Borrando los crímenes de papá

borrando a papá 2Miriam Maidana* – Cosecha Roja.-

Es sábado, hay vientito, estoy milagrosamente sola en casa con el gato y me pasan el dato: en YouTube subieron completa “Borrando a papá”. A las 3 horas ya no estaba, pero yo la ví.

Es un documental del que no hubiéramos sabido prácticamente nada pero ahora sabemos mucho gracias a una fabulosa campaña de difusión consistente en: acusaciones de “censura” (una ONG, Salud Activa, interpuso un recurso), paseo por diferentes canales de los padres protagonistas de las historias, una directora estadounidense que “sufrió mucho cuando sus padres se separaron”, aunque era una adolescente y “no tuvo impedimentos judiciales, sino que su papá aceptó la situación de no verme”.

Parece ser que su pareja actual, el argentino y productor del film Gabriel Balanovsky, si fue “víctima” de este “sistema perverso” que defiende siempre “a las mujeres y a la madre”.

El 7 de noviembre de 2001 Balanovsky se llevó a su hija de cinco años: junto con otros hombres bajaron de un auto y ellos golpearon a la pareja de su ex mujer que iba con la nena al jardín de infantes. En marzo de 2002 la justicia ordenó su captura por “sustracción de menores y lesiones” y el 27 de septiembre de ese año la policía lo detuvo. Cuando estuvo con la nena no permitió el contacto con la mamá, no dijo a dónde se habían mudado ni anotó a la niña en la escuela. El 30 de noviembre de 2005 la sala III de la Cámara de Casación Penal le otorgó la excarcelación porque no había sido privado de la patria potestad.

Los realizadores del documental rechazaron el ofrecimiento de exhibirlo en la sala Artecinema de Constitución. O sea: seguimos sin saber nada.

En el documental hablan hombres: el primer testimonio es de un muchacho que creció “oyendo hablar mal del padre” (que los había abandonado a él y a su madre) y ahora “repite” la historia con su hija mayor; el segundo testimonio es de un padre que filma a su ex mujer en la puerta del colegio con una cámara oculta –cuidando muy bien la edición de que se muestre el rostro de la madre-; el tercero es un señor ruso presuntamente denunciado por “hablarle en ruso al hijo”. Él se encarga de grabar -ocultamente, como el padre anterior- a una supuesta operadora telefónica de la Oficina de Violencia de Nación, quien le “desaconseja” acercarse al lugar a denunciar “obstrucción” porque “acá siempre se le dá la razón a las mujeres”. En el medio vemos pasar testimonios de abogados, psicólogas, asociaciones que trabajan con mujeres víctimas de violencia, etc.

Con una edición aceitada, podremos convencernos de que:

1- La justicia de familia en Argentina solo funciona para las mujeres.

2- Las agrupaciones y programas que intentan visibilizar la escalada de violencia hacia mujeres –y por ende a sus hijos, si los tuvieran- lo hacen mayormente por dinero. Es más: ante el testimonio de una psicóloga que explica que citan a entrevistas incluso a los abuelos, el signo $ se antepone.

3- ¿Qué sabremos de estos hombres/padres? Nada. Todo el discurso es sobre sus ex mujeres, madres de sus hijos: acá sí nos enteraremos de que van desde “locas”, violentas, resentidas y sin vida propia hasta aprovechadoras y monstruosas. Ellos no cuentan de qué trabajan, en qué estaban pensando cuando decidieron tener hijos con esas “locas violentas” (¿vieron que en Argentina el hombre nunca “tiene nada que ver” con el embarazo?), cómo se separaron.

De ellos sólo veremos ojos húmedos, alguno encadenado al Congreso y otro que cuando habla de su hijo se refiere a él como “el chico”. El chico que vive en un hogar, porque la justicia aunque la madre sea loca, violenta, rabiosa prefiere alojarlo en un instituto que retornarlo con el padre.

borrando a papá 3

Hay dos perlas en el documental: luego de ponernos al tanto de la locura femenina se nos ilustra (con música de fondo al tono) acerca del caso de Adriana Cruz, la mujer que mató a su hijo de seis años tras un brote luego de que su ex marido la dejara por otra. Adriana Cruz terminó en el Hospital Estévez (neuropsiquiátrico estatal para mujeres en la provincia de Buenos Aires) donde una mañana amaneció ahorcada. Recuerdo haber leído una nota que decía: “A su entierro no fue nadie”.

Por otro lado, aprovecha –y muy bien- lo tremendo que tuvimos que atravesar como comunidad los psicólogos cuando el Licenciado Jorge Corsi fue acusado y condenado por integrar una Red de Pedofilia infantil. Efectivamente, Corsi creó la Carrera de Especialización en Violencia Familiar en el año 1989. Y por cierto dió capacitaciones por todo el mundo. Y aceptó la acusación, firmó un acuerdo de juicio abreviado y se declaró culpable. En 2014, luego de tres años, fue excarcelado. Desde la Comunidad Psi circularon distintos pedidos para que además se le impida volver a ejercer. Sus libros fueron sacados de la Biblioteca de la Facultad y del Programa de la Carrera, así como la mayoría de sus colaboradores docentes –que no estaban al tanto de las actividades de Corsi en el ámbito privado- condenados al ostracismo.

Actualmente hay una petición firmada por más de 3000 colegas solicitando que no se permita a Corsi volver a ejercer la psicología, por un tema de ética profesional. Varios de los impulsores de la petición son miembros del Foro ANTI-SAP.

