Rosario: cómo fue la cocina del megaoperativo

Megaoperativo Rosario

Silvina Tamous – Cosecha Roja.-

El operativo con el que ayer desembarcaron en Rosario las fuerzas federales con Sergio Berni al frente tuvo una preparación pocas veces vista, digna de una película de acción.El Ministerio de Seguridad eligió San Nicolás como cabecera para montar el plan sin despertar sospechas en Rosario y simuló una Cumbre de Cambio Climático y Respuesta ante la Emergencia. Una forma de esconder el movimiento inusual sin despertar sospechas. Incluso, idearon hasta una falsa ONG que tenía su propio logo y que se dedicaba a la defensa del medio ambiente. Un trabajo de inteligencia que evitó que se filtrara la información como ocurrió en otras oportunidades a la hora de desbaratar bandas narcos.

Una fuente del Ministerio de Seguridad de la Nación contó a Cosecha Roja los detalles del megaoperativo más grande de la historia argentina. El lugar elegido como centro de operaciones fue un cuartel desafectado ubicado en la ciudad de San Nicolás, distante unos 70 kilómetros por autopista de Rosario. Primero reacondicionaron el lugar para el desembarco de las fuerzas, pero necesitaban una estrategia para no llamar la atención. Fue entonces que idearon el Encuentro de Cambio Climático. Pero no se trato sólo de un nombre: la cartelería con el anuncio del evento podía verse en la plaza central, con promotoras que en realidad pertenecían a Protocolo de la Policía Federal entregando folletos. En el viejo cuartel se montó sonido, se trajeron sillas desde Buenos Aires, se armó un escenario y se cuidaron todos los detalles para que todo resultara creíble. Incluso, la creación de la ONG “Amigos del Mundo”, con un bello logo que era representado por un globo terráqueo.

Otro detalle que tuvieron en cuenta es que, en otras investigaciones, y con complicidad de la Policía, los traficantes de drogas estuvieron al tanto de la cercanía de los Federales a través de las patentes de los autos que utilizaban para hacer los seguimientos. Fue en la causa en la que se investigaba a Carlos Ascaíni (detenido por tráfico de drogas). Allí, el acusado pidió investigar a dos autos que lo seguían en Villa Cañás, y fue la Policía de esa localidad la que le informó que se trataba de vehículos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Es por eso, y para evitar problemas, que los gendarmes y prefectos fueron trasladados en ómnibus de turismo y autos alquilados. Y para que los vehículos policiales llegaran a Rosario sin ser detectados, utilizaron camiones mosquitos con lonas que impedían a los curiosos ver los autos.

Cerca de las tres de la tarde todo estaba dispuesto en Rosario para el desembarco de las fuerzas federales. Félix Crous, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad, junto al ex fiscal federal y actual integrante de la Procunar, Juan Murray, y funcionarios provinciales habían mantenido en absoluto secreto el operativo que estaba a punto de desarrollarse. Grupos por tierra, siete helicópteros, un avión y un sofisticado sistema de comunicación que permitía que Berni manejara todo el operativo desde el aire, pero a su vez que nadie pudiera interferir las conversaciones. En Rosario, el comando de operaciones funcionó en la Prefectura Naval.

Uno de los detalles curiosos es que utilizaron un avión equipado con sensores y cámaras capaz de identificar un rostro desde el aire. También contaban con un helicóptero sanitario y otro en el que viajaban tropas de asfalto como apoyo, aunque sabían de antemano que no iban a utilizarlas porque no sería necesario ya que todo fue pensado con el objetivo de no disparar un solo tiro.

A las 15.45 los helicópteros y el avión despegaron y quince minutos después se lanzó el operativo. Rápidamente se encaminaron hacia los 89 sitios señalados por los jueces federales. Con dos mil efectivos (1.500 gendarmes y 500 prefectos) ocuparon el territorio y terminaron con los búnkers. La idea es que los federales permanezcan en el territorio hasta que el mismo Ministerio de Seguridad de la Nación capacite a la Policía de Proximidad que va a cumplir esa tarea. Pero para eso habrá que esperar ya que recién comenzaron a inscribirse los aspirantes a ese cargo.

El desembarco

“Este es el operativo más grande de la historia Argentina”. La frase era repetida ayer por funcionarios tanto del Ministerio de Seguridad de la Nación como de la Procuraduría de Narcocriminalidad, quienes desembarcaron en Rosario junto a tres mil agentes federales, seis helicópteros y un avión, para ocupar los barrios más calientes de la ciudad, donde el narcotráfico muestra su rostro más duro y más violento.

Con un homicidio por día registrado en lo que va del año y una Policía sumamente cuestionada, la llegada de los federales se leyó como una ocupación del territorio que se había dejado abandonado y que fueron tomando los traficantes de drogas. Pero también una muestra clara del poderío del Ministerio de Seguridad y su capacidad de respuesta. Si bien la espectacularidad del operativo rememoró las ocupaciones de las favelas brasileras, la curiosidad es que en Rosario se realizó el desembarco federal sin necesidad de disparar un sólo tiro, algo que no dejaban de resaltar los funcionarios.

Como consecuencia del megoperativo, 89 búnkers donde se comercializaba droga fueron destruidos, a su vez que unas 25 personas fueron apresadas. Sin embargo, los funcionarios no parecían interesados en mostrar esas cifras, sino en dejar en claro que las fuerzas federales habían ocupado un territorio abandonado y que se quedaban en la ciudad.

Con el Secretario de Seguridad Sergio Berni a la cabeza del megaoperativo, en pocas horas los grandes búnkers de droga de la zona sur y norte de la ciudad habían sido destruidos. Y con una planificación pocas veces vista. Es que la simulación montada por las fuerzas federales continuó en los allanamientos. A uno de los procedimientos, en avenida Francia y Junín, los efectivos llegaron en una camioneta de una peluquería canina para no despertar sospechas y abrir el camino a los grupos de choque de Gendarmería y Prefectura, encargados de destruir los búnkers.

Estos lugares de expendio de droga estaban identificados como consecuencia de las grandes causas de la Justicia Federal, es decir las que involucran a los ahora detenidos Delfín Zacarías y Reina Isabel Quevedo.

“Los procedimientos apuntaron a dos frentes: en la zona norte allanamos lo que quedó de la estructura que pertenecía a Delfín Zacarías, a quien arrestamos en septiembre de 2013. El resto de los allanamientos los hicimos en el sur de Rosario, golpeando lo que quedaba de la banda de Reina Quevedo, quien era una de las lugartenientes de Los Monos, y fue detenida en otro mega operativo, el pasado febrero”, dijeron fuentes de la investigación.

Berni explicó que “fue el operativo más grande de la historia argentina. Pero esto no termina aquí, es importante que la gente se acerque y denuncie para recuperar el territorio que estos narcotraficantes habían intentado copar a sangre y fuego en Rosario”. Y destacó que “Gendarmería se hace cargo del territorio para estar en el lugar de los conflictos junto con la policía de la provincia, esto lleva mucho tiempo, pero no hay que bajar los brazos, como dijo la presidenta”.

El de ayer no fue el primer desembarco de Berni en Rosario. El 5 de septiembre de 2013 bajó de su helicóptero para acompañar a las fuerzas federales en el desbaratamiento de “la cocina de cocaína más grande de la Argentina”. Fue en una casa quinta de la localidad de Funes, donde incautaron 300 kilos de cocaína que estaban siendo cocinadas por la familia Zacarías, cuyos integrantes quedaron detenidos. En esa causa, el juez federal Nª 3 de Rosario, Carlos Vera Barros, dictó el procesamiento de 14 personas, entre ellas un policía, que fue confirmado por los jueces de cámara.

Luego, en diciembre, Berni y sus fuerzas federales llegaron a Rosario para resolver el conflicto desatado por la Policía, que se encontraba de paro en reclamo de un aumento salarial.

Sin División Judiciales       

Mientras las fuerzas federales hacían los allanamientos, el gobierno provincial anunciaba el relevo de  la cúpula de la controvertida División Judiciales de la Unidad Regional II, una dependencia policial que fue la vedette en la megacausa Los Monos, pero que en los últimos meses comenzó a sumar sospechas por diversas irregularidades, como intentar allanar una vivienda de Pilar sin orden alguna, o el facilitamiento de la fuga de un detenido que dejó a un agente preso. El viernes pasado el sargento Ariel Lotito, miembro de esa división, hizo un simulacro de cámara oculta en la que se podía ver a tres periodistas recibiendo una supuesta coima, lo que generó el repudio de la oposición política y del Sindicato de Prensa Rosario.

Esa conferencia de prensa terminó por sellar la suerte de la división. El Ministerio de Seguridad provincial informó ayer que siete policías de la División Judiciales, repartición que originalmente se encargaba de intervenir en hechos donde había policías involucrados pero que desde el año pasado se orientó a otros asuntos, fueron relevados de sus funciones. Se trata del comisario inspector Cristian Romero, jefe de la dependencia; el comisario principal Raúl Saccone, titular de la Brigada Operativa de Judiciales; el subcomisario Luis Quevertoque; el oficial Néstor Quirós; los suboficiales principales José Luis Ramonda y Ariel Lotito, y el agente Matías Joel Lotito. “Previo análisis sobre la situación particular de cada uno de ellos, se decidirá posteriormente por una reasignación de funciones dentro de la misma jefatura regional o un traslado hacia otros destinos”, reza el comunicado oficial.

Foto: Ministerio de Seguridad / Telam

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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