Uruguay: mujer mató a su hija de 8 años y después se suicidó

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Diego Castro, El País-.

Una mujer de 41 años se quitó la vida pero antes mató a su hija 8 años, dándole una elevada dosis de Diazepam. La Policía obtuvo una orden judicial e ingresó ayer a la casa, en Pocitos. Los dos cuerpos fueron encontrados en el dormitorio.

Fue el padre de la niña quien dio la voz de alerta a la Policía, a última hora del pasado miércoles, aunque no se logró conseguir una orden judicial hasta el mediodía de ayer.

El miércoles al mediodía, los padres de la niña, que hacía un tiempo que estaban divorciados, debían presentarse ante el juzgado de Familia para resolver la situación de la tenencia de la menor.

Ese mismo día, el hombre llegó al edificio donde vivían su expareja y su hija. Tocó timbre varias veces y nadie lo atendió.

Tras aguardar varios minutos en la puerta del edificio, se fue al Juzgado. La audiencia se realizó solo en presencia del hombre. Cuando esta finalizó volvió a llamar al domicilio de su expareja y a su celular, pero nadie respondió.

Presagiando lo peor, volvió a la vivienda, tocó timbre pero nadie contestó. Se asesoró con amigos y de inmediato fue a realizar la denuncia ante la Seccional 10a.

Incluso, según contaron vecinos de la familia, ayer a las 13:00 horas, la camioneta del colegio donde concurría la niña, pasó a buscarla, pero nadie contestó.

Efectivos de la Seccional 10a. concurrieron al edificio, pero tampoco tuvieron respuesta alguna. Desde la comisaría se solicitó una orden judicial para poder ingresar a la vivienda. La Justicia liberó la orden recién al mediodía de ayer.

Un cerrajero abrió la cerradura del apartamento y acostadas en la cama y sin vida fueron encontradas Jacquelin Olano, de 41 años, y su hija Lara Esquivel, de 8.

Según se indicó desde el Poder Judicial, Olano dejó una carta explicando los motivos por los que se quitaba la vida y mataba a su hija.

Las propias fuentes judiciales señalaron que, dentro de la vivienda, no había signos de violencia.

Bipolaridad

Según consignaron fuentes policiales, en base a los interrogatorios que se le realizaron al padre de la niña, la mujer tenía problemas psiquiátricos; era depresiva y sufría trastorno bipolar. Ese era uno de los argumentos que esgrimió el hombre ante el juzgado de Familia para solicitar la custodia de la niña.

Después de la separación y posterior divorcio de la pareja, en los estrados judiciales se dirimía quien se quedaría con la custodia de la menor, que mientras se resolvía la situación, vivía con su madre.

Si bien desde el ámbito judicial no se confirma la versión acerca de la causa de la muerte de la niña y su madre, una fuente policial señaló que los fallecimientos se produjeron debido a una importante ingesta de Diazepam, un fármaco con propiedades ansiolíticas.

Desde la Justicia no se quiso confirmar esta versión surgida en la tarde de ayer, mientras aún trabajaban en el lugar efectivos de Policía Técnica.

Vecinos

“Decime que es mentira. No puedo creerlo”, fue la inmediata reacción de una vecina del edificio que llegaba al lugar con su marido y sus dos hijos. La totalidad de los vecinos no dudaron en mostrar su consternación y dolor por lo sucedido, en particular con la niña de 8 años, a la que una mujer calificó como “una hermosa criatura”.

Algunos más otros menos, pero todos quienes habitan el edificio donde ocurrió la tragedia, sabían de los problemas psiquiátricos que padecía la mujer. Todos los vecinos consultados coincidieron en señalar que no se trataba de una familia violenta, más allá de estar al tanto de las patologías psiquiátricas de Olano.

Tanto desde la Justicia como desde la Policía se negó cualquier tipo de denuncia por violencia doméstica en el apartamento de la calle Gestido.

Ayer, a última hora de la tarde, el Instituto Técnico Forense retiró los cadáveres de la vivienda. Se realizarán los estudios que determinarán fehacientemente las causas de la muerte de la mujer y la niña.

1 comentario
  1. R. H. Los guardias civiles encarcelados por su presunta implicación en la red de tráfico de drogas en Fuerteventura asaltaban casas cubiertos con pasamontañas y con chalecos oficiales del instituto armado sin existir causa judicial ni disponer de autorización para ello. Los agentes elegían los domicilios de pequeños traficantes y tras intimidarlos se quedaban con la droga que encontraban.

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