Un crimen y tres mil sospechosos

Mario Agustín Salto, Marito, fue a pescar en bici a la laguna de Quimilí, una ciudad santiagueña de menos de 20 mil habitantes. En el camino lo secuestraron, lo violaron y lo mataron. El cuerpo descuartizado del chico de 11 años apareció en un descampado dos días después, el 2 de agosto de 2016. Aunque la causa tiene ocho detenidos la investigación sigue abierta y la lista de sospechosos abarca a todos los hombres de la ciudad. La semana pasada la policía terminó de recolectar 3030 muestras de material genético que serán cotejadas con el ADN de dos personas que aún no fueron identificadas.

Seis grupos de trabajo con efectivos locales y de las divisiones de Criminalística, Brigada de Investigaciones, Policía Científica Delitos Complejos y Homicidios de la policía provincial recorrieron durante 39 días los 36 barrios de Quimilí acompañados de gendarmes. En cada casa hicieron un hisopado bucal a los varones de entre 15 y 65 años. Las muestras serán analizadas en el laboratorio de genética forense de Gendarmería en Buenos Aires.

El cuerpo del chico apareció dos días después de su desaparición. Un hombre de la zona vio en una zona de pastizales a un perro con una pierna en la boca, a doscientos metros de su casa. En una bolsa estaba el torso y los miembros del nene; en la otra, la cabeza. La autopsia confirmó que Marito fue violado y estrangulado con un alambre o un cable de acero. Después le cortaron la cabeza y las piernas.

Por la causa pasaron tres jueces. Cuando asumió al frente de la investigación, Rosa Falco ordenó una nueva autopsia y dio intervención a la División Homicidios de la provincia. Con perros rastreadores, los agentes llegaron hasta la casa del productor agropecuario Miguel Ángel Jiménez, en las afueras de la ciudad.

En Quimilí a Jiménez le dicen el Brujo por su adoración a San La Muerte. Después del asesinato de Marito acompañó a la familia en las marchas para reclamar justicia. En su casa los policías encontraron una carta manuscrita que hablaba del “Sacrificio de Marito”.

“Marito ha sido víctima de un crimen ritual”, dijo en ese momento la jueza. Falco ordenó la detención de El Brujo, su esposa Arminda Lucrecia Díaz, de 57, directora de la Escuela 1214, el hijo de Díaz, Alfredo Daniel Albarracín, de 22 años, y Pablo Ramírez, alias “El Loco”, de 38. También fue detenido el hijo del Brujo de 23 años, quien ya fue excarcelado.

Completan la lista de acusados Rodolfo “Rody” Sequeira, de 45 años, sospechado de haber sido el entregador, Ramón “Burra” Rodríguez, de 59 años, David Tomás Sosa, de 23, que había declarado como testigo de identidad reservada al comienzo de la declaración.

Para la jueza hay dos varones involucrados en el crimen de Marito que todavía no fueron identificados. Hasta que los resultados no lo confirmen, 3003 varones de Quimilí son posibles sospechosos.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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