Perpetua al femicida que mató frente a los vecinos

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Cosecha Roja.-

– Mirá gorda no me hagas enojar que vos no me conocés enojado. Esto puede pasar a mayores, charlemos.

Valeria Villareal no le hizo caso al mensaje de texto que le mandó Dante Tinari. Estaba cansada  de los maltratos y las infidelidades del marido, y ese día decidió terminar la relación. A la mañana siguiente, el 26 de septiembre de 2013, él la fue a buscar a la casa, le quebró un brazo y la arrastró de los pelos a la calle. Los gritos alertaron a las hijas y a los vecinos del barrio General Bustos, en Alta Gracia. Tinari gatilló dos veces y la mató. Después trató de suicidarse, pero la bala que se disparó en la cara sólo le provocó la pérdida de un ojo. La justicia cordobesa lo condenó a cadena perpetua por homicidio agravado por uso de arma de fuego y por el vínculo.

“No te perdono no sólo porque no pedís perdón. No te perdono porque la mataste, la calumnias en este juicio e impediste que conociera a su nieto”, dijo Karen, una de las cuatro hijas de Valeria, durante el juicio. Los testimonios de ella y su hermana fueron clave para mostrar la relación violenta que tenían, a pesar de la estrategia de la defensa que trató de demostrar que Tirani y Valeria no eran pareja y que ella había tenido relaciones previas mucho peores.

El ex declaró ante el tribunal Nº 2 de la Cámara Primera del Crimen que no recordaba cómo había matado a Valeria. Dijo que había sido un momento de “emoción violenta” y que no tenía registro de nada. “Según el peritaje psicológico, es una persona manipuladora y de alta intolerancia al fracaso que no acepta que le digan que no. Eso también quedó demostrado en sus declaraciones”, dijo a Cosecha Roja Betiana Cabrera Fasolis, referente de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa).

“La familia está contenta con la sentencia aunque la justicia no la haya caratulado como un femicidio”, dijo Cabrera.El caso no fue reconocido como un femicidio porque no hubo denuncias previas de maltratos, “así opera la justicia cordobesa”. En 2013 Valeria fue una de las  31 mujeres asesinadas por varones en la provincia, según datos de La Casa del Encuentro. El año pasado fueron 21.

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Valeria y Dante estuvieron juntos un año y medio y convivieron durante un mes. Las hijas adolescentes de ella, Evelyn y Karen, se daban cuenta de las agresiones verbales y la manipulación psicológica del hombre. Pero fue el mensaje de la pareja “paralela” que él tenía lo que las ayudó a reaccionar. “Este tipo es un violento y un jodido”, les dijo. Ellas le contaron a la mamá y ella terminó con él. Tirani la buscó y la amenazó, quería que se reconciliaran.

Aquel día de septiembre Tinari llegó a las ocho de la mañana a la casa de Lima al 300, en el barrio General Bustos. Valeria estaba despierta, había vuelto de llevar a sus hijos más chicos al colegio y estaba con la mamá en su cuarto. Él entró por el patio y se metió en la habitación. Discutieron y la agarró fuerte: ella gritó de dolor cuando de un tirón le quebró un brazo. Evelyn y Karen pedían que la soltara. Tinari la arrastró de los pelos hasta el frente de la casa y, a la vista de los vecinos, sacó un arma. Le disparó una vez al abdomen, retrocedió un paso, miró lo que había hecho y volvió a apretar el gatillo: esta vez le dio en el pecho. Valeria murió en el hospital Misericordia de Córdoba por las heridas de las balas.

Los vecinos llamaron a la policía pero antes de que los oficiales llegaran, Tinari se escapó. Corrió cinco cuadras y se cruzó con un patrullero. Cómo pensó que lo estaban buscando, quiso suicidarse y se disparó en la cara.  Terminó en el hospital San Roque con un ojo menos y luego quedó detenido en la cárcel de Bouwer.

Foto: CBA24

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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