Instrucciones para abrazar a nuestrxs viejxs a la distancia

No hay psiquismo preparado para una pandemia. Pero lxs adultxs mayores están jodidxs: en 10 días deben aprender a usar internet, hacer video llamadas, usar home banking, no abrazar ni besar ¡ni ver! a nietxs, vecinxs, amigxs. Y todo eso, sin protestar.

Instrucciones para abrazar a nuestrxs viejxs a la distancia

Por Miriam Maidana
31/03/2020

“Yo a mi mamá la tuve que encerrar en la casa y sacarle la llave. No entiende que no puede salir!”

Estamos en la cola del super chino. Una señora pide permiso para pagar antes que las personas que venimos de hacer largas colas en la vereda y luego adentro, aunque nos dejan ingresar de a cinco. Eso provoca comentarios. El señor que encerró a su madre no entiende: “Le pusimos un chico que le hace las compras. Come bien, tiene su vinito, sus gustos. Tiene 80 años y quiere salir, aunque vive en un departamento de 3 ambientes con balcón. Nosotros somos 5 en 50 metros cuadrados. ¡Ya nos odiamos!”. 

Hace días y días que adultxs mayores -lo que antes de la corrección política se denominaban “viejxs”- son maltratadxs a más no poder en redes, en la calle, en farmacias, en donde fuera. Lxs que pueden ¿por qué insisten en salir? Les dejan comida en la puerta, los llaman por teléfono, les pagan las cuentas ¿por qué insisten en salir? Qué mal se comportan. Mejor les sacamos las llaves, lxs encerramos y les damos lecciones. 

Como si estuvieran en jardín de infantes hay que explicarles que en 10 días deben aprender a usar internet, hacer video llamadas, usar home banking, no abrazar ni besar -ni siquiera verlxs presencialmente- a nietxs, vecinxs, amigxs -en caso de tener algunxs vivxs-. Deben habituarse a ser ¿gatxs? Comida, bebida y una canastita donde dormir.

¿Cómo se agolparon cientos de personas en cada cola bancaria para cobrar su jubilación? Fue la noticia del viernes: entrevistaban a una señora de 104 años, a otra de 80 y así: son personas solas. Si les queda algún familiar está en otra provincia o país. Y además hace más de 20 años que cobran sus jubilaciones por ventanilla. Y después compran papas, pagan la luz y el gas, algo de arroz y muchos remedios que les permitan seguir vivxs hasta el otro pago. Explicales que los bancos están cerrados y no hay nadie que los oriente, dale: ¿en cuánto sale el tutorial de youtube o el vivo de Instagram?

La relación de adultxs mayores con la muerte es diametralmente diferente a la de personas jóvenes. Han enterrado a muchxs: madres y padres, algún hijx, vecinxs, primxs y hasta al panadero que amasaba las facturas en su barrio. La muerte es algo cercano. Fue viral el video de una señora festejando sus 94 años: su deseo fue “Bien, gracias: espero que sea el último!”. 

La vida de adultxs mayorxs suele tener su propia lógica, su propia estructura: hacen las compras y charlan con quien los atiende, desarrollan relaciones interpersonales estrechas con repartidores de agua y soda, encargados de edificio, taxistas que lxs trasladan a consultas médicas, lxs empleadxs de farmacia, verdulerxs y panaderxs. Es su modo de hacer lazo social. Porque yo les pregunto: sin pandemia, sin cuarentena ¿con qué frecuencia lxs visitan? Ellxs tienen su cotidiano y ya sé que una pandemia como la que invade al mundo nos cayó como un mazo a todxs. No hay psiquismo preparado para una pandemia. Pero hay dos grupos a quienes todo este proceso les es imposible de procesar: niñxs pequeñxs -de uno a cinco años- y adultxs mayorxs.

Así que tengamos una mirada un poco más amable, enfaticemos en las normas de cuidado y dejemos de encerrarlos con llave: si se caen en sus casas, si se olvidan la llave de gas prendida, si están 20 horas por día viendo la televisión corren riesgos también. Son sus riesgos habituales, cotidianos: no es necesario reforzarlos.

Y si manejan alguna red social, recomiéndenles la historia de Luciano, el jubilado que enseña cómo usar internet para evitar colas en el banco. O sino, se la cuentan ustedes, pero ¡sin maltrato!

Miriam Maidana

Miriam Maidana

Psicoanalista, investigadora UBACyT en Consumos Problemáticos.
Miriam Maidana