Guadalupe Gómez Verdi, Lisa Franz y Léa Meurice se conocieron en un taller de fotografía de Sub Coop en 2012. Enseguida armaron equipo para trabajar sobre sexualidad y aborto. Querían investigar cómo era la situación local en relación a una práctica de la que recién se empezaba a hablar en los medios. Así nació “11 Semanas, 23 Horas, 59 Minutos – Aborto clandestino en Argentina”, un ensayo fotográfico que retrata mujeres que decidieron sobre sus cuerpos.
Cuando comenzaron a discutir el tema notaron que muchas mujeres alrededor suyo habían abortado pero no lo contaban. Entonces el desafío era cómo tratar el tema de forma visual. Comenzaron por recolectar elementos utilizados para hacer abortos caseros como cucharas, perchas, agujas de tejer y perejil. Después leyeron una entrevista de la periodista Luciana Peker al médico Germán Cardoso: un programa de televisión le había hecho una cámara oculta y la Policía Metropolitana había allanado el consultorio por ser militante del aborto y ayudar a mujeres a practicarlo.
Desde entonces y durante un año y medio las tres fotógrafas investigaron, conversaron y retrataron mujeres en Buenos Aires y Neuquén que habían decidido abortar. Las conocieron haciendo redes con las organizaciones feministas que ayudan y acompañan a atravesar ese momento como la Línea del aborto: más información, menos riesgos y La Revuelta.
Fueron pocas las mujeres que no quisieron mostrar sus rostros. “Trabajamos con el cuerpo, con la certeza de estar frente a la cámara y sentirse seguras de la decisión que habían tomado. Nos propusimos conocerlas, escucharlas, saber dónde y cómo habían abortado”, contó a Cosecha Roja Gómez Verdi. Se encontraron con historias de mujeres que acudieron a clínicas clandestinas y que sufrieron violencia física y verbal y con otras que lo hicieron con pastillas en la libertad de sus casas.
En 2012 el acceso a la información para abortar con pastillas no eran tan conocido como ahora y se dio “gracias al accionar de las feministas y las líneas telefónicas”. “Descubrimos que el punto de inflexión fue cuando se comenzó a acceder a las pastillas de forma más fácil. Ahí notamos el cambio en relación a mujeres más grandes que abortaron en clínicas clandestinas en dictadura y ya en democracia”, explicó.
También fue importante para ellas indagar más allá de los prejuicios. Así descubrieron que muchas mujeres abortan solas y muchas otras lo hacen acompañadas por compañeros varones, aún cuando la decisión es de ellas. Por eso en el ensayo aparecen algunos varones, esos que “no desaparecieron ni denunciaron o coartaron la decisión”, explicó Gómez Verdi.
Las imágenes fueron bien recibidas por las protagonistas. “El trabajo fue realizado de forma colectiva (al inicio teníamos una compañera más) y nació en un taller. Fue un tema discutido y hablado, muchos nos ayudaron en el proceso, cada una como mujer y fotógrafa lo vivió de una forma distinta. Nos hizo crecer. Fue muy importante acercarnos al movimiento feminista y sus agrupaciones”, dijo Gómez Verdi.