A puertas cerradas, la Justicia decidió extraditar a Jones Huala

El lonko mapuche Facundo Jones Huala siguió la lectura del veredicto a través de una videoconferencia desde el penal de Esquel. El juez federal de Bariloche, Gustavo Villanueva, no le permitió participar de la audiencia ni aceptó la presencia de periodistas. A puertas cerradas Villanueva resolvió que el lonko debe ser extraditado a Chile para ser juzgado por un incendio en el fundo Pisu Pisué, cerca de Valdivia. Afuera del Juzgado hubo palazos y piedrazos y la policía respondió con balas de goma y gases lacrimógenos. Hay 9 detenidos.

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La audiencia estaba convocada para las 11. A la mañana temprano cuando la abogada Sonia Ivanoff llegó al Juzgado se enteró de que Jones Huala no iba a ser trasladado. Frente al juzgado la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) montó una radio abierta. “Los delitos políticos no son extraditables, tienen que hacerse cargo que me tienen preso porque represento la voz de mi gente”, dijo Jones Huala desde Esquel.

Después del mediodía el juez informó el rechazo al pedido de nulidad del juicio que hizo la defensa y concedió la extradición a Chile. Afuera del Juzgado un grupo de manifestantes se enfrentó con la policía. Según informó a Cosecha Roja Vanesa Millañanco, vocera de la comunidad Pu Lof en Resistencia de Cushamen, hay nueve detenidos: Luciana Mosca, Lorena Claro, Darío Fierro, Luciano Beveraggi, Gustavo Peña Ponce, Eduardo Luque, Luciana Basso, Lucía Soya y Fernanda, una chica de El Bolsón cuyo apellido no trascendió.

Es la segunda vez que Jones Huala va a juicio por el pedido de extradición. El primer juicio, en septiembre de 2016, fue declarado nulo al acreditarse la aplicación de torturas a un joven mapuche para extraerle información relacionada con Facundo y por tareas de inteligencia ilegales llevadas adelante por agentes de AFI durante más de un año.

Casi un año después, en junio de 2017, Jones Huala fue detenido otra vez. Gendarmería paró el auto en el que viajaba por la Ruta 40, a 50 kilómetros de la salida sur de Furilofche.

—Sabés quien soy —dijo Jones Huala al gendarme que lo detuvo.

Al comprobar la identidad detuvieron al líder mapuche y lo trasladaron a la Unidad Penitenciaria Federal de Bariloche. El lonko tenía pedido de captura de la justicia chilena por los delitos de “incendio en lugar habitado, tenencia ilegal de arma de fuego de fabricación artesanal, tenencia ilegal de munición e infracción a la ley de extranjería por ingreso clandestino al país”.

En la causa en la que está acusado Jones Huala ya fueron sobreseídos los cuatro mapuche chilenos acusados por falta de pruebas. Otros ocho mapuche que estaban acusados de 29 incendios contra camiones y tráfico de armas desde Argentina también fueron liberados en enero: la fiscalía descubrió que Carabineros había montado una investigación con chats y comunicaciones falsas para imputar a los comuneros mapuche.

“Estoy siendo juzgado dos veces por la misma situación, me presenté a derecho solo ante Gendarmería y por eso estoy acá, no van a pisotear nuestra dignidad, voy a seguir hablando e incentivando la lucha mapuche mientras ellos siguen jugando con todo tipo de artimañas legales en lugar de resolver un conflicto histórico”, dijo hoy Jones Huala desde el penal.

Sonia Ivanoff anticipó que apelará la sentencia ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hasta tanto no resuelva el máximo tribunal, Jones Huala seguirá detenido en Esquel.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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