Caso Candela: mil puertas abiertas, ninguna certeza

Cosecha Roja.-

Dos sospechosos de haber participado en el secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez -la nena de 11 años que apareció en un baldío de Hurlingam en agosto de 2011-, fueron nuevamente detenidos por la Justicia de Morón. Se trata de Hugo Bermúdez, acusado de ser autor material del crimen, y Leonardo Jara, presunto entregador de la nena. Cosecha Roja consultó a Candelaria Schamun, autora de un libro que será publicado en los próximos días, sobre el rol de la policía en la investigación y en las detenciones.

Hugo Elvio Bermúdez, el primer acusado por el crimen de la nena, fue detenido ayer por segunda vez en Morón. Esta vez, lo atrapó la Gendarmería, que actúa en reemplazo de la Bonaerense -duramente criticada por la Comisión Investigadora del Senado provincial-. Leonardo Jara, otro de los acusados en la primera investigación, también volvió a quedar involucrado en la causa. En su caso no hubo que ir a buscarlo:  ya estaba preso por otro delito. Se enteró de la decisión del fiscal Mario Ferrario en el penal de Villa Mercedes.

El fiscal Ferrario trabaja en la causa desde hace casi siete meses en lugar de Marcelo Tavolaro, separado de la investigación por irregularidades. Los dos acusados ya habían estado detenidos por el crimen  junto a otras seis personas. Todos fueron liberados en abril de este año, cuando la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Morón decretó la nulidad parcial del proceso. Todavía no trascendió cuales fueron las nuevas pruebas que tuvo en cuenta el fiscal para ordenar estas dos detenciones.

La periodista Candelaria Schamun acaba de terminar el libro “Cordero de Dios. El caso Candela”, que será publicado por Editorial Marea. Según explicó a Cosecha Roja, “la policía tuvo algunas intervenciones claves en el caso: era la que guiaba la investigación, recibía los llamados en la casa de Candela y dirigía los allanamientos. Curiosamente, en San Martín, los allanamientos fueron muy flacos. En algunos casos fueron armados, decían que allanaban pero no hacían nada”.

-Hubo 1600 policías buscando a Candela, pero el cuerpo apareció en un baldío. ¿Qué pasó después?

-La policía empezó a buscar por la zona para buscar testimonios, para ver si alguien había visto algo. El 1º de septiembre a la noche ya tenían una casa deshabitada y empezaron a meter gente adentro: detuvieron a la dueña, al carpintero, a un tornero, al hijo de este y a un fletero. Cuando se dieron cuenta que la gente no tenía ningún tipo de antecedentes, que no daba con el perfil de secuestradores, empezaron a buscar entre los malandrines del barrio. Ahí cayó Bermúdez, (Héctor) el “Topo” Moreira, gente que ya estaba marcada por la policía.

– ¿Quiénes son Hugo Bermúdez y Leonardo Jara?

– Hugo Bermúdez esta sindicado como el autor material del hecho. Los vecinos dicen que vende droga al menudeo. La causa que llevó adelante Tavolaro está armada en un alto porcentaje en base a testigos de identidad reservada, que en su mayoría son buchones de la policía o gente apretada por la propia policía. Hay una llamada que el fiscal toma, que daría una conexión entre Bermúdez y el Topo Moreira. Y en realidad esa llamada no tiene nada que ver, es una llamada con otro Hugo, que es un cuñado de Moreira.La Cámarade Casación incluso pone en duda que en la casa haya estado Candela. Entonces se cae, por efecto domino, la gente que estaba dentro. De Jara se dice que hizo la llamada extorsiva desde un locutorio de Retiro. Se decía que era como el noviecito de la nena. La misma madre dice que es una locura que Jara sea el noviecito de la nena.

– ¿Hay alguna prueba que vincule a Bermúdez y a Jara con el secuestro de Candela?

– Todavía no están los fundamentos del fiscal, pero si se basan en lo que había es más de lo mismo. Yo calculo que tienen que tener alguna información reveladora, algún testimonio clave. Sino siguen dando vueltas en círculos en la investigación que hizo Tavolaro.

– ¿Hacia donde apunta tu libro?

– El libro se compone de cuatro capítulos: arranco contando qué pasó, cuento como fue el entierro, después me meto en la causa que llevó adelante Tavolaro y finalmente, en base al resultado dela Comisión Investigadores del Senado, explico por qué puede llegar a estar vinculado con el narcotráfico. En el libro lo que trato de hacer es contar lo que hoy está en la causa y siguiendo la otra línea que es muy fuerte para la Comisión Investigadora, que es mostrar un territorio donde la familia, tanto Labrador (materna) como Rodríguez (paterna) eran habitué. En un territorio donde los secuestros son muy comunes, donde el índice de tráfico de cocaína es muy fuerte, la convivencia narcopolicial -según refieren los propios vecinos- es muy alta y la policía arma causas por narcotráfico.

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