Verdades y mitos sobre la recuperación de tierras del Pueblo Mapuche

En las últimas semanas la toma de tierras en la localidad barilochense de Villa Mascardi se difundió como casi siempre: ataques violentos de una comunidad mapuche a propietarios. ¿Es un conflicto nuevo? ¿De dónde viene el intento de recuperación de tierras por parte de los mapuche? ¿Son mapuche de verdad? Estas y otras preguntas intentamos responder en esta nota

Verdades y mitos sobre la recuperación de tierras del Pueblo Mapuche

Por Natalia Arenas
08/09/2020

¿Cuando comenzó el conflicto en Villa Mascardi?

En noviembre de 2017, Villa Mascardi y los mapuche fueron noticia cuando el juez federal subrogante en Bariloche, Gustavo Villanueva, ordenó el desalojo del predio ocupado por el lof Lafken Winkul Mapu. Una patrulla del Grupo Albatros, de la Prefectura Naval, reprimió a esa comunidad y mató de un tiro en la espalda a Rafael Nahuel, un joven mapuche de 22 años. 

Para Orlando Carriqueo, de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche de Río Negro, “un análisis muy corto es que hace 3 años una comunidad reivindicó el territorio. Pero el conflicto es de hace 140 años, cuando el Estado avanzó sobre el territorio, se posicionó, lo distribuyo, lo entregó, lo vendió y dejó a las comunidades sin su territorio”.  

“Nunca dejamos de planificar nuestro retorno. Nunca paró ese retorno. El retorno se encontró con tierras privatizadas, con tierras controladas por el Estado, con todos los obstáculos que dejó la llamada Conquista del Desierto”, dice Mauro Millán, Lonko del lof Pillan Mawiza, de Chubut. 

En otras palabras: el conflicto no es nuevo, es un proceso que lleva más de un siglo y se extiende en toda la Patagonia. 

“Los relatos de mis abuelos y abuelas hablan de persecución, de encierro, de cárcel, de campos de concentración. Todo eso no detuvo el proceso de recuperación territorial. En tiempos más cercanos, tres décadas atrás, son infinitas las recuperaciones territoriales contra magnates, contra pequeños terratenientes, contra el ejército. No se puede sostener que es algo que no se practicó nunca. Siempre el pueblo mapuche retornó a su territorio”, amplía Millán.

¿Quiénes son los “verdaderos” mapuche?

Hay una visión mediática que marca una diferencia entre los “verdaderos” mapuche y los “falsos”. En general  se asocia a los “buenos” con un identidad casi folclórica y a los “falsos” con quienes reivindican su identidad de manera integral, incluyendo su vínculo con el territorio.

Lo cierto es que en estos más de 100 años de lucha por recuperar los territorios, hay distintas generaciones del Pueblo Mapuche. Los más antiguos son quienes fueron desplazados a los territorios rurales, mientras que hay otra generación que fue reubicada en territorios como, por ejemplo, los llamados Altos Bariloche, en la provincia de Río Negro.   

Como explicaron desde el Grupo Gemas en esta columna: “Muchas familias mapuche viven en el campo, pero muchas otras viven en la ciudad. Por lo tanto, las trayectorias históricas y las experiencias de vida son diferentes, y no por eso unas formas de vida son más mapuche que otras”. 

La diversidad hacia adentro de las comunidades no significa que no haya unidad del Pueblo Mapuche. A raíz del conflicto en Villa Mascardi, diferentes comunidades brindaron su apoyo a la Lafken Winkul Mapu.

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¿Cuál es el interés que tiene el Pueblo Mapuche en el territorio?

El proceso de recuperación de tierras -ocupadas hoy por terratenientes, emprendimientos privados y el propio Estado – no tiene un interés económico. Para el Pueblo Mapuche el territorio es “todo”. “Hay una historia que cuentan nuestros antepasados”, dice Rogelio Fermín, de la comunidad Vuelta del Río. Hay una conexión con la tierra y la naturaleza difícil de explicar a la sociedad occidental. El Pueblo Mapuche no se rige por las leyes del capitalismo extractivista. 

