Una guía para minimizar los riesgos del trabajo periodístico

El Sindicato de Prensa de Rosario presentó una guía para minimizar los riesgos del trabajo periodístico.

Texto: Paula Turina.

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“Cuando hablamos de riesgo no estamos más que nombrando nuestro trabajo. El buen periodismo seguirá siendo más allá de la virtud en el lenguaje de muchos o de pocos, el que molesta. Y cuando molestamos, vamos a tener riesgos. No es algo que podemos poner afuera, es algo que nos constituye”. Así definió el periodista y escritor Cristian Alarcón el trabajo que a diario desarrollan los periodistas. Fue el viernes pasado en Rosario, en el Sindicato de Prensa de esa ciudad donde presentó la guía para minimizar los riesgos en el trabajo periodístico.

La cita fue en el Centro de Formación Profesional del gremio, en una sala llena de reporteros de distintos medios. Hace más de un año en Rosario se realizó una asamblea general para abordar y discutir los riesgos que implicaba el trabajo periodístico. Las agresiones de las que fueron víctimas los trabajadores y las trabajadoras de prensa en mayor medida en el último año impulsó un debate para minimizar esas situaciones de riesgo durante las coberturas periodísticas. Allí surgió la guía, luego de haber sido consultada al interior del gremio y de nutrirse también de otros trabajos realizados por organizaciones latinoamericanas de periodistas. Alarcón estuvo acompañado por la secretaria adjunta del gremio Alicia Simeón y de la periodista Silvina Tamous.

El autor de “Si querés quereme transa” analizó que al territorio se va impulsado por aquello que lleva a todos a ser periodistas: una enorme pasión por lo nuevo, por descubrir aquello que nadie descubrió aún y por lograr esa información que nadie tiene. “En las experiencias en la calle uno acumula sabiduría, conocimiento, vida, intensidad, espesor y densidad. Elegimos un camino de conocimiento que no es el de la academia, ni del arte, ni de las humanidades. Aunque no estamos inscriptos en esos territorios, nuestro trabajo es aprender todos los días. Y eso es ponernos en nuestro lugar. A veces nos aburrimos, el tedio y la mecánica de la información nos adormece, pero en algún momento algo ocurre, volvemos a estar en el lugar del comienzo, en el que no sabemos y queremos saber. Y esta guía tiene que ver en definitiva con un proceso en el que lo esencial es nuestra intención de seguir siendo periodistas y de sobrevivir en ese intento”, dijo Alarcón.

La presentación posibilitó la reflexión sobre la práctica periodística. Según Alarcón, la guía es perfectible debido a que la dinámica periodística permite un aprendizaje conyinuo. “La calle, el Estado, los poderes fácticos y las mafias van a seguir cambiando. Nada está cerrado y por eso hacemos lo que hacemos. Nada está dicho para siempre. Vamos al encuentro de la novedad y es allí donde el riesgo siempre está. Cuando hablamos de riesgo no estamos más que nombrando nuestro trabajo. El buen periodismo seguirá siendo más allá de la virtud en el lenguaje de muchos o de pocos, el que molesta. Y cuando molestamos, vamos a tener riesgos. No es algo que podemos poner afuera, es algo que nos constituye.”

Para minimizar los riesgos que siempre existen y la necesidad de discutirlos y ponerlos en consideración, Alarcón habló de las claves que posee la guía: Primero, el poder de contextualizar. “El que no sitúa el personaje del que va hablar en el contexto está perdido”, explicó. Es necesario hacer varias lecturas del territorio para achicar los riesgos. Y en ese acto de contextualizar es fundamental luchar contra los prejuicios que cada persona tiene. Lo importante es cuestionar los prejuicios, identificarlos, y poder trabajarlos. Segundo, poder generar la confianza con los vínculos que sean necesarios para realizar la cobertura. En este sentido reflexiona: “El prejuicio de creer que con ostentar mi llegada al territorio me estoy haciendo un bien. Todo lo contrario, uno avanza lentamente, se va arrimando tanto al sujeto como al objeto.” En tercer lugar, el respeto, ya sea por la intimidad del otro o el respeto por el “no” del otro. Y en este sentido da un ejemplo: “Imagínense que llegamos con nuestras cámaras a un country y entramos buscando la mejor toma. No duraríamos ni cinco minutos. ¿Por qué pensamos que cuando vamos a una villa o a un barrio tenemos el derecho de caminar como si hubiéramos nacido ahí? Ahí está el prejuicio de creer que un rubio tiene el derecho a la privacidad y un pobre de la villa no”.

Cristian Alarcón finalizó la charla haciendo alusión al desafío que tienen los periodistas por delante: poder hacer una lectura política, histórica y cultural sobre qué se está hablando cuando se hace periodismo. Y esto implica también en pensar a la guía como forma para interpelarnos intelectualmente y políticamente. “Un punto de partida de un trabajo intenso que seguro nos llevará la vida como nos llevará la vida ser periodistas”.

En momentos donde persiste la lucha contra la mirada mercantilista de la comunicación es importante mencionar que estas recomendaciones están presididas por la convicción de que la información es un derecho humano. Y por eso cualquier forma de violencia contra trabajadores y trabajadoras de prensa atenta contra el derecho a la información de toda la sociedad.

A la hora de presentar la guía, Silvina Tamous analizó la situación periodística de la ciudad: “Sostengo que no se puede hacer periodismo lejos de los barrios. Creo que hay una intención para que no preguntemos nada. Si los periodistas opinamos todos iguales, si escribimos todos de la misma forma y si sólo nos limitamos a poner un micrófono: eso no es hacer periodismo, y me parece que en función de eso está esta posibilidad de organizarnos para poder hacer otra cosa”.

Tamous hizo hincapié en que todos los periodistas están en situación de riesgo y que ese riesgo es inversamente proporcional a la precarización laboral y a la falta de capacitación. Por ese motivo se tomaron esos dos ejes para trabajar en este proyecto de recomendaciones. “Sólo son recomendaciones porque nadie te puede decir cómo hacer tu trabajo, cada uno encuentra su forma, y esas recomendaciones queremos ir ampliándolas a medida que se vayan sumando las experiencias de cada periodista.”

En la misma línea Alicia Simeón propuso que esas recomendaciones sean leídas con atención, para apropiarlas pero también para criticarlas. “Van a servir en la medida en que podamos aplicarlas en las empresas y en la que cada uno de nosotros tenga en cuenta cuáles son. Lo más importante es compartir el saber colectivo, incorporarlas y que ellas formen parte de nuestra metodología de trabajo”.

Simeoni también alentó a que sea un aprendizaje colectivo, y mencionó que uno de los grandes desafíos que tienen los trabajadores de prensa es aprender de los pares para reflexionar ante cada trabajo que se tiene que hacer.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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