¿Qué es el SAP?

Es el Síndrome de Alienación Parental. Según su creador, el norteamericano Richard Gardner, es un “desorden psicopatológico en el cual un niño en forma permanente denigra e insulta sin justificación alguna a uno de sus progenitores –generalmente, el padre”. Tomé a propósito la definición de Wikipedia: el SAP ha sido rechazado por toda la comunidad científica por carecer de cualquier sustento. “Mi mamá me habla mal de mi papá, entonces no lo quiero más”.

Y esto no sucede en los confines de nuestro país: fue rechazado incluso en Estados Unidos.

Mentiroso/mentiroso

Uno de los testimonios del documental fue el del Dr. Enrique Stola, cuya imagen y palabra fue utilizada “sin habérsele informado ni él consentido”. Su comunicado de prensa comienza: “Harto y con bronca”. Él lo explicará mejor.

Tampoco en el documental se menciona que los juzgados que derivan a familiares y niños a pericias LO HACEN A SITIOS QUE NO COBRAN: de atención gratuita, centros públicos.

No tengo gran recorrido en el tema. Llevé cuatro casos de padres alejados de sus hijos: dos de las denuncias eran por consumo de estupefacientes, una por abuso (le sacaron una foto golpeándole la cola por sobre el pañal), otra por el tema de manutención. En los cuatro casos se hicieron los informes cuando fueron solicitados, y en uno –donde la batalla era porque mi paciente había formado una nueva pareja y la ex mujer no lo podía soportar- la indicación fue la misma de Stola: correrse de la escena, no quedarse en la pelea (como sí hace un padre en el documental, filmando “con cámara oculta” a su ex mujer y a sus hijos).

Todos tuvieron resolución favorable: el juzgado indicó un lugar para que el padre y los hijos se encuentren, con una trabajadora social mediando. Esos encuentros son determinantes para la revinculación: se evalúa la interacción, el acercamiento, las ganas de los chicos de estar con los padres. En los casos de acusación de consumo de estupefacientes se solicitó análisis (rinoscopia, orina y sangre): al dar sin consumo, se levantó la causa y el régimen de visitas fue acordado. En el de manutención, los abuelos del niño se hicieron cargo de responder por la cuota alimentaria (mi paciente no tenía trabajo “formal”). El de abuso fue más complejo: estaban en juego las diferencias de clases. Como en las novelas, la hija de una familia de alto poder adquisitivo había formado pareja y tenido un hijo con un artesano. Cuando el niño tuvo que ser inscripto en el jardín, eligieron un colegio inglés con matrícula muy alta. La denuncia tuvo que ver con que “les daba vergüenza” el padre de su nieto. Si bien la madre del niño no estaba de acuerdo con la denuncia, la radicó en el Juzgado de Familia. El presunto “abuso” fue desestimado por los peritos médicos, aunque la custodia provisoria quedó en manos de los abuelos. La revinculación duró más de un año y se fijó un régimen de visitas para el padre.

No se me ocurrió filmar un documental sobre estos casos, casi similares en número a los de Borrando a papá. En cambio a Ginger Gentile le bastó. Incluso, y sin que se le mueva un pelo de la raya al costado, dijo: “Lo más grave es que las víctimas de violencia verdadera NO RECIBEN AYUDA PORQUE hay tantas denuncias que NO HAY RECURSOS PARA ESTAS PERSONAS. Y hay un sexismo en los tribunales de familia, y en la sociedad en general, contra los padres varones que están separados”. Ginger Gentile vive hace 10 años en Argentina. No habla bien el castellano. Pero tiene la solución para tanta mujer muerta, tanto niño abusado, víctima de violencia. Una mujer muerta cada 33 horas. 1054 huérfanos por femicidios en cuatro años. No hay estadísticas de abuso infantil: yo creo que nos espantaríamos. Es por las falsas denuncias interpuestas por mujeres, madres, que a su vez son las asesinadas. Ginger Gentile tiene algunos conceptos confusos.

Lamento que haya cinco o diez padres que no puedan ver a sus hijos por denuncias falsas. Me gustaría, sí, saber de qué se los acusa. Porque el documental solo muestra sus lágrimas, no los expedientes.

Pero bueno, nadie merece algo así.

Tampoco terminar en una alcantarilla por un análisis de ADN positivo y una suma fijada de $ 1400 por mes, como le pasó a Paula Acosta. Una más de las 33 por hora.

Contra cinco o seis que hablan en un documental: pueden hablar, porque están vivos. Lo mismo que Ginger Gentile, la que tiene la solución para los femicidios.

*Psicoanalista

Notas

• Aquí estaba el link disponible el sábado de 19 a 22 hs: https://www.youtube.com/watch?v=G_ZrtFHdQoE&feature=youtu.be

• Uno de los tantos mensajes del Dr. Enrique Stola despegando del documental: https://groups.google.com/forum/#!topic/forotopia/q70hEbVUVwI

• La entrevista donde Ginger Gentile nos informa cómo terminar con los femicidios:

https://www.youtube.com/watch?v=XrOIyhsUeYU

• Entrevista con Petinatto: les pregunta puntualmente si saben cuantos casos de padres que no puedan tener contacto con sus hijos hay, ya que es un documental de investigación: el tema se cambia. https://www.youtube.com/watch?v=hnjjswN0byo  (minutos 4.40 a 5.20)

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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