Así lo explica Millán: “Todo está vinculado al territorio y a la alianza que uno establece con cada una de las vidas del territorio (los lagos, los bosques, los animales) se produce la concepción de vida sobre el lugar. Hasta nuestras propias normativas están basadas en la naturaleza. La naturaleza es mucho más que lo tangible, lo que uno ve verde. Para el Pueblo Mapuche todo tiene fuerza y vida”.  

Dice Orlando Carriqueo, de la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche de Río Negro, que “la tierra no tiene un valor inmobiliario. La mayoría de la sociedad occidental plantea que esos terrenos valen millones. Para nosotros es un territorio sagrado en el que hace más de 100 años no hay una machi”. 

En la recuperación de tierras, para Millán, “el problema más grave no es la tierra que los “pobres indefensos vecinos” ven despojadas: es el negocio que se ve clausurado, que se ve frustrado”. 


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¿Los Mapuche son violentos?

Para Millán, el mote de ‘mapuches violentos’ es una construcción del poder estatal: “Lo que ha hecho el Estado en todos estos años es estereotipar. Primero no nos consideraban seres humanos, después nos consideraban seres humanos inferiores; después pasamos a ser sirvientes, después peones, después vagos alcohólicos y borrachos, hasta que llegamos a lo que somos hoy: violentos y terroristas”. 

En estos días se difundieron testimonios de vecinos de Villa Mascardi que denunciaron el hostigamiento y la violencia de integrantes de la comunidad mapuche contra sus viviendas. 

Lo que no tuvo tanta difusión fueron los comunicados de la comunidad Lafken Winkul Mapu que denunciaron el “amedrentamiento de la policía de Río Negro y efectivos que andan de civil”. Relataron un episodio en que dos personas les apuntaron con armas de fuego desde un auto particular. 

También en las redes sociales se difundieron llamados a organizarse para matar mapuches. 

 

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¿Cuál es la postura oficial del Estado frente al conflicto?

Por el conflicto en Villa Mascardi en particular, el gobierno nacional abrió una mesa de diálogo que está a cargo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y que también integran la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y la de Justicia, Marcela Losardo. La gobernadora de la provincia de Río Negro, Arabela Carreras, no está satisfecha con este espacio: dice que el INAI no distingue entre las comunidades mapuches y los grupos violentos. 

Pero más allá de Mascardi hay vida e historia de las cientos de comunidades Mapuche que habitan en la Patagonia, además de en las provincia de Mendoza y La Pampa.  

El mes pasado, en la zona chubutense de Vuelta del Río -bien al sur de Bariloche y a 30 kilómetros de El Maitén- la comunidad quedó aislada durante 15 días por el temporal de nieve. Desde un helicóptero, Gendarmería les arrojó bolsones de comida que se desparramó por la nieve y casi no pudo ser rescatada. 

De la misma manera, personal de Defensa Civil intentó ingresar a la zona, pero no pudo por la cantidad de nieve. Entonces se retiraron y no volvieron. 

“El Estado no tiene capacidad para asistirnos”, dice Rogelio, que tiene un largo tramo hasta su casa en la precordillera. Los miembros de la comunidad suben en caballos y tienen que hacer un tramo a pie. A veces tardan un día en llegar. “Pero la gente es muy solidaria. Se juntan personas de localidades cercanas como Lago Puelo y nos acercan alimentos”, dice.  

Quienes sí pudieron ingresar fueron un grupo de pobladores de El Bolsón que se pusieron esquíes de travesía, cargaron sus mochilas con alimentos, y fueron llevándolos a las distintas familias. La iniciativa fue del periodista de FM Alas, Denali Degraf. “En una de las casas había una anciana que estaba aislada hace 20 días. De Defensa Civil y Gendarmería se excusan con que no llegan, pero cuando tienen que ir a desalojar una comunidad, van bien preparados para poder entrar”, dijo a Cosecha Roja.

Natalia Arenas

Natalia Arenas

Periodista feminista. Egresada de la UNLZ. Diplomada de la UBA en Géneros y Movimientos Feministas. Escribe en Cosecha Roja. En 2018 ganó el Premio Lola Mora en la categoría prensa digital.
Natalia Arenas