Un publicista en apuros: el ritmo de la traición

 

Matías Máximo – Cosecha Roja.- En la novela Un publicista en apuros, el protagonista es un ser cínico e inteligente que vive dándole al mundo eso que necesita, o sea un disfraz para el consumo que alimenta los ritos cotidianos. El tiempo es el presente, la persona la primera. Una primerísima voz recalcitrante que seduce con el flujo de una vida al límite y en 400 páginas no para de gatillar con el pulso de los bordes .

Gin Bombay y cocaína cada dos páginas es la fórmula para mantener el éxtasis de Javier, un publicista de 39 años que se siente pleno. Pensar en esta ruleta: los números se llaman dinero, poder, sexo y vitalidad; la ficha es Javier, está en el centro y salga el número que salga gana la apuesta. Pero un día llegan los “apuros” y una traición que tiene nombre de Amanda, o, mejor cotizado, Amanda y los 300 mil billetes con los que se fugó. O Amanda y la deuda que le dejó con Janovsky, un tipo simpático que presta cuando alguien necesita pero no sabe de deudores. A él no se le debe.

 

Un día, Janovsky aparece muerto, colgado en su departamento. Entonces, ¿la deuda sigue? ¿Se le puede deber algo a un muerto? Como si el suspenso fuera un sistema de repuestos vertical, el lugar vacío que deja Janovsky se ocupa por los llamados de una voz que amenaza: “Yo estuve con vos la noche del bar. Y vi todo lo que hiciste esa noche. Sentime bien…”
Javier le hace caso a la voz en el teléfono porque de lo que pasó esa noche se acuerda poco. Sabe que tiene un ojo negro, una tira de fotos instantáneas donde aparece un colega y unas mujeres desnudas que se besan, dos llamadas perdidas en el celular -una desconocida y otra de Marcel, el transa que le vende cocaína de la buena- y así, flotando en el desconcierto, abre el correo y encuentra una foto que lo cambia todo.

Ahora sí, además de ritmo, hay un muerto y un misterio que el lector tiene que resolver con Javier. Hay un thriller.

Tener este libro entre las manos, recorrerlo y mirarlo genera una intriga, ¿quién es esa chica que en la solapa fuma un cigarrillo y mira para otro lado? Natalia Moret,  que en cada oración pisotea lo políticamente correcto. Socióloga, escritora y guionista, participó de varias antologías, colabora en medios y dicta talleres literarios. Cuántas vidas, calles y libros atravesó Natalia para escribir como escribe, cuántas para saber las jergas que sabe, esas son preguntas retóricas que rebotan después de la experiencia ágil de Un publicista en apuros, su primera novela.

Un publicista en apuros
Natalia Moret
Editorial Mondadori
400 páginas

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