Una travesía de 7 días y 350 kilómetros para exigir la Ley de Humedales

A remo, saldrá de Rosario y llegará al Congreso nacional. El proyecto de conservación y uso sostenible de esos frágiles territorios duerme en Diputados. Es un consenso entre los 15 presentados. Obtuvo dictamen de una comisión en noviembre pasado, pero faltan los de otras tres. Y las quemas continúan. También protege salares, esteros y otros ecosistemas.

Una travesía de 7 días y 350 kilómetros para exigir la Ley de Humedales

19/07/2021

Por Claudio de Moya en El Ciudadano

Ilustración: María Victoria Rodríguez

Algo hay que hacer, y a lo grande, porque grande es lo que está en juego. Así lo pensaron los integrantes de la Multisectorial de Humedales (MH) y organizaron una ambiciosa travesía náutica desde Rosario hasta la ciudad de Buenos Aires: 350 kilómetros y una semana de remada para exigir, ya frente al Congreso nacional, que cese el cajoneo del proyecto de ley de protección de humedales, un texto consensuado entre 15 iniciativas que sigue trabado en comisiones de la Cámara de Diputados.

El año pasado, los incendios en el Delta del Paraná afectaron alrededor de 400 mil hectáreas, superficie equivalente a más de veinte veces (22,5) lo que ocupa la ciudad de Rosario completa, incluyendo las zonas no urbanizadas. La región es definida como un humedal: con una dinámica dominada por las aguas superficiales y subterráneas, cambiante y frágil, reservorio de biodiversidad, prestadora de servicios ambientales, constructora de identidad geográfica y cultural de sus habitantes. Que recurrentemente se vea asolada por intervenciones humanas no es casualidad. No hay normas específicas que regulen su uso, ni presupuesto, ni agencias estatales con capacidad de control y sanción. El ecocidio de 2020 reavivó a la fuerza el debate: se recuperaron iniciativas anteriores, se presentaron 15 nuevas y se llegó a un texto de consenso con los aportes de todas. Pero quedó ahí.

El 11, para llegar al Congreso

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La movida propuesta por la MH para revertir el letargo tiene fecha de partida: el 11 de agosto próximo, desde la Rambla Catalunya de Rosario, metros aguas abajo del balneario La Florida. Desde la organización calculan entre siete y ocho días de remada por el “Río Marrón” en kayak, piragua o bote, aunque invitan a sumarse a quienes quieran acompañar con embarcaciones a motor.

Un largo camino con barricadas poderosas

El primer proyecto normativo en el país que hizo foco en esos territorios en riesgo descritos como humedales data de 2013. Lo presentó la entonces senadora nacional del Frente para la Victoria por Entre Ríos Elsa Ruíz Díaz. La Cámara alta lo aprobó, pero se estancó en Diputados y, tres años después, perdió estado parlamentario. Lo mismo pasó con otro, que llevaba la firma del santafesino Rubén Giustiniani. Tampoco siguió su curso la reinstalación de la iniciativa por parte del fallecido Fernando Pino Solanas, en 2015.

Entre ese año y 2018, hubo ocho nuevos intentos que naufragaron al compás de los lobbies ejercidos por quienes resisten las regulaciones ambientales y la exposición social sobre sus actividades productivas.

No sólo son los ganaderos o empresarios inmobiliarios que ponen sus fichas de negocios en las islas del Paraná sin consideraciones ambientales los que obturan una ley. Los humedales reconocidos internacionalmente en el país también incluyen, por ejemplo, las lagunas y esteros del Iberá en Corrientes, la región protegida Jaaukanigás en el departamento santafesino de General Obligado, y zonas de salares en la Puna en las que se realiza minería.


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De 2008 para adelante, poco pese al humo porteño

Las quemas en el Delta de 2008, que afectaron mucha menos superficie que las de 2020 –170 mil hectáreas contra casi 400 mil– pero llenaron de humo al territorio porteño, obligaron a tomar cartas de nuevo en el asunto. Entonces, se creó el Piecas (Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná), un compromiso de protección y vigilancia asumido por la Nación y las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Lo ocurrido el año pasado demostró que ese largo nombre tuvo corto o nulo efecto.

Quedó claro entonces el peligro y su descripción, no la voluntad política de conjurarlo: se identificó el fenómeno relativamente reciente de transformación de regiones consideradas marginales y aisladas, aptas para actividades de escala reducida y baja valoración económico-productiva, en áreas codiciadas para emprendimientos propios de la pampa húmeda que comenzaron a ser desplazados por el avance de otros de mayor rentabilidad, como el cultivo de soja. La llamada “pampeanización” de los humedales.

Lo que está en danza ahora es el proyecto de ley de “presupuestos mínimos de protección ambiental para el uso racional y sostenible de los Humedales”. Hubo trabajo puesto ahí: se tomaron las 15 iniciativas presentadas y se consiguió una redacción que las contuviera.

