Un western peruano: cayó la banda de los pulpos

El sábado por la noche, seis adolescentes tomaban cerveza dentro de un templo evangelista en el barrio de Palermo, en Trujillo. Al mismo tiempo, la policía recibía denuncias por una serie de robos. Muchos testimonios apuntaban al lugar donde estaba la fiesta. Cuando la policía llegó al lugar, se llevó una sorpresa. Dos de los presentes eran John Máximo Ávila Chauca, alias El Peluca, de 18 años, y Juan Carlos Quispe Moncada, La Cobra, de 19. Ambos eran miembros de Los Pulpos y se los acusa de siete asesinatos.

A Peluca le encontraron una pistola Glock cargada y 63 gramos de pasta base de cocaína, distribuidos en 160 envoltorios en los bolsillos del pantalón.

Peluca y Cobra se hicieron famosos en el ambiente el 31 de diciembre del año pasado, cuando lideraron la fuga del Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Trujillo (ex Floresta). Habían sido detenidos en septiembre mientras festejaban el primer aniversario de la muerte de uno de sus rivales.

El juez dictó una condena de dieciocho meses para ambos. Noventa días después, Peluca recibió – a través de una de las paredes de la celda – un paquete con pistolas que los llevarían a la libertad.

Peluca

Si bien nunca fue sentenciado por asesinato debido a la falta de pruebas, el nombre de Peluca figura en diferentes acusaciones de crímenes. Uno de los más reconocidos es el triple homicidio de mayo del 2011 en el bar La Kímbara. Fue uno de los episodios más violentos de la historia de Trujillo: tres personas murieron a balazos en el interior de la cantina, en lo que la Policía calificó como un severo ajuste de cuentas entre bandas.

La historia dice que alrededor de las 2:30 de la madrugada, Peluca se apareció en el bar con varios de sus compañeros. Al ingresar, encañonaron al guardia de la puerta para que quedase inmóvil, caminaron rápidamente hacia la mesa donde se encontraban Paul Edgar Castañudí Julián (22), Leo Liñán Zavaleta (18) y Frank Eduardo Infantes Carrión (23) y dispararon.

No hubo palabras de por medio, solo el ruido ensordecedor de los parlantes opacado de pronto por las balas y el griterío desatado. Peluca disparó contra los tres muchachos y mató a dos de ellos. El tercero, Infantes, quedó gravemente herido y murió horas más tarde. Antes de fallecer, Infantes le dijo a su madre que Peluca había sido el asesino. Cuando la policía llegó al hospital para tomarle declaración, Infantes ya había muerto. De nada sirvió que la madre del difunto repitiera las supuestas palabras del hijo.

Cobra

Ni bien Sandra Fernández Lezama se enteró de las detenciones del fin de semana en la iglesia evangelista, fue a la comisaría de San Andrés, para denunciar que Juan Carlos Quispe Moncada – La Cobra – era el asesino de su padre, Segundo Rogelio Fernández Becerra.

Según su narración, el homicidio fue en septiembre de 2010, un día después de que Fernández Becerra, dueño del hospedaje “La Posada” en Chepén, retirara un préstamo de 20 mil soles del banco. Al parecer sus pasos fueron seguidos y, en horas de la madrugada, Cobra llegó al hotel junto a otros compañeros, se hizo pasar por un cliente y amenazó al dueño. Como sólo recibió tres mil soles, la Cobra le disparó en la cara, a la altura de la nariz.

(Síntesis de los medios peruanos: Satélite, La República y Diario el Correo)

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