Venezuela, la historia de un doble crimen

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El impulso-

Abatidos, con una distancia aproximada de cinco metros entre cada cadáver, Godoy Piñero boca arriba y Flores Mendoza hacia abajo, entre la maleza de la zona montañosa que hay por el sitio se encontraron, aproximadamente a las 6:00 de la mañana. El joven de 18 años vestía un suéter a rayas blancas y moradas, una bermudas y zapatos deportivos, mientras el de 20 años, que estaba más abajo, llevaba blue jeans, chaqueta negra con rayas blancas y debajo una franela blanca, además de varios collares y zapatos deportivos rojos.

“No sé lo que pasó. Ellos estaban tomando anoche en la casa; no noté nada sospechoso. Fraiyerson salió con Luis Honorio en una moto prestada a comprar una caja de cerveza pero no regresó”, situación que no dejó dormir en paz a su madre Trina Piñero, quien aseguró que el mayor de cinco hermanos, no acostumbraba a pasar la noche fuera de su residencia.

“Fui hasta el puesto de la Guardia Nacional Bolivariana quienes me informaron de estos pero no sabía los nombres de las víctimas por lo cual decidí venir para descartar y cuando llego me consigo con esta sorpresa que es mi hijo”, narraba en medio de las lágrimas que dejaba caer en su rostro, la triste progenitora.

En la escena del crimen no se encontraba ni la moto ni la caja de cerveza que supuestamente salieron a comprar las víctimas; tampoco las conchas de las balas con las que mataron a los jóvenes, por lo cual se presume que los hayan golpeado y matado en otro sitio y luego los dejaron ahí. Sin embargo, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Lara, iniciaron las indagaciones para confirmar lo que pasó.

“Yo me quiero ir contigo”, gritaba la madre, tirándose en el piso al momento que se hizo el levantamiento del cadáver y minutos después llegaron otros familiares que lloraban al confirmar la triste noticia.

“Tenía tres entradas por droga, porque como no lo dejaba fumar en la casa, se iba para Sanare donde vive el papá y un día lo agarraron con dos envoltorios. Él consumía era marihuana; no se metía con nadie, pero no sé si cuando andaba solo lo hacía”.

Godoy Piñero tenía una hija de año y medio de nacida, laboraba para darle lo que necesitaba, pero también para mantener a su madre y a sus cuatros hermanos menores.

Los occisos, quienes tenían dos años de amistad aproximadamente, trabajaban en una empresa de reciclaje en Quíbor. “Esto es terrible, hay mucha inseguridad, por la casa se la pasan unos tipos con pistolas y hay niños. Eso da miedo, además nosotros vivimos en un rancho en la Villa Bicentenaria”.

Se corrió el rumor también, que el lunes, se observó por la calle principal de Playa Bonita, donde residía Flores Mendoza, un vehículo de color vinotinto, aparentemente un Corolla, donde se trasladaban unos sujetos apuntando a las personas con unas pistolas.

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