Higui, la defensa más legítima

Eva Analía de Jesús, Higui, fue rodeada por una patota que intentó violarla. Le gritaban “Tortillera, lesbiana, te voy a hacer sentir mujer”. Ella se defendió con un cuchillo y uno de sus atacantes murió. En agosto comienza el juicio oral. Higui enfrenta una pena de hasta 25 años de cárcel. Su defensa pide la absolución.

Higui, la defensa más legítima

Por Matias Máximo
12/02/2020

Ilustración: Federico Mercante

Higui dejó el carrito con las cosas para cortar el pasto en una punta del pasillo y entró a lo de su amiga, donde los brindis por el día de la madre ya habían empezado hacía varias horas. La cuchilla jardinera -algo oxidada, con el filo suficiente solo para cortar yuyos- la tuvo con ella. Eran las seis de la tarde. Sabía que en en ese pasillo podían gritarle lesbiana, tortillera: no iba a ser la primera vez. Después de algunas vueltas más de la jarra, decidió que era momento de irse de la villa. Y llegaron los gritos:

-Lesbiana forra, te vamos a hacer sentir mujer. 

Vio que al menos eran dos. Uno que la empujó contra el costado, otro que la tiró al piso. Sabe que pueden haber sido más. Estaba mareada y los veía como sombras: patadas en la cara, un tirón que le arrancaba el bóxer, puños en la panza, toqueteos. Lo último que recuerda es que se defendió con la cuchilla y perdió la conciencia. Volvió en sí cuando la despertó la policía. A unos metros, Cristian Rubén Espósito, yacía, muerto por una puñalada. 

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El barrio Lomas de Mariló queda en Bella Vista, 50 kilómetros al oeste de la Ciudad de Buenos Aires. Higui iba seguido a visitar a una de sus siete hermanas, La Tati, una travesti unos años mayor que ella, que hoy tiene 46 años. Son una familia numerosa y pobre, que se completa con un hermano menor y una madre. 

Higui y Tati vivieron un tiempo juntas, con otra amiga travesti, hasta que les prendieron fuego la casa. Ese día se salvó porque no estaba. A su amiga antes de empezar el fuego la ataron con alambres y la encerraron en el baño. Murió calcinada. Y aquel castigo ejemplificador es conocido en todo el barrio.

Desde chica que Higui es de Boca, juega al fútbol y es buena con la pelota. Nadie le dice Eva Analía de Jesús: su apodo se lo ganó por el parecido que tiene con René Higuita, el arquero que le mandó su apoyo desde Colombia cuando su historia se volvió un reclamo internacional. Su gusto por la ropa deportiva y las viceras aumentaban el odio en la patota: además de acusarla de lesbiana, le decían que era un chongo. Se fue de su casa a los 13 años por los abusos del marido de su mamá y en la escuela llegó hasta cuarto grado. 

-Me atacaron y me defendí -dijo Higui en la primera declaración indagatoria, que hizo cuando se la llevaron detenida. A pesar de los golpes, estuvo desde el primer día detenida en una comisaría, a nadie se le ocurrió que podía necesitar atención médica.  

En ese momento entró en juego el fiscal de instrucción Germán Weigel Muñoz, quien no hizo lo que en la jerga judicial se llama “evacuación de la cita”, lo que significa chequear a través de peritajes lo que dice un acusado. Es por eso que Higui llegará al juicio con su palabra como principal defensa. Y una foto: la que le hizo su hermana, a la semana del ataque, donde se ven los moretones que tiene en la cara y en el cuerpo.

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-Vos cuando matás a alguien tenés que tener alguna causa, algún móvil. Ella no tiene ningún móvil para matarlo. De todas maneras, el fiscal caratuló de entrada como homicidio, sin tener en cuenta la circunstancia que era defenderse de un ataque sexual -dijo a Cosecha Roja Gabriela Conder, abogada de Higui. 

Como la tarde del 16 de octubre no hubo otras personas más que Higui y sus atacantes, será la palabra de ella contra la del otro hombre que figura en la causa. La defensa tiene una lista de vecinos que van a declarar el juicio: son testigos del odio que le tenía este grupo de hombres a Higui, sobre todo por ser lesbiana y no cumplir con lo que ellos consideraban una “buena mujer”. 

Existe un informe forense que habla de escoriaciones en la piel de Higui, pero ni por lejos es una prueba de los golpes que recibió. La elevación a juicio tiene apenas 15 hojas, todas en su contra.

-Cuando la hermana aporta la foto donde se la ve a Higui toda golpeada, no se hizo nada para avanzar en esa línea. La fiscalía juntó las pruebas de lo que querían demostrar y ahí cerraron su investigación -dijo Conder, que integra la  Asociación Gremial de Abogadas y Abogados y lleva adelante el caso junto a Eduardo Soarez como codefensor. 

El odio a su identidad es otro de los puntos que se podrían haber tenido en cuenta para la investigación. Cuando Higui dice que sus atacantes le gritaban “lesbiana, tortillera, te vamos a hacer mujer”, abre un agravante comprendido por la ley 23.592 (discriminación por su condición sexual).

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A los siete meses de estar detenida Higui fue liberada, ya que la Justicia consideró que su libertad no pondría en riesgo el proceso. Esta libertad en gran parte tuvo que ver con el movimiento de feministas y lesbianas agrupadas en la “Campaña por la absolución de Higui”, un reclamo que se volvió viral en la comunidad LGBT+: en 2017, un marco de Facebook con su nombre inundó las redes.

-¿Quién tiene derecho a la legítima defensa? Los ataques grupales, violaciones correctivas y las agresiones hacia nuestras identidades son un modus operandi que se repite sistemáticamente, como también lo es la respuesta de la justicia que nos criminaliza y revictimiza. Es por eso que el caso de Higui toma relevancia también como precedente -dijeron desde la Campaña esta semana en un comunicado.

Se espera que las audiencias sean en agosto en el Tribunal Oral en lo Criminal N°7, compuesto por los jueces Julián Descalzo, Gustavo Alfredo Varvello y Germán Adolfo Saint-Martín. La fiscal de esta instancia es la titular de la UFI N°25, Valeria Álvarez.

Además de los vecinos que llamará la defensa, se espera que declaren los familiares de Espósito. Higui repetirá los argumentos que justifican que la muerte se dio en un contexto de legítima defensa y sin premeditación, en medio del shock de que la quisieran violar. El pedido de la defensa es uno solo: absolución.

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Matias Máximo

Matias Máximo

Periodista - Autor del libro "Que el mundo tiemble: Cuerpo y performance en la obra de Effy Beth", disponible en PDF aquí
Matias Máximo