La mentira de la colombianización

134382Cosecha Roja.-

No hay sicarios ni grandes operadores de violencia ni guerrillas ni carteles. No hay Pablo Escobar ni Walter White. No compartimos frontera con Estados Unidos. Argentina no es un país productor de drogas ni existen grandes organizaciones criminales luchando por controlar mercados. No somos Colombia ni nos “estamos colombianizando” -y vaya uno a saber qué quieren decir con eso-. Los medios masivos de comunicación instalan el término pero no se preguntan qué es el narcotráfico, no explican cuáles son las características específicas en cada país ni cuentan que es parte de un fenómeno global.

“En la mayoría de los países el tema está en la agenda pública con fines de aprovechamiento político: se utiliza para afectar al gobierno de turno”, dijo a Cosecha Roja Cecilia González, autora de Narcosur. “Es un tema complejo: muchos medios lo manejan con irresponsabilidad y falta de conocimiento, apelan al prejuicio, utilizan el amarillismo y no buscan comprender”, reflexionó. Dicen colombianización como si dijeran “nos van a matar a todos”.

Para Ariel Ávila, investigador de la organización Paz y Reconciliación, el crimen “no tiene nacionalidad ni estratos sociales”. Por eso, decir “colombianización” o “mexicanización” es, como dice González, “usar expresiones que no dicen nada, no explica nada”. Ávila dijo a Cosecha Roja que lo que sucede en Argentina no es lo mismo que en Colombia porque, allí, se cultiva y se necesitan “grandes operadores de violencia” que acá no existen.

“El grado de violencia al que llegó Colombia en el apogeo de Escobar no lo alcanzó ningún otro país”, afirmó en una entrevista con Cosecha Roja el ex presidente de Colombia César Gaviria. “No se va a dar en Argentina esa situación y menos con el nuevo enfoque mundial en política de drogas”, dijo. También explicó que las prácticas violentas, como el sicariato, son intrínsecas al funcionamiento de un mercado ilegal, prohibido, y no “un fenómeno específicamente argentino”.

Ni el boom de la detención de El Chapo Guzmán en enero ni el aumento de las agresiones a periodistas en México ni Los Caballeros Templarios ni las tasas de homicidio de Río de Janeiro se acercan a lo que fue la peor etapa colombiana. “Es impresionante lo que pasa en Brasil con las bandas narco”, calificó. Pero aclaró: “Aún así, lo que fue Colombia no es comparable ni siquiera con México”, concluyó.

El investigador Ávila resaltó un fenómeno global: las organizaciones criminales se están descentralizando. “Se trata de subcontratación criminal y utilizan pandillas y jóvenes”, contó. Así no se hacen cargo de las batallas territoriales y evitan que, cuando cae uno de ellos, caigan los capos.

Aunque Argentina no es un país productor, en la última década sí ha pasado a ser un punto importante en la nueva ruta de la droga. Virginia Messi, autora junto a Juan Manuel Borbón de Narcolandia, explicó a Cosecha Roja que históricamente Colombia le vendía a Estados Unidos. “Con las guerras internas, el escándalo de Pablo Escobar y el fortalecimiento de México, se les complicó esa ruta y disminuyó el margen de ganancia. La venta se trasladó a Europa y ahí Argentina adquirió un rol igual que Venezuela y Brasil”, contó. Ávila coincidió y resaltó el hecho de que en Estados Unidos cada vez se consumen más drogas sintéticas y que, en Europa, la cocaína ganó el mercado.

Colombia es un Estado asociado al Mercosur, lo que permite la migración libremente. “Si entrás siendo colombiano no tenés por qué explicar nada”, dijo Messi. El problema no es una debilidad de las fronteras argentinas sino que “desde la policía colombiana hay muy poca colaboración de información, son muy esquivos”. Entonces, aunque Migraciones reciba alertas, si la persona no tiene una causa o un pedido de captura del lado argentino no pueden detenerlo ni negarle la entrada.

El diccionario narcomediático

El término no surgió en Argentina: “Empezó en México cuando estalló la violencia y hubo reclamos. Pero el narcotráfico tiene características geopolíticas e históricas”, dijo González. Ávila dijo que, en sus inicios, la palabra refería a dos temas: “Principalmente remite al aumento de la violencia y sicariato y en segundo lugar, al narcotráfico”, contó. Siempre, pero siempre, el término se usa refiriéndose a la peor época de Colombia.

La antropóloga mexicana Rossana Reguillo opinó en la mesa de debate sobre Narcocultura: “Estoy en contra de ideas como: la ‘mexicanización de Argentina’ o la ‘colombianización de México’. Ese lenguaje hay que combatirlo. Podemos pensarlo en términos antropológicos y ver cada caso por separado para dejar de ver los datos objetivos de la violencia”.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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