La fiscal que impidió saber qué pasó con Luciano Arruga no quiere que la juzguen

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Roxana Castelli fue la primera fiscal que recibió el caso de Luciano Arruga, un adolescente desaparecido por la Policía Bonaerense. Familiares y amigos de Arruga la denunciaron en la Justicia en 2012 porque delegó la investigación en la misma fuerza sospechada, omitió producir pruebas relevantes, hacer pericias e identificar testigos e ignoró las denuncias de hostigamiento sobre Luciano. Castelli pidió la nulidad y mañana el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios de la Provincia de Buenos Aires deberá decidir. Vanesa Orieta, la hermana, la señaló como “la responsable de haber mantenido la impunidad durante 45 días” y de impedir el acceso a la verdad.

En un video que subieron al Facebook de Aparición con Vida de Luciano Arruga, piden que mañana a las 11 de la mañana, cuando el Jurado decida sobre la fiscal de la UFI 7 de La Matanza, respeten el derecho de la familia a saber “toda la verdad sobre lo que pasó con Luciano Arruga”.

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Hay pruebas que confirman que el último día de su vida Luciano Arruga estuvo detenido. El 31 de enero de 2009 fue la última vez que su familia lo vio con vida. En octubre de 2014 encontraron el cuerpo: estaba enterrado como NN en Chacarita. Según la causa, murió atropellado en General Paz y Emilio Castro. El “accidente” no releva a la policía de la sospecha. Puede haber sido una práctica similar a la que usaron los policías federales en 2002 con Ezequiel Demonty. Al joven los agentes de la comisaría 34 lo golpearon salvajemente y lo obligaron a meterse al Riachuelo. Murió ahogado.

Puerta destacamento - Nívolo

A Luciano Arruga los policías del destacamento de Lomas del Mirador ya lo habían torturado en 2008. La hermana lo escuchó gritar de dolor en la celda. Un policía le preguntó a otro “¿qué hacemos con este chico?”. Cuando lo liberaron y quiso señalar al policía que le pegaba, le respondieron claro: “Negrito, callate porque te vamos a volver a meter”. Las sospechas de que los mismos policías están involucrados en la desaparición de Arruga se basan en cinco pruebas: hay pericias que muestran que estuvo en el destacamento de Lomas del Mirador y que el libro de ingreso de detenidos fue adulterado. También se sabe que estuvo en el patrullero, que lo llevaron a un descampado y que los móviles, esa noche, se salieron de su jurisdicción.

La huellas dactilares siempre estuvieron allí. El cuerpo de Luciano también. La familia recorrió hospitales sin dormir durante días e intentó presentar habeas corpus que la justicia les rechazó. “¿No entró un cuerpo NN con estas características?”, contó Orieta que preguntaron incansablemente.

El cuerpo de Luciano llegó al hospital Santojanni después de haber sido atropellado cuando cruzaba la General Paz. Lo operaron y murió a las 8 de la mañana. De ahí lo trasladaron a la morgue judicial y el 3 de febrero le tomaron las huellas digitales. “Acá hay un rompecabezas que hay que armar para saber la verdad”, dijo Orieta.

El 15 de mayo el Tribunal Oral en lo Criminal Nº3 condenó a diez años de prisión al ex policía bonaerense Julio Diego Torales por torturar a Luciano en el Destacamento de Lomas del Mirador el 22 de septiembre de 2008.

[Nota publicada el 12/8/2015]

Fotos: Facundo Nívolo

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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