Luciano Arruga: la policía siempre estuvo cerca

Arruga
Cosecha Roja.-

Corriendo, como desesperado: así cruzó Luciano Arruga la General Paz el 31 de enero de 2009. “Por lógica, parecía que estaba escapando”, declaró el conductor del auto que lo atropelló. El primer testigo en acercarse al accidente dijo que vio una camioneta de la Policía Bonaerense alejándose por colectora sin las balizas prendidas. También se supo que la ropa que tenía puesta, en el momento en que murió, no era suya. Las pruebas se suman a las que ya había: el último día de su vida estuvo detenido en el mismo lugar en donde lo habían torturado cuatro meses antes, el Destacamento de Lomas del Mirador.

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-¿Qué voy a estar bien? Si estos me cagaron a palos- dijo Luciano Arruga
– ¿Qué? ¿Quién te pegó? – respondió el policía Juan Diego Torales
– Vos me pegaste mientras dos me sostenían

El diálogo entre el joven y el oficial está en el expediente de la causa por las torturas que sufrió Luciano el 22 de septiembre de 2008. Estuvo detenido siete horas en la cocina del Destacamento de Lomas del Mirador, le dieron de comer un sandwich escupido y lo golpearon. Cuando lo despidieron, los policías le dijeron: “Vos vas a terminar en un zanjón”.

No pasó ni medio año y Luciano desapareció. La familia recorrió hospitales sin dormir durante días y presentó recursos que la Justicia rechazó. “¿No entró un cuerpo NN con estas características?”, contó Orieta que preguntaban. El primero en prestarles atención fue Pablo Pimentel, presidente APDH La Matanza. En septiembre, junto con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) lograron que el juez Juan Pablo Salas acepte el pedido de habeas corpus. Un mes después, encontraron el cuerpo, enterrado como NN, en el cementerio de Chacarita. El 2 de diciembre el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó la identidad. “Esto es falta de respeto a la vida, falta de respeto a los pobres”, dijo Orieta durante la conferencia de prensa.

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El caso está atravesado por tres causas judiciales. La primera es por la detención ilegal. Estaba caratulado como “vejámenes” y en febrero de 2013 el CELS pidió el cambio a “torturas” no sólo por los tormentos físicos sino también por los psíquicos. Según consta en el expediente, aquel día de septiembre Luciano volvió a su casa moretoneado, arrastrándose y colgado de su mamá porque no podía caminar. El informe médico demostró que tenía “traumatismo en región facial”.El único detenido es el comisario Juan Diego Torales, que comenzará a ser juzgado el 15 de marzo de 2015.

La segunda causa es la que busca descifrar qué pasó el 31 de enero, a cargo del juez Juan Pablo Salas. A fines de noviembre un jurado de enjuiciamiento aceptó el juicio político a las fiscales Roxana Castelli, Celia Cejas y al juez Gustavo Blanco, quienes tuvieron a cargo la primera investigación por la desaparición de Arruga y están acusados de entorpecimiento.

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Luciano tenía 16 años y trabajaba de changas cuando lo desaparecieron. No podía caminar por el barrio cuando había oficiales dando vueltas: sabía que lo iban a parar. Y que si no tenía documentos se lo llevaban. Y que si tenía también. Según los relatos de los jóvenes del barrio, las agresiones verbales hacia Luciano eran constantes y, desde los patrulleros, le gritaban “negro de mierda”. Orieta denunció el historial de detenciones y torturas ni bien Luciano desapareció. “No cierra con decir que un pibe cruzó la calle y lo atropellaron, hay que saber la verdad”, dijo la hermana el día en que apareció el cuerpo.

 

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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