Urgencia

El proyecto unificado tuvo el 20 de noviembre de 2020 el visto bueno de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados. Y ahí se terminó el impulso. Falta el tratamiento en las de Agricultura y Ganadería, Presupuesto y Hacienda y la de Intereses Portuarios, Marítimos, Fluviales y Pesqueros para que, si hay dictamen favorable, pase a debate en el recinto. Lo que sigue, de conseguirse la media sanción, es el envío al Senado.

Numerosas organizaciones y colectivos ambientales, instituciones académicas e investigadores destacan la urgencia de dar esos pasos. En el Delta, por ejemplo, las quemas –según declaraciones oficiales, el 95 por ciento es producto de acciones humanas– continuaron este 2021. No importaron las acciones judiciales en trámite contra los presuntos responsables, ni la instalación de “faros” de observación, ni la promesa de controles más intensos.

No es sólo el fuego. Hace años hay denuncias públicas y en tribunales sobre otras intervenciones como la construcción de terraplenes para el paso de vehículos con ganado o secado de terrenos para agricultura. Esas elevaciones del terreno modifican los patrones de escurrimiento de agua y ponen en riesgo los ciclos de vida de los peces, entre otras afectaciones. El colectivo El Paraná no se Toca los expuso hace mucho, pero siguen.

Otro factor sobre el que pone la lupa el proyecto que duerme en la Cámara baja es el de la gestión de los recursos. La sobrepesca, por ejemplo, es un problema creciente, y más en ciclos de bajante extrema como los que presenta hoy el Paraná. Los frigoríficos exportadores son el eje en ese punto, instalados mayormente en jurisdicción de Santa Fe y Entre Ríos. Lo suyo son los subproductos de pescado, como harina, para lo cual no importa el tamaño de la pieza. Y así presionan por capturas fuera de las medidas de mallas, reglamentadas para preservar el recurso ictícola.

El daño en el Delta, como un tipo de humedal, está siendo documentado y estudiado. Entre otros, por la Plataforma Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario, que trabaja en la Isla de Los Mástiles y ya comprobó pérdida de calidad de suelos y alteración del equilibrio de especies de insectos terrestres por las quemas.

“Sabemos los intereses que se representan en las bancas. Poco tienen que ver con lo que necesitan y claman las mayorías. Allí se hacen presentes los negocios de los ganaderos, los monopólicos empresarios de la tierra con intereses inmobiliarios, las forestales, las arroceras, las mineras”, expone el documento de la MH en el que convoca a la travesía por el Paraná.

“En 2020 se quemaron más de 400 mil hectáreas y en este 2021 continúa ese ritmo: es un territorio reconocido como sitio Ramsar –Convención sobre los Humedales realizada en 1971 en la ciudad iraní homónima– a nivel internacional. Además, se alojan allí múltiples reservas y parques nacionales y provinciales. En la práctica, vemos que distan mucho de serlo, ya que no se gestionan materialmente políticas públicas de conservación y protección. Estamos literalmente jugando con fuego”, sigue el texto del colectivo que el mes próximo pondrá a prueba su capacidad de convocatoria y el compromiso ciudadano para evitar daños difíciles de predecir en su magnitud.

Es que la preservación del humedal del Delta no es una consigna romántica. Se trata de regiones que, por ejemplo, morigeran las condiciones extremas del río, como crecidas y bajantes, y las climáticas. Filtran las aguas, son reservas de biodiversidad y también hábitats humanos desde antes de la conquista por los españoles, además de permitir actividades productivas si se realizan con criterios sostenibles.

La Travesía por los Humedales está organizada por la Multisectorial que pone a disposición sus redes sociales –Instagram y Facebook– y el correo [email protected]

El itinerario

Miércoles 11/08
Salida desde Rosario.
Retorno: Bajada Rimoldi en Pueblo Esther.
Almuerzo: Arroyo Seco (Rowing o Camping Municipal)
Noche: Villa Constitución (Club de Pescadores de Villa y el Club Náutico)
55 kilómetros

Jueves 12/08
Villa Constitución
Almuerzo: San Nicolás
Noche: Ramallo (Costa Pobre o Club Náutico)
45 kilómetros

Viernes 13/08
Ramallo
Almuerzo: Vuelta de Obligado
Noche: San Pedro (Camping La Canaleta- Asociación Civil de Isleños del Delta del Paraná)
45 kilómetros

Sábado 14/08
San Pedro
Almuerzo: Baradero (Campo lindero al río)
Noche: Club de Pesca Lima (Atucha)
55 kilómetros

Domingo 15/08
Club de Pesca Lima (Atucha)
Almuerzo: Campana (Acción entre Zarate y Campana- Ex Pto. de Frutos)
Noche: Inta Delta
45 kilómetros

Lunes 16/08
Inta Delta
Almuerzo: a definir
Noche: Dique Luján
35 kilómetros

Martes 17/08
Dique Luján
Almuerzo: Tigre centro (recibimiento-club)
Noche: Costa Salguero (Club)
37 kilómetros