Natalia Melmann: los policías femicidas buscan la libertad

Natalia Melmann

La noche del sábado 3 de febrero de 2001, Natalia Melmann estuvo con sus amigas en el bar “La Cantina”. La madrugada siguiente fue a la disco “Amadeus” para encontrarse con su ex novio Maximiliano Marolt y se fue pasadas las siete de la mañana. Según testigos, Gustavo “El Gallo” Fernández salió tras ella. Nadie volvió a verla hasta el jueves 8, cuando una chica que paseaba con sus perros por el vivero de Miramar descubrió el cadáver tapado con ramas. Hay tres policías condenados a perpetua por el femicidio que ahora podrían salir en libertad condicional.

La justicia convocó a las partes a tres audiencias que se realizarán en Mar del Plata los días 28 de septiembre, 5 y 12 de octubre. Allí se determinará la situación de los condenados. Según la familia de Natalia, Patricia Perelló, la abogada defensora de los policías sentenciados, “pretende beneficiar con salidas transitorias a los policías femicidas condenados a reclusión perpetua que violaron, torturaron, asesinaron y ocultaron el cuerpo”.

“Lo que hizo la policía bonaerense con Nati es una aberración. Se compara con lo que hicieron con las compañeras en la época de la dictadura”, dijo a Cosecha Roja Gustavo Melmann, papá de Natalia. “Hay dos movidas que están haciendo. Una revisión en la Cámara de Casación del primer fallo y el pedido de libertad condicional en la cámara de Mar del Plata”.

Perelló fue la defensora de Carlos Monzón en el asesinato a Alicia Muñiz. Fue también la abogada que defendió a los maestros Analía Schwartz y Fernando Melo Pacheco de veinte denuncias de abuso sexual infantil en la causa de Nuestra Señora del Camino.

“La de Natalia es una causa que en su momento fue encubierta por las máximas autoridades de la Policía Bonaerense hasta que el Procurador general de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, Eduardo Matías de la Cruz, formó una comisión especial y mandó a investigar lo que pasó. La raptaron de la costa, la llevaron a Copacabana (Barrio de Miramar) y siguen encubriendo todo. Quieren reeditar el encubrimiento policial que se generó desde el comienzo”.

En la autopsia se encontraron restos genéticos de cinco hombres. La Suprema Corte de Justicia de la Nación condenó a cadena perpetua a tres agentes. La familia de Natalia hizo su propia investigación sobre el policía Ricardo Panadero, el cuarto involucrado, que llegó a juicio. En febrero de este año la abogada defensora de los policías pidió que se revise la causa y se anule la condena. La Cámara de Casación de La Plata aceptó el pedido y convocó a una audiencia en la que no se presentaron pruebas nuevas.

Gustavo Fernández (el hombre que siguió a Natalia a la salida del boliche) fue condenado a 25 años de reclusión como partícipe necesario del delito de privación ilegal de la libertad agravada pero fue absuelto de los cargos de coautor del homicidio de la menor. Los suboficiales de la policía bonaerense Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Suárez fueron condenados a cadena perpetua en 2002: la pena fue confirmada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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Natalia tenía 15 años, era delegada estudiantil, mejor promedio de su clase y abanderada del colegio por varios años seguidos. A veces vendía diarios para ayudar con la economía de la casa. “Era una altruista, quería adoptar chicos de la calle. Decía que no tenía sentido ser madre si había tantos niños sin hogar. Al terminar la secundaria iba a estudiar para ser obstetra”, dijo a Cosecha Roja Gustavo Melmann, su papá. Era fanática de la película Titanic. Estaba enamorada de Maximiliano Marolt, y le había comentado alguna vez a su padre lo mucho que el muchacho se parecía a Leonardo Di Caprio.

Según la reconstrucción del caso, el que la entregó a los asesinos fue Gustavo “El Gallo” Fernández, amigo de Maximiliano, su ex novio. Los policías Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo Suárez la llevaron a las afueras de Miramar, a una casa en el Barrio de Copacabana. La golpearon, la violaron, la torturaron, y la mataron con el cordón de una de sus zapatillas.

Meses más tarde, el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mar del Plata condenó a los suboficiales bonaerenses Oscar Echenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini a reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado como coautores de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía y en concurso de dos o más personas. Gustavo Fernández, el único civil enjuiciado, fue condenado a 25 años de reclusión como partícipe necesario del delito de privación ilegal de la libertad agravada pero absuelto de los cargos de coautor del homicidio de la menor.

Cuatro años después, Casación redujo la pena a prisión perpetua, lo que les permitió a los condenados obtener beneficios como salidas laborales o transitorias. Gustavo “El Gallo” Fernández hoy está en Libertad. Vive en Miramar y trabaja como albañil.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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