El descanso armado de los hombres de la ley

El oficial de la policía bonaerense dijo que lo quisieron asaltar. Que estaba de civil, volviendo a su casa. Y que disparó doce veces para defenderse. El jugador de fútbol Lautaro Bugatto tuvo la mala fortuna de cruzarse en el camino de sus disparos. Una de las balas le perforó un pulmón. Su muerte reavivó un debate. ¿Deben los policías estar armados fuera de su horario laboral?

La que retomó la discusión fue la Ministra de Seguridad, Nilda Garre. “Estar armados las 24 horas del día, los 365 días del año, genera un nivel de tensión que nadie puede soportar”, dijo.

Hasta ahora el llamado ‘estado policial’ obliga a que los agentes tengan que intervenir si presencian un ilícito, más allá de que estén trabajando o no. En la cultura policial, eso equivale a estar armados en todo momento y lugar.

En la cartera de seguridad una estadística que los inquieta: el 90% de las veces que un policía actúa estando fuera de servicio, hay un muerto. En la mayoría de los casos  el fallecido es el policía. “Es que la intervención policial tiene un protocolo”, explicaron fuentes ligadas a ese ministerio. “Cuando actúan llaman a refuerzos. En los patrulleros, por lo general se trabaja en trinomio. Si el policía está fuera de servicio no puede echar mano a todos esos recursos”.

Solo en la Ciudadde Buenos Aires hay veinte mil policías federales armados. Cuando se vuelven a sus casas luego de trabajar ocho o diez horas, el arma se va con ellos. Los enfrentamientos pueden ser en cualquier lado. Días atrás, un policía mató a un joven que intentaba robar en el hall de un edificio. La familia del chico dice que estaba desarmado y drogado. El policía, que hubo un enfrentamiento, aunque el arma que tenía el chico era de adorno.

Ejemplos hay en todas las fuerzas. El informe anual del Centro de Estudios Legales y Sociales –que está por ser publicado en estos días- recopila algunos casos donde policías dela Metropolitana–dependientes del Gobierno dela Ciudadde Buenos Aires- actuaron fuera del horario de trabajo. El primero de ellos, el 8 de setiembre, dos adolescentes intentaron cometer un asalto a bordo de un colectivo en Avellaneda. Allí viajaba el oficial Barrios, que  asesinó a Rodrigo Alfredo Romero, de 16 años, y a Jesuán Ariel Marchioni, de 23. De acuerdo con los testigos, el policía “se habría comportado de forma temeraria y con una evidente falta de control en el uso de la fuerza letal. De acuerdo con los datos brindados por testigos, luego de haberlo herido y cuando agonizaba en el piso del colectivo, Barrios disparó nuevamente contra Romero”.

El 12 de septiembre un efectivo dela Policía Metropolitana, que también se encontraba fuera de servicio, asesinó a Bruno Pappa, de 26 años, en el barrio porteño de Chacarita. Pappa estaba borracho y le había robado la mochila a otro oficial de la policía. Su compañero logró reducirlo y, una vez en el piso, le disparó en la cara, a 50 cm del rostro.

El accionar de policías armados fuera de su horario de trabajo, supone, concluye el informe, “una circunstancia que en las diferentes fuerzas de seguridad implica mayores riesgos para la vida de policías y particulares”.

Muchas veces, las personas que resultan heridas o muertas son miembros de su propia familia, sobre todo en discusiones de pareja.

En la Policía Federal, más allá de que ahora no tienen la obligación de portar el arma en sus horas libres, la mayoría prefiere hacerlo. Es parte de la cultura policial. “Si nos obligaran a no andar armados fuera del trabajo”, dice un viejo comisario, “se lo vería como un despojo, como algo que nos deja sin defensa. Un 70% lo tomaría bien. Pero está claro que portar un arma es la primer causa de estrés de un policía”.

Más allá de la costumbre, hay otra cuestión: los servicios de vigilancia extras que hacen la mayoría de los policías, en la jerga llamados adicionales. El sistema de adicionales hace que el agente que está en una comisaría de Flores y se anota en un adicional en el barrio de Saavedra, si tuviera que ir de la comisaría a su puesto de vigilancia y después volver a dejar el arma a la comisaría tardaría dos horas más.

En países como Holanda, Corea, Italia o Grecia, los agentes tienen un gabinete para guardar sus armas en cada destino. En Argentina, su implementación depende de cómo se resuelva el debate sobre que deben hacer los policías cuando no están en actividad.

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