ganon y Luciana Escobar -hermana de Pichón- en la presentación en la que exigen que la causa pase a la justicia federal.

En el documento el defensor y la hermana establecen que la muerte de Escobar como una desaparición forzada -por eso debe ir a la justicia federal-. El antecedente es el caso de Daniel Solano, un jornalero desaparecido desde el 5 de noviembre de 2011 en Río Negro. Lo vieron por última vez en la puerta de un boliche de Choele Choel rodeado de policías.

Ganon y Salvador Vera, abogado de la Asamblea por los Derechos del Niño y la Juventud, también denunciaron que el caso tiene similitudes con el de Franco Casco, un pibe que desapareció el 7 de octubre y lo encontraron 23 días después. Su cuerpo flotaba en el río Paraná, frente al Parque España. La versión policial dijo que lo liberaron el mismo día de la detención. La familia desconfió y culpó a la comisaría 7º por el crimen. Tres autopsias, y varios meses después, quedó demostrado que al joven de 20 años lo tiraron al agua cuando ya estaba muerto. La pericia reforzó la teoría de que fue una desaparición forzada y que la policía estuvo involucrada.

Dos semanas antes otros dos jóvenes que fueron a bailar a Bogart -el primer boliche al que fue Pichón esa noche- tuvieron problemas con los patovicas, lograron salir del boliche, se escondieron y llamaron al 911. En seguida los seguridad los atraparon y les dijeron: “no llamen más a la policía porque los vamos a matar”. La escena terminó con una feroz golpiza.

Con información de La Capital.

Foto: M. Bustamante / La Capital

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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