Masacre de Monte: “Rocío no recuerda nada de lo que pasó”

Masacre de Monte: “Rocío no recuerda nada de lo que pasó”

Tiene 13 años y es la única sobreviviente de la masacre en la que murieron sus cuatro amigos. Desde hace tres semanas se recupera en su casa. Está bajo tratamiento psicológico y rehabilitación. Aunque le cuesta, ya puede hablar y moverse en silla de ruedas por la casa.

Por Cosecha Roja
05/07/2019

Foto: Archivo CPM

Rocío Guagliarello tiene 13 años. Es la única sobreviviente de la masacre de San Miguel del Monte. Desde hace tres semanas se recupera en su casa. Está bajo tratamiento psicológico y rehabilitación. Aunque le cuesta, ya puede hablar y moverse en silla de ruedas por la casa. Todavía no pudo contar qué pasó la madrugada en que la policía persiguió a los tiros el auto en el que viajaba con cuatro amigos. “No recuerda nada de lo que pasó”, contó a Cosecha Roja su tía Vanesa Sanguinetti.

La adolescente pasó 23 días en la terapia intensiva del Hospital de Alta Complejidad El Cruce de Florencio Varela. Ahí atravesó tres operaciones: por una herida en el hígado, una fractura en el maxilar y por fracturas en un brazo, una pierna y un tobillo. Cuando llegó a su casa estaba inmovilizada y con una sonda nasogástrica. No podía hablar. A los pocos días empezó a contestar con palabras sueltas. “Ahora le cuesta, pero ya dice frases completas”, dice Vanesa. 

Rocío todavía no declaró en la causa en la que hay doce policías y un civil detenidos. Cuatro de ellos están acusados de homicidio agravado. Los restantes por encubrimiento. 

Rocío se enteró de lo que pasó la madrugada del 20 de mayo a partir del relato de sus familiares cuando estaba internada en terapia intensiva. El último recuerdo que tiene es de la tarde del día anterior. Ese domingo estuvo con Camila, su mejor amiga y compañera del colegio. Iba a quedarse a dormir en su casa para ir juntas al otro día a la escuela. 

A la noche, cuando la mamá de Camila se fue a dormir, las chicas se fueron un rato a la plaza, el punto de encuentro de todos los adolescentes de Monte. Ahí se encontraron con Danilo Sansone, de 13 años, y Gonzalo Domínguez, de 14. Al grupo se sumó Aníbal Suárez, un pibe de 22 años que había llegado al pueblo un año y medio atrás desde Misiones. Los cinco se subieron a su Fiat 147 blanco y salieron a dar una vuelta a la laguna. En algún punto del recorrido un patrullero los empezó a seguir. Un paseo rutinario se convirtió en masacre. 

“Hoy la casa está llena de gente siempre”, cuenta la tía de Rocío. La visitan familiares y amigos. Cuando está sola pasa el tiempo mirando televisión o con el celular. 

Esta mañana, a unas cuadras de ahí, en el Centro Tradicionalista Martín Fierro, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presentó un informe especial a 45 días del asesinato de los cuatro chicos. “La masacre de Monte no es un caso aislado sino el emergente más aberrante y doloroso de una cruda realidad que padecen sistemáticamente las y los bonaerenses”, explicaron en el informe de 52 páginas. 

“Hostigamiento, persecución, armado de causas, sobornos, violencia física, amenazas y detenciones arbitrarias son prácticas cotidianas que las fuerzas de seguridad aplican, sobre todo, contra jóvenes y pobres. Además, la creciente saturación policial de las ciudades, al despliegue de un discurso oficial que avala y promueve la muerte como resultado esperable de la intervención policial y a la impunidad judicial que sigue a la mayoría de las denuncias habilitan la ocurrencia de hechos como los de Monte”, explicaron. 

En el documento detallan la larga lista de denuncias sobre maltratos y hostigamiento policial a los jóvenes del pueblo que salieron a la luz después de la muerte de los chicos. “En Monte, los delitos más graves son los cometidos por las fuerzas policiales”, explica.

“La muerte de los cuatro jóvenes de San Miguel del Monte no fue una tragedia, no fue un accidente ni fue un error humano. Fue una masacre ejecutada por agentes policiales que actuaron en el marco de políticas de seguridad que promueven y habilitan estas acciones”, dice el informe. Y concluye: “Por eso el Estado es responsable”.