Neuquén: Familiares del chico asesinado por la policía convocan a una marcha

brianPS Cosecha Roja.-

Brian Hernández tenía 14 años, el 4 de enero cumpliría 15 y acababa de terminar la primaria como escolta de la bandera. “Has demostrado ser muy capaz. Éxitos en la nueva etapa. ¡Felices vacaciones!”, fue la anotación de su maestro en el boletín el 18 de diciembre. Pero no hubo vacaciones felices ni nada por el estilo. Para Brian, neuquino, que soñaba con ser guarda fauna para recorrer el país y en unos días iba a conocer el mar, ya no hubo más nada. Los familiares del chico convocaron a una marcha para mañana en reclamo del esclarecimiento del hecho.

La madrugada del 19 de diciembre esperó que su madre se durmiera para salir a la calle con los amigos. Eran 7 y le habían sacado la cupé Renault Fuego a uno de sus padres para dar unas vueltas por el barrio. Apenas una travesura. Andaban por la calle Casimiro Gómez, en el barrio Cuenca XV, de Neuquén, cuando se cruzaron con un patrullero.

En el móvil iban el subinspector Claudio Salas y una oficial. Cuando vieron la cupé, pararon el auto en el medio de la calle y se bajaron. El conductor de la Fuego se asustó, los esquivó y siguió de largo. Salas dice haber visto como empuñaban un arma a través del vidrio polarizado de la ventanilla izquierda del auto. Después, un fogonazo. Para protegerse, dice, decidió disparar sobre la luneta trasera. Los tenía a 4 o 5 metros. El plomo desarmó el vidrio y fue a dar con la cabeza de Brian. Y ese es el final de la historia de un pibe que tenía toda la vida por delante.

Según Gustavo Lucero, uno de sus abogados: “Cuando Salas disparó, su intención no fue detener al vehículo. Estaba convencido de que habían herido a la mujer policía. Disparó en defensa de su vida y la de su compañera”. Pero Germán Martín, fiscal de la causa, maneja otra hipótesis: “El fogonazo nunca existió. Nadie había hablado de ese fogonazo hasta que lo mencionó Salas en su indagatoria”. Además, el revólver calibre 22 largo encontrado por la policía en el interior del vehículo no sólo estaba descargado sino que no sería apto para el disparo.

“Acá se permite disparar. En Jardines del Rey o en la Plaza de las Banderas, el oficial Salas no habría disparado. Lo hizo en el oeste porque acá se les permite, dice desconsolada Elizabeth, la madre de Brian. Para ella, Salas mató a su hijo por negligencia y la policía quiso encubrirlo. Enumera: “Rompieron la luneta por la que entró el disparo para borrar rastros, intimidaron a los amigos de Brian para que no declaren en contra de la policía, adujeron que los chicos estaban drogados y plantaron un arma en el auto para inventar un enfrentamiento”.

Elizabeth dice que los chicos del Oeste de Neuquén “están condenados a vivir en la miseria y tienen dos opciones de vida: morir o estar presos”. Ella se pregunta por qué el gobierno provincial, “que invierte tantos millones en autos para la policía, no lo hace con un lugar que le de contención a los chicos y los saque de la calle”.

En la madrugada del ayer la justicia llevó a cabo la reconstrucción del crimen de Brian. El objetivo del procedimiento era evaluar la iluminación de la zona ya que Salas alega haber visto el arma dentro del auto en una zona por demás oscura.

“De todos modos no se veía el arma que supuestamente hallaron en el interior del auto durante la requisa”, dijo Elizabeth. Además agregó que van a pedir una condena a reclusión perpetua para el autor del disparo y una condena ejemplificadora a los compañeros policías que intentaron encubrir el hecho.

Elizabeth dormía plácidamente la madrugada del 19 cuando la despertó la noticia. Dice que fue comisaria tras comisaria y, en todas, la respuesta fue la misma: acá no está. “Yo creía que sólo habían chocado”, dice entre lagrimas.

El consuelo con el que se tiene que contentar Elizabeth sabe a poco: “Mi hijo no murió solo como un perro en el fondo del barrio. Se murió en mis brazos, como nació. Eso es lo único que me llena de paz”.

Para mañana, el día en que el joven cumpliría 15 años, los familiares de Brian convocaron a una marcha y un acto para pedir justicia. Cuentan con el apoyo de organizaciones sociales, políticas y de Derechos Humanos.

Sin comentarios

Responder

Su dirección de email no será publicada