Santiago Maldonado y los que responden en Facebook

Ilustración de Noe Gaillardou
Ilustración de Noe Gaillardou

Leo en reiterados post la pregunta por la aparición de Santiago Maldonado seguida por la pregunta por la aparición de Julio López y en algunos casos la pregunta por la aparición de Luciano Arruga. Más allá de la particularidad del último caso (El cuerpo de Luciano fue hallado enterrado como NN el 17/10/14 en el cementerio de Chacarita, sin que esto desestime bajo ningún punto la denuncia de su familia y organismos de DDHH de violencia institucional) entiendo que hay un posicionamiento político detrás de este deliberado y arbitrario hilamiento de casos (ninguno pregunta por los otros desaparecidxs en democracia) que me parece, de mínimo, peligroso. 

Me pregunto ¿Qué une a estos casos? ¿Que son tres desaparecidos en democracia? Sí. Pero hay miles más ¿Que el estado es responsable? Sí. El estado es responsable de cualquier desaparición. De estas y de las otras. Pienso ¿Qué las diferencia? De Luciano, sabemos que previo a su desaparición había sido ilegalmente detenido y torturado por fuerzas policiales. Fue atropellado cuando intentaba cruzar la Gral. Paz corriendo a la madrugada como si intentara escaparse de una persecución. Un testigo observó la presencia de un patrullero de la policía bonaerense con las luces apagadas, en una colectora a pocos metros del lugar.

¿Pierde valor el caso de Luciano por haber encontrado su cuerpo? No sólo no lo pierde, sino que más responsable es el estado por no haberlo buscado y que haya aparecido su
cuerpo 6 años después enterrado como NN.

A Julio López lo desapareció un grupo de tareas después de haber declarado en contra del represor Miguel Etchecolatz. El Estado tendría que haberlo cuidado, era un testigo protegido.

¿Fue una desaparición forzada? ¿El Estado participó de su desaparición? No, hasta que se demuestre lo contrario.

¿Qué pasó con Santiago Maldonado? Desapareció durante un operativo represivo de la Gendarmería

¿El Estado participó de su desaparición? Sí, hasta que se demuestre lo contrario ¿El caso de Julio López es menos aberrante que el de Santiago Maldonado? ¿Nos importa menos Julio López por preguntarle al estado, a la ministra de seguridad donde está Santiago? Hay que dejar de hacer una política de la igualdad para hacer una política de la diferencia; dejar de hacer razonamientos que igualan, totalizan, homogenizan, estabilizan para hacer razonamientos que particularicen.

En la particularidad está la potencia. En cada historia su fuerza. En tanto sigamos igualando casos, a modo “yo no fui”, a modo “yo soy justo y me acuerdo de una arbitraria “totalidad” lo único que hacemos es quitarle a la historia su propia fuerza y su particular horror.

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