Delitos en Provincia de Buenos Aires: datos, disminución e hipótesis explicativa

Gustavo Arballo – Saber leyes no es saber derecho.-

La tapa de Clarín de hoy editorializa sobre un pico de inseguridad que se daría en la Provincia de Buenos Aires. La noticia es “18 asesinatos en 36 días”. La pregunta es si esto es mucho o poco en términos de “noticia” (vale decir, “hecho nuevo”) y la necesaria respuesta debe correlacionarse con lo que viene pasando en años anteriores en la misma jurisdicción.

Segmentando a los hechos relacionados con robos y otros crímenes (es la definición más estricta de “asesinatos” en términos de su vinculación con la “seguridad urbana”, descontando eventuales asesinatos por venganzas personales, peleas personales, etc.) el dato duro es que en la Provincia de Buenos Aires se reportaron, entre tentativas y delitos consumados, “casi” 18