Crimen del colombiano: narcotráfico, ajuste de cuentas y antecedentes

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Cosecha Roja.-

El lunes a la tarde en el barrio porteño de Palermo fue asesinado a tiros el ciudadano colombiano Carlos Alberto Gutiérrez Camacho por dos sicarios en moto. El hombre de 41 años iba en bicicleta junto a su novia Solange Trujillo Fernández de 21 años que permanece herida en el Hospital Fernández. Y a pesar de que la justicia duda entre narcotráfico y ajuste de cuentas, no es la primera vez que un colombiano es asesinado en un episodio similar.

Cuatro años antes, en julio de 2008, dos ciudadanos de la misma nacionalidad fueron asesinados en la playa de estacionamiento del shopping Unicenter en el partido de San Isidro. Un sicario les disparó más de veinte veces y los remató con dos balazos en la espalda a cada uno. Se escapó en moto con un cómplice. Los crímenes se relacionaron rápidamente a un ajuste de cuentas entre narcos asociado a un cargamento de 470 kilos de cocaína secuestrado por la policía en mayo de ese año.

Siete meses después otro colombiano fue asesinado en la puerta de un negocio náutico en San Fernando. Su nombre era Sebastián Galvis Ramírez, le pegaron diez tiros con una pistola 9 milímetros.

Las causas por estos crímenes fueron investigadas por el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, quien está denunciado por “encubrimiento agravado, narcotráfico, corrupción estructural y gravedad institucional”. En diciembre de 2013 la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado coordinó un allanamiento a su oficina para incautar documentos que pudieran relacionarlo con el encubrimiento.

Según dicen Novo frenó las investigaciones porque tocaban intereses poderosos. El diputado provincial Marcelo Saín había presentado en 2010 un pedido de juicio político contra el fiscal que fue rechazado por la Legislatura. Con las pruebas del juicio a los hermanos Julia en Barcelona y la detención del supuesto narco colombiano Mi Sangre –dos casos que estarían vinculados al doble crimen de Unicenter- el diputado volvió a acusar al fiscal general.

Hoy las investigaciones por los crímenes de los colombianos están paralizadas y el número de casos aumenta desde 2008. En abril del año pasado, Jorge Eduardo Guzmán Ospina de 37 años fue encontrado en una bolsa de basura con un tiro en la espalda. Tenía las manos y los pies atados. En ese momento, el Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, dijo: “acá hay una guerra de narcos declarada”.

Cuatro meses después en el restó-bar Athos del barrio Almagro, un encapuchado asesinó a Jonathan Alexis Rodríguez, colombiano de 25 años. El joven que recibió cuatro tiros murió en el hospital. La primera hipótesis de la policía apuntaba a un crimen por encargo.

También fue asesinado en el barrio Recoleta Jairo “Mojarro” Saldarriaga, un famoso jefe de sicarios colombiano también conocido como “El Guajiro” y parte de la banda del narco Barrera Barrera.

El crimen del lunes en Palermo vuelve a sembrar la semilla de la vigencia de los cárteles colombianos en la Argentina.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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