Corta la pollera de una mujer en el prime time, asocia los cuidados y las tareas domésticas sólo con las mujeres, cosifica los cuerpos. Es violencia simbólica.


Te toca, te manosea, te abraza, te besa, te penetra, se saca el forro, todo sin tu consentimiento. Es violencia sexual (también si es tu pareja).

Todas las formas de la violencia machista son un peligro. Para la mayoría de nosotrxs donde más riesgo corremos, paradójicamente, es en nuestra propia casa. Pero también somos violentadxs en la calle, la oficina, el transporte, el bar.

Entre enero y junio de este año, la línea 144 de atención en casos de violencia de género recibió 52.072 comunicaciones. El 93 por ciento fue por violencia doméstica.
La historia del 25N
Este año se cumplen 40 años del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Bogotá, Colombia, donde se decidió que cada 25 de noviembre se celebre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Dos años antes, en 1979, la Organización de Naciones Unidas (ONU) había conseguido la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw). En 1999, la Asamblea General reconoció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La fecha recuerda los femicidios de las hermanas Mirabal, quienes fueron asesinadas por orden del dictador Rafael Trujillo en República Dominicana.
Minerva, Patria y María Teresa Mirabal nacieron en Ojo de Agua, un pueblito de la provincia de Salcedo, en el norte del país. Pertenecían a una familia acomodada. Dedicaron los últimos años de su vida a denunciar y luchar contra el régimen de Trujillo.
“Díganle a la familia Mirabal, de Salcedo, que los caliés van a matarnos”, alcanzó a gritarle a un camionero Patria Mirabal antes de que los agentes del Servicio de Inteligencia de Rafael Trujillo (la policía secreta o los “caliés”, como eran conocidos en República Dominicana) la arrastrara de los pelos y se la llevara junto a sus hermanas.
Los caliés las mataron a palos y puñaladas el 25 de noviembre de 1960. Meses antes, dos de ellas habían sido juzgadas en Santo Domingo, al igual que sus maridos, por “atentar contra la seguridad del estado dominicano”. Se las declaró culpables y fueron condenadas a tres años de prisión. Fueron liberadas tres meses después y sólo sus maridos quedaron en prisión. La extrañeza de la liberación se entendió ese 25 de noviembre, cuando las emboscaron y las mataron a palos a las tres. Minerva tenía 26 años. Patria, 30, y María Teresa, 36.
