El rock habla de género

Rock tucuman

Durante 5 días, la principal banda de Tucumán, Karma Sudaca, estuvo en el ojo de la tormenta por una parodia realizada en un show que buscó cuestionar los cánones de belleza dominantes pero que dio lugar a múltiples interpretaciones. Algunas, en las antípodas de su intencionalidad original.

Una pareja toma una cerveza, un niño corretea y unos adolescentes empujan para llegar más adelante. Faltan menos de dos horas para que comience la primavera. Un leve viento desafía el calor del amontonamiento en un Parque Guillermina donde la gente ríe, baila y bebe lo primero que logra conseguir. “Oh le le, oh la la, Karma es lo más grande de todo Tucumán” vibra un pequeño pogo pegado a las vallas que separan al público del gran escenario montado para la 57° edición del Septiembre Musical organizado por el Ente Cultural. Está por tocar la banda de rock que más seguidores tiene en la provincia. “Son ellos los que siguen haciendo historia en el rock nacional. Hacé pogo. Cantá. Grita”, dice el locutor y el show comienza. Suenan los primeros acordes y las primeras letras: ‘máquinas de marginar buscan estigmatizar tras un sexo o un color lo que no entienden’. Mediando el recital arranca una perfomance que no es la primera vez que realizan pero sí la primera vez que es cuestionada.

Tony Molteni es el cantante de Karma Sudaca. Un tipo macanudo, de sonrisa fácil, pelo enrulado y barba tupida. Tiene una voz aguda similar a la de Adrián Barilari, vocalista de Rata Blanca. En el escenario se mueve mucho, interactúa con el público, en algunos recitales terminó abajo haciendo pogo con la gente mientras la banda continuaba arriba tocando. Es el líder del grupo que representó a Tucumán seis veces en el Cosquín Rock, grabó seis discos desde que nacieron allá por 1997 y participó de numerosos festivales solidarios.

El miércoles 20 de septiembre Molteni invitó a un chico y a una chica a subirse al escenario. Él es flaco, de remera fucsia, bermuda mostaza y gorra con la visera para atrás. Ella viste de calza, remera blanca y pelo hasta la cintura. Era el segundo bis. A pedido del público la banda iba a interpretar Tarquino, una canción que lleva el nombre de una sanguchería clásica de Tucumán de la década del ’90 y principios del 2000. Tarquino era un bar de noche, un espacio para hacer las previas antes de salir de fiesta, donde un sanguche de milanesa y una cerveza costaba dos pesos.

“Acá vamos a aprender algo muy importante. Cuando era joven me leí siete bibliotecas enteras. Leí cuanto libro se imaginen. Me hacía el intelectual. Pero después me di cuenta que eso no funciona. Me mandaban a mudar. Porque las mujeres están deseosas que nosotros los hombres seamos contenedores de un gran bulto”, dijo Tony. Agarró del hombro al joven, se puso las manos en la cintura y le enseñó: ‘mirá, así se mueve el bulto’. Luego, dirigiéndose a ella, le dijo: “usted es muy bonita, muy estudiosa, pero todos estos que están ahí solo le van a mirar la cola; es lamentable pero es así, es una sociedad de mierda ésta donde desaparecen minas. ¿Qué estamos esperando para reaccionar? Mientras tanto yo te voy a enseñar a tener la cola mejor”. Ella se puso de espaldas al público mientras simulaba hacer ejercicios de tonificación.

La intervención era el preludio a Tarquino, cuyo primer párrafo dice:

Una chiquita en la calle me encontré

y a dar una vuelta en mi 600 la invite

ella subió… y a los cerros la llevé

una cinta de Vicario en el estéreo acompañó

y así fue… como el romance comenzó ohohohoh yeaaaa.

“Por vivir sin Santiagos Maldonados, donde se respeten a las mujeres y también al hombre”, concluyó Molteni. El tema terminó, bajaron del escenario y la banda porteña Catupecu Machu cerró el festival de la primavera.

La polémica empezó al día siguiente. Julieta Ferrari, artista y militante feminista tucumana, escribió en su Facebook: “pase de cantar #karmaeslosmasgrandetodotucuman, porque son una banda tucumana que representa mi adolescencia como la de muchos, a sentirme insultada. Fue increíble el show de misoginia que desplegaron en el escenario, el cantante gritando que a las mujeres sólo nos interesaba una buena pija, invitando a una chica que suba al escenario para humillarla, y fomentando a su público que aplauda su acto de humillación, así lxs jóvenxs con conciencia de género nos quedamos sin ídolos del Rock, parece que el respeto a las mujeres en estos ámbitos no existe y no se le quiere dar lugar tampoco, una banda que la caretea con festivales en contra de lo que promueven en otros festivales”.

La publicación se viralizó. La Agencia de Prensa Alternativa (APA!) publicó una crónica titulada “El machismo, el Karma del rock” y en las redes sociales los debates se dividieron. “No se puede hablar así de un músico comprometido, solidario y talentoso por una parodia, una ironía”, comentó alguien en Facebook. “¿Tony y Karma son históricamente solidarios? Si. ¿Se solidarizaron en muchas causas? Si. ¿Pidieron justicia por Paulina Lebbos? Si. ¿Dicen Ni Una Menos? También. Pero absolutamente nada de todo eso le da carta blanca para semejante acto de misoginia. Más allá de lo progre y feminista que discursivamente sean”, le contestó otro usuario en Facebook. 

Karma publicó un descargo donde aclaraban que la parodia intentaba “reflejar con ironía los falsos estándares que hoy nos están imponiendo y que intentan hacernos creer a hombres y mujeres que es más importante cultivar la belleza exterior que la interior. Quizás debí elegir mejor las palabras, quizás no use el vocabulario correcto y más en este presente que vivimos, en donde las mujeres son asesinadas, abusadas y maltratadas y por fin la lucha por la igualdad de género, a la cual adhiero, está haciéndose escuchar”.

A Julieta le sonó el teléfono y en la pantalla apareció un número que no tenía registrado. Era Tony Molteni. Su voz sonaba emocionada y al borde del quiebre. El cantante quería explicarle la intencionalidad de su performance.

– Me malinterpretaste.

– No. Está mal expresado el mensaje.  

La charla duró casi 20 minutos. “Me contó que estaba muy triste y angustiado. Le dije que era normal, que no se preocupara que todos cometíamos errores, que estaba re bueno para el artista tener una crisis y que me parecía bueno porque se empezaba a debatir sobre el machismo en el rock. Me dijo un poco de su militancia como músico en contra de la violencia de género”, contó a Cosecha Roja Julieta. Al final de la conversación coincidieron en esperar que de todo esto saliera algo constructivo y ella le pidió que llame a la no agresión porque a partir de su posteo había recibido amenazas. Él cumplió con su palabra.

“La chica opinó lo que le pasó, lo que sintió. Paremos con las agresiones. El respeto es la base de todos”, declaró el líder de Karma Sudaca en una entrevista en el programa radial Club 3 de Febrero. Y concluyó: “en buena hora el debate. Debería aprovecharse para que todos repensemos un montón de cosas. Pero lo viví como un ataque y no como una invitación a repensar. Siempre buscamos como decirles las cosas a los chicos, tirarles algo positivo. Hay que usar mejor las palabras. Estamos viviendo un momento difícil, donde las mujeres son muy maltratadas, abusadas, la violencia de género es una cosa tremenda”.

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Vicky Disatnik es psicóloga, referente de la Casa de las Mujeres ‘Normas Nassif’ y docente universitaria. En marzo del 2004 recibió una mención como embajadora de la campaña no más violencia contra las mujeres por parte de la sección argentina de Amnistía Internacional. El acto se realizó en el Centro Cultural ‘Eugenio Virla’, de la Universidad Nacional de Tucumán. Junto a ella, recibió el mismo reconocimiento Tony Molteni.

“Cualquier comentario que apunte a poner a la mujer en el rol tradicional de ‘mujer objeto’ genera reacción. Y esa reacción en los jóvenes tiene su correlato en la gran participación en el movimiento de mujeres. La reacción también apunta a que parte de la juventud reconoce a Karma en su rol a favor de las causas populares. Tony siempre tuvo posiciones a favor de la lucha de las mujeres”, consideró.

Disatnik rescató que la juventud se comprometa a discutir el contenido del rock. “Que no se naturalice un rock bobo, sin contenido, es sumamente importante”, planteó. Y agregó: “es necesario que puedan reflexionar los artistas y su público sobre lo que pasa en los espectáculos”.

 

Fotos: Septiembre Musical Tucumano

Sebastian Pisarello
Sebastian Pisarello

Periodista de APA y becario de Cosecha Roja

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