Jorge Langone, el profe de la sonrisa eterna

Tenía 56 años y daba clases de taller en la Escuela Técnica N° 13 “Ingeniero José Luis Delpini”, de Villa Lugano. Sus compañerxs y alumnxs lo recordaron como un gran profesor, siempre alegre y dispuesto a escuchar. Es el primer docente que muere por Covid en CABA a poco más de un mes de empezadas las clases presenciales. Los sindicatos responsabilizan al gobierno porteño por la falta de controles e incumplimiento de protocolos.

Jorge Langone, el profe de la sonrisa eterna

Por Natalia Arenas
29/03/2021

En la mayoría de las fotos que circulan en las redes sociales a Jorge Langone se lo ve serio. Pero hay algo que hace pensar en una seriedad impostada. Tiene una picardía en la mirada y en la comisura de la boca. Y sus compañerxs, alumnxs y ex alumnxs lo confirman. Porque si hubo un recuerdo que se repitió entre quienes lo conocieron es que Jorge nunca dejaba de sonreír.

Jorge Langone tenía 56 años y el domingo murió por una complicación en su cuadro de Covid. Era docente de taller en la Escuela Técnica N° 13 “Ingeniero José Luis Delpini”, de Villa Lugano.

Carismático, alegre, cálido y gran profesor son algunas de las palabras que más se repiten entre quienes lo recuerdan. Dio clases de dibujo técnico y hojalatería. Era papá de Luján.

“Fue un docente muy alegre y dispuesto siempre a ayudar a todos sus alumnos. Era muy ocurrente. Los días que teníamos su materia eran muy lindos. Siempre hacía chistes, jamás se lo vio molesto cuando surgía alguna duda”, dice a Cosecha Roja Silvia Diaz, quien fue alumna de Langone en 2006, en la materia Dibujo Técnico.

“Si te equivocabas, siempre estaba dispuesto a explicarte dónde y porqué lo habías hecho mal, con gran calidez”, recuerda.

“Era lo mejor que te podía pasar en tu primer año de secundaria”, escribió Luz en el posteo que hizo la escuela en su Facebook. “Era uno de los más divertidos”, dice Taly. “Nunca voy a olvidar las risas que te sacaba en clase”, suma Franco.

Hincha fanático de Boca, se peleaba con lxs alumnxs de River y compartía con los bosteros alegrías y padecimientos. Más de un alumnx recuerda los mazazos que daba contra el yunque para sobresaltar y despertar a algún trasnochado en plena clase. “Ahora vas a estar golpeando desde el cielo con tu maza de goma”, escribió Facundo.

Franco La Rosa fue su alumno en 2011, en el taller de Hojalatería. Es uno de los que recuerda los mazazos: “Como la mesa era de metal rebotaba el sonido y se escuchaba casi en toda la escuela. Cuando ya habíamos terminado el taller, estábamos en otra clase y se escuchaba retumbar ese mazazo. Todos nos mirábamos y nos reíamos: sabíamos que era él, llamándole la atención a los alumnos”.

Para Franco, Langone no era el típico profesor que te trataba con distancia. “Si teníamos algún problema, se sentaba con nosotros y nos hablaba. Era muy humano”.

En los recreos saludaba a todxs y los llamaba por su nombre, aunque hubieran pasado muchos años desde que les dio clases. “Siempre nos alentaba a estudiar y estaba pendiente de todos los alumnos que pasaban por sus clases”, dice Franco.

“A Jorge lo conocí allá por el año 2004 cuando ambos trabajamos en el turno noche de la E.T. n° 33 “Fundición Maestranza del Plumerillo””, dice Pablo. “Siempre en los recreos se venía con unas empanadas o pizza y tomábamos algo calentito en esas noches frías de invierno. Y las charlas abarcaban desde el periodismo hasta las ciencias de la comunicación social”, recuerda.

Otro compañero, Raúl, dice: “Pienso en vos con el amor a tu hija, a tus alumnos trayéndoles algo de comer cuando tenían hambre o sed, organizando las comilonas, siempre el 1° en hacer una colecta para algún compañero que necesite. Besos al cielo y que descanses en la estrella más brillante”.

Aunque las clases en la Ciudad de Buenos Aires comenzaron el 17 de febrero, Langone adhirió al paro convocado por los gremios, el 17, 18 y 19, que alertaban sobre el peligro de empezar el ciclo lectivo presencial sin que estén las condiciones sanitarias dadas. Se presentó a trabajar el 22 de febrero. Ese mismo día comenzó a tener síntomas de covid, así que volvió a su casa.

Murió este domingo y se convirtió en el primer docente fallecido en la Ciudad de Buenos Aires.

El primer docente muerto en la Ciudad

Este lunes el sindicato de docentes Ademys, al que Langone estaba afiliado, convocó a un paro total y responsabilizó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por la muerte de Langone.

“Según datos del propio gobierno, en los últimos 12 días hubo en la Ciudad 1240 contagios en la franja que va de 0 a 19 años. Es decir, 103 contagios por día en la franja etárea que menos crecimiento de contagios reflejaba hasta antes de que empezaran las clases”, dice a Cosecha Roja Mariana Scayola, secretaria general de Ademys.

Para Scayola, el crecimiento de casos “tiene que ver con la apertura de las escuelas y con la política del gobierno de no garantizar una presencialidad cuidada, con protocolos estrictos”.

Cuando se cumplió un mes del inicio de clases en la Ciudad la ministra Soledad Acuña difundió con alegría los datos que dejó el Covid en las aulas: “Hubo 1215 entre alumnos y personal docente y no docente, incluyendo los reportados por las escuelas y detectados en los centros de testeo. Esto representa apenas el 0,17% del total de la comunidad educativa”. Desde los gremios docentes recordaron que “esos 1215 son personas de carne y hueso, son nombres de compañeros y compañeras, docentes y estudiantes que trasladan el virus a su familia”.

Más allá de que Langone no se haya contagiado estrictamente en la escuela, su contagio y posterior muerte ilustra la delicada situación en la que están los establecimientos educativos, ya que el virus circula entre familiares, docentes, alumnxs, personal no docente, y no sólo en las escuelas, sino en el transporte público.

“En las escuelas son los maestros quienes están peleando para que los protocolos se apliquen de la mejor manera. Tenemos muchas irregularidades”, dijo Scayola.

Lxs Docentes Autoconvocadxs de la ET N° 13 responsabilizaron también a las conducciones escolares y a las “dirigencias sindicales cómplices del gobierno, por acción u omisión”.

“Hace poco comentábamos que no iban a parar hasta tener un docente muerto. Ahora tenemos la certeza de que piensan avanzar sobre nuestros cadáveres. Paremos esta locura. Necesitamos un plan de lucha para impedir que sigan los contagios y las muertes evitables”, dijeron en un comunicado.

En febrero, un día antes del comienzo de clases, la secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), Sonia Alesso, advirtió sobre el inicio del ciclo en Caba: “La Ciudad no cumple con el protocolo aprobado en el Consejo Federal de Educación”.

Este domingo el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, anunciaron medidas concretas para afrontar la nueva ola en el país. Pero, pese a la suba de contagios, nada dijeron de volver atrás con las clases presenciales. Este lunes el ministro de Educación, Nicolás Trotta, agregó que el comienzo de clases en cada distrito se hizo estudiando cada protocolo.

“Tenemos que pensar un escenario donde, por la suba de contagios, va a haber momentos de virtualidad y momentos de presencialidad”, consideró, en cambio, Scayola. “El gobierno tiene que pensar estrategias para eso: un sistema mixto con las mejores condiciones”.

El nombre de Langone se suma a la lista de personal docente y no docente fallecido en todo el país: María Angélica Leaño, docente en Humahuaca, Jujuy; Betty Greach, docente en Tilcara, Jujuy; Nicolás Amarilla, docente en Palpalá y San Salvador de Jujuy; Gerardo Ibáñez, docente en Morón, provincia de Buenos Aires; Natala Pereira, auxiliar en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires; Marcela Gatti, directora en Baradero, provincia de Buenos Aires; Néstor Benítez, portero de escuela en Puerto Piray, provincia de Misiones.

Natalia Arenas

Natalia Arenas

Licenciada en Periodismo de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Diplomada de la Universidad de Buenos Aires en Géneros y Movimientos Feministas. Redactora en Cosecha Roja. Colaboradora en distintos medios. En 2018 ganó el Premio Lola Mora en la categoría prensa digital por su trabajo en Cosecha Roja.
Natalia Arenas