“Creo que la Policía no tuvo errores: desviaron deliberadamente la investigación hacia otro lado”

Cosecha Roja.-

Gustavo Carabajal es un periodista policial de raza, con el olfato de los viejos cronistas. Quizás fue eso lo que lo llevó, al inicio del caso Candela a desconfiar de las fuentes que daban por resuelto el caso. En las páginas de La Nación, fue uno de los primeros en decir que el secuestro de la nena podía una extorsión derivada de un ajuste de cuentas y que había que apuntar la investigación a una banda mixa que incluía policías con experiencia en ese rubro.

Visto desde hoy, ¿cómo comenzó el caso Candela?

A Candela la secuestran el 22 de agosto, eso fue un lunes después de un fin de semana largo. El miércoles a la tarde-noche yo tenía la noticia de que era un secuestro extorsivo, que hubo una llamada en la cual había una prueba de vida, desde un teléfono fijo en Montegrande. Después se comprobó que esa llamada era falsa, pero ya había indicios de que era un secuestro extorsivo. El jueves a la tarde ya se sabía que el entorno familiar de la nena iba a ser investigado por el hecho. Habían tomado cautiva a Candela como rehén para utilizarla como moneda de cambio por algo que había hecho un integrante del entorno familiar de Candela.

¿Con qué estaba conectado el secuestro?

Se decía que el secuestro de Candela estuvo vinculado con un par de secuestros ocurridos en Villa Korea meses antes, en San Martín, donde un grupo de delincuentes vestidos como policías, con chalecos y armas largas, irrumpieron en medio de un partido de fútbol y se llevaron cautivos a dos personajes relacionados con el mundo del narcotráfico.
Hay un hecho que es muy sugestivo. Ese jueves, esta información sobre las actividades ilegales de algunos integrantes de la familia de Candela, sin hacer nombres propios, yo la tenía de dos lados: de la Policía Bonaerense y de la SIDE. Esto se lo avisaron, por ejemplo, a la Presidenta, al punto que no hay ninguna imagen del encuentro que ella tuvo con la mamá de Candela. Yo creo que en el gobierno tuvieron la obligación de recibirla por una cuestión humanitaria, pero creo que no hubo imágenes porque ya Presidencia estaba advertida de que no era un secuestro común.
Después en el Facebook de Candela aparece una serie de fotos donde se la ve a la nena en un yate, en un auto BMW, en una moto de alta cilindrada, fotos en las cuales ella aparece en lugares y con objetos que no se correspondían con su situación o la de su entorno familiar. No digo nombres propios.
El sábado, en la tapa del diario, y después de chequear lo que sabía del jueves, informamos los vínculos de los integrantes del entorno familiar de Candela que podrían estar relacionados con el asunto del secuestro de la nena y si había o no relación con los secuestros de Villa Korea.

¿Cómo continúa la cronología del caso?

Candela desaparece el lunes 22. La buscaron toda la semana, pero había cosas que estaban por verse. Por ejemplo, la Policía rastreaba el lecho del río Reconquista y del arroyo Morón, porque estaban buscando un cuerpo, no a una nena con vida. Después, lo que pasó con Carola que decían todos que ella parecía que conocía la gente de donde venía. Eso fue, para mí, un acting. Estos hechos llenaron la semana de información.
El 31 aparece el cuerpo de la nena y hay algunos detalles que se filtraron a la prensa. Luego, vimos en todos lados la foto de la madre de Candela con Scioli, en el peor momento, cuando hallaron el cuerpo. Ocurrió, entonces, la captura de esta gente, de Gladis Cabrera, el carpintero Altamirano, Hugo Bermúdez Rodríguez, de Espínola, del Topo Moreira.

¿En qué escenario se ordenan esas capturas?

La captura de ellos aleja la investigación de los secuestros de Villa Korea, porque estos personajes no tenían nada que ver. Por ahí tenían algún vínculo, pero no era nada determinante. A mí lo que me decían era que había policías metidos en esos secuestros de la Villa Korea: un tal Neneco , policía que se dedicaba a secuestrar gente vinculada con la venta de droga, y un tal Chazarreta, también del mismo perfil.
La investigación del secuestro de Candela se va a otro lado, hacia esas capturas que se hicieron, porque querían desviar la investigación, deslindar el caso de los secuestros de Villa Korea en donde había policías involucrados.
A mí me dijeron que se investigó pero que no arrojó nada. Si eso hubiera sido así, se habría liberado a estos capturados. Después les dictan prisión preventiva, los procesan, y luego la Cámara de Morón los termina liberando. Llama la atención lo que dice el fiscal, que era un “secuestro no tradicional”, qué es eso: ¿es como estar medio embarazado? No se explicaron bien los roles que tenían los imputados, y por eso la Cámara tiró abajo todo. Al punto que esta instancia llega a cuestionar el hallazgo de los restos de ADN de Candela en la casa de la calle Kiernan, en un frasco de vidrio y en un bowl con comida. Lo que cree la Cámara es que el ADN de Candela fue plantado. Nadie la vio a la nena en esa casa y la única forma de demostrar que ella estuvo ahí era que aparecieran ese bowl y ese frasco de vidrio.
La Cámara hizo un razonamiento lógico. Según la investigación hay distintos personajes, Cabrera, Altamirano, y dos o tres sospechosos más, que tenían relación con esa casa. Así las cosas, cómo es posible que el único ADN del lugar fuera el de Candela y no el de alguno de estos personajes. Es raro, cuestiona. No puede decir “lo plantaron”, pero siembra dudas. 

¿Había otros rumbos que pudo seguir la investigación?

Es raro el tema del padre. Él declara, se refiere a las posibles personas que quisieran hacerle daño, y menciona a un narcotraficante de la zona de San Martín que no es Mameluco Villalba. Dice en la declaración que cuando la policía va donde el narcotraficante y le allanan una cocina de droga, el narcotraficante les ofrece a los policías una cantidad de dinero para arreglar las causas judiciales, y otra cantidad de dinero para que le digan el nombre del informante que les señaló dónde estaba la cocina, y los policías le dan a ese narcotraficante el nombre del padre de Candela. Esa pista nunca se investigó, nunca se tocó. Este narcotraficante nunca fue vinculado a la causa.

¿Qué clase de errores se cometieron a lo largo de la investigación?

Hay tres legajos reservados en la división de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad, en donde se está investigando a policías bonaerenses por distintas irregularidades cometidas durante la investigación. Lo primero es la búsqueda: por qué buscaban un cuerpo cuando tenían que hallar era a una nena con vida, era entonces que sabían que a la nena la iban a matar. Otra cosa es el tema de los 36 teléfonos celulares de policías de la zona de Villa Tesei y Hurlingham donde la secuestraron, porque supuestamente están vinculados con los líderes de la zona. Y, el tercer legajo, hubo alguien que llamó al 911 para avisar que había aparecido el cuerpo de una nena en el cruce del río Reconquista y el Camino del Buen Ayre; todos los policías fueron ahí, es decir que hubo un desvío. Las irregularidades son muchas.
Creo que la Policía no tuvo errores. Creo que desviaron deliberadamente la investigación hacia otro lado. No puede ser que sustentaran una causa como esta con tantos testigos de identidad reservada. También que se cerraran sobre una sola hipótesis y no buscaron otras posibilidades. Creo que quisieron hacer la heroica y les salió mal.
La causa tenía que haber pasado a la Justicia Federal. No era una desaparición, era un secuestro. Ese, para mí, fue el principal error. Si sabían que la Policía Bonaerense estaba metida, había que apartar de ahí la investigación.
El celular de Candela aparece activado la última vez en la zona de San Martín. Nunca hubo allanamientos en esa zona. Miraron todo alrededor, pero no se metieron nunca a San Martín o a José León Suárez. Y los secuestros anteriores habían sido también en San Martín, la madre trabajaba allá, la familia es de allá, ¿por qué no entraron a allanar?
La decisión política de tomar el hecho, de usarlo políticamente, privó de resultados. Hay sectores de la Bonaerense que están vinculados al negocio de la droga. Si partimos de la base que esto fue una venganza por el tema del narcotráfico, un error judicial era hacerle caso a lo que te decía la policía, que tienen una trayectoria por lo menos vidriosa. Para eso tal vez sí servirá el informe de la Comisión.

¿Cuál es su hipótesis del crimen de Candela Sol Rodríguez?

Creo que fue un secuestro extorsivo y que, como tal, debió estar, desde el principio, en la Justicia Federal y no en la Justicia Ordinaria. Mi hipótesis es que fue un secuestro extorsivo a partir de un ajuste de cuentas. La secuestran para pedir algo: la devolución de un dinero o la devolución de “algo” que se quedó alguien del entorno familiar de Candela.
No es como dice la madre de Candela, que fue una red de trata de personas. Ese no es el modo en que operan esas redes. A la nena la tenía alguien conocido, que la cuidó bien mientras estuvo viva. Si hubiera sido una red de trata, la hubieran sacado de inmediato del país, de la zona por lo menos.

¿Hay voluntad política para resolver el caso?

Si yo hubiera sido Ricardo Casal en ese momento de la aparición del cadáver de la nena, el jefe de Policía tendría que haber renunciado en el momento, porque fracasaron. A la nena la tenían que traer con vida y fracasaron, aunque ellos no la hayan matado.
Hay elementos para recomponer la investigación, pero para eso hace falta decisión política y que la causa pase a la Justicia Federal. Lo que pasa es que después de tanto tiempo es muy difícil. Lo que hubo también se investigó mal. Acá creo que estamos terminando con los investigadores en la mira; que las personas que juzgaron van a terminar siendo juzgadas.

 

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