Violaron y asesinaron a un adolescente en Dolores

La autopsia duró una hora y 15 minutos. Claudio Javier Ayuso murió por una fractura en el cráneo y otra en la cara. Su cuerpo tenía signos de abuso sexual. Lo mataron entre 12 y 18 horas antes de entrar a la morgue y la familia lo buscó por tres días. Ayer lo velaron en la ciudad de Dolores.

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El viernes 7 de julio, Claudio acompañó a su mamá, Verónica Orlandelli, a la casa de un matrimonio amigo de la familia. El plan era tomar unos mates y charlar un rato. Claudio quería ir a la fiesta del 9 de Julio que en Dolores dura todo el fin de semana. Primero pasaría por la casa de Francisco Andrés Miño. Pero Verónica le dijo que no. Llovía y, además, sabía que la mamá de ese chico trabajaba de noche y que se quedarían solos. Pensó en que les podría pasar algo y que no tendrían a quien llamar. Pero Claudio insistió. Verónica estaba con su hijo menor, un bebé, por eso y por la lluvia no lo acompañó. Le pidió al hijo de sus amigos que lo alcanzara en auto. Claudio arregló todo: pasaría por la casa de Miño y juntos irían para Plaza Castelli donde había unas bandas.

Verónica volvió a su casa. Al mediodía del sábado se preocupó. Abrió el Facebook de Claudio y se comunicó con sus amigos. Al primero que contactó fue a Miño.

– ¿Cómo? ¿No llegó a tu casa? De acá se fue a las cuatro de la mañana, le contestó.

Después ella escribió en el muro de su red social: “El sábado a la madrugada después de salir de la casa de unos amigos vestía jean azul localizado, campera de nylon negro con blanco, zapatillas negras estilo Evans, gorrita. Flaco, alto, aproximadamente 1,70. Tez blanca, barbita, tatuaje en la pierna con las letras T, H, L, las iniciales de los hermanos. 18 años visto última vez en Cerrito. Por favor compartan. Estoy desesperada si lo ven o les parece que lo vieron llamar o comunicarse con la DDI de dolores o la Comisaría. Ayuden a toda una familia desesperada. Hijo si lo ves por favor comunicate con mamá. Noah, Thiago, la abuela y el abuelo estamos muy mal. No se te va a retar ni nada. Sólo te pido que aparezcas para saber si estás bien y abrazarte mucho. Te amo”.

El domingo 9 de julio hizo la denuncia. Esa noche, un comisario fue a la casa de Verónica y la invitó a subirse a su coche. Le propuso que juntos rastrearan aquellos lugares que Claudio solía frecuentar. El policía pensó que si acompañaba a Verónica, alguien podría decir algo. Cualquier dato sería importante.

La primera parada fue la casa de la familia Miño. A Verónica la atendió la madre de Francisco, de quien era amiga, y le dijo que su hijo no estaba. Luego el comisario y ella fueron hasta la casa de otro chico: “A Claudio no lo veo desde el viernes a las once de la noche”. Los chicos habían estado juntos y a ellos se había sumado Matías López. Verónica escuchó ese nombre por primera vez.

El lunes, a Miños y a López se les tomó declaración testimonial. Ambos estaban nerviosos y entraron en algunas contradicciones. A las tres de la tarde, agentes de la DDI de Dolores encontraron el cuerpo de Claudio en una cámara de un frigorífico abandonado, en la calle Cerrito, entre Marconi y Avellaneda. El cuerpo tenía calzoncillo y medias. Miño y López fueron detenidos por orden de la fiscal Verónica Raggio.

“Nunca me imaginé que iban a hacer esto con mi hijo. Él tenía 18 años, lo quería todo el mundo. El velatorio estuvo lleno de amigos, de gente que yo por ahí no conocía pero que a mi hijo sí lo conocían. No encuentro explicación”, dijo Verónica Orlandelli al cronista de TN. “Mi hijo no era de pelear. A él le han pegado en el colegio y yo le decía ‘¿Te pegan? Reaccioná’. Y él me contestaba que no le gustaba pelear, que no quería”.

 

Cosecha Roja
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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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