Torturada por darle de comer a lxs chicxs

corina de bonis

Corina de Bonis quedó internada en el hospital de Moreno después de haber sido secuestrada y torturada por participar en una olla popular para los alumnos. Los médicos constataron las heridas y recibió apoyo psicológico. A las 00.30 de la madrugada de hoy le dieron el alta y se fue a su casa, donde esta mañana recibió al fiscal Emiliano Buscalia, que le tomó declaración.

“Ayer estuve con ella hasta que le dieron el alta. Por momentos estaba bien y por momentos en estado de shock. Ahora está en su casa con custodia permanente“, contó a Cosecha Roja Pablo Díaz, secretario gremial de Suteba Moreno. “Está muy dolida y asustada todavía”, contó la mamá de Corina en una entrevista con radio La Red.

Mientras Corina declaraba ante el fiscal Buscalia miles de docentes cortaron Acceso Oeste, a la altura de Libertador, y marcharon hasta la sede del Consejo Escolar en Moreno. Participaron algunos docentes del Centro Educativo Complementario 801 de Moreno donde trabaja Corina.

Los compañeros que estuvieron anoche con ella repetían hoy su relato: alrededor de las 5 de la tarde cuando volvía caminando a su casa después de participar en la olla popular en la plaza un auto rojo frenó junto a ella. Un hombre quedó al volante. Otros dos bajaron, le pusieron una bolsa en la cabeza, le dieron una piña en el estómago y la subieron al auto. Le pegaron y la agarraron del cuello. Con un elemento filoso le escribieron un mensaje en el abdomen: “OLLAS NO”. Después la amenazaron: “El que avisa no traiciona, la próxima va enserio”. “La tiraron a la calle. Ella no vio para donde dobló el auto”, contó la mamá de Corina.

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El 2 de agosto a la mañana, cuando faltaban unos minutos para que los alumnos de la primaria Nº49 Nicolás Avellaneda de Moreno entraran a la escuela se escuchó una explosión en todo el barrio. La causa: una pérdida de gas que había sido denunciada hace mucho tiempo y que nunca fue atendida por el Consejo Escolar.

Las paredes se derrumbaron y los cuerpos de la vicedirectora Sandra Calamaro, de 48 años, y el auxiliar Rubén Rodríguez, de 45, volaron por el aire. Murieron mientras preparaban el desayuno para los chicos. Otros docentes quedaron aturdidos: la explosión rompió los vidrios a cien metros a la redonda.

Desde el 2 de agosto no hay clases en ninguno de los casi 350 centros educativos de Moreno. En estos 40 días los y las docentes de casi 40 colegios organizaron ollas populares para no suspender el servicio del comedor. Para muchos chicos es la única comida del día. “La respuesta del gobierno después de la explosión fue cortar el gas en todas las escuelas de Moreno. No hubo ningún plan de obras. Por eso están cocinando a leña”, contó Díaz.

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Desde hace 20 días los y las docentes del CEC 801 que organizaban las ollas populares empezaron a recibir amenazas. La primera fue telefónica: “dejen de joder con las ollas”, le dijeron a la docente que atendió.Casi una semana después debajo de la puerta del colegio deslizaron un papel. “Las próximas son ustedes. No todas tienen auto”. Las docentes no entendieron el mensaje hasta que salieron y descubrieron que varios de los autos de ellas estaba rayados.

A los pocos días llegó otra nota: “La próxima olla popular va a ser en Güemes y Roldán”, decía. Güemes y Roldán: la dirección del cementerio de Moreno. Por esos días siguieron recibiendo llamados y vieron un auto rondando la zona. Las cinco amenazas fueron denunciadas en la UFI 7. Fuentes cercanas a la investigación dijeron a Cosecha Roja que las denuncias pasarían a la UFI 5 y se unificarían con la causa por las torturas a Corina.

Después de las amenazas las docentes del CEC 801 suspendieron las ollas populares en el centro educativo. Padres y madres de los alumnos se hicieron cargo y organizaron la olla popular en la plaza. Después de darle de comer a los chicos, Corina volvió caminando.

Cosecha Roja
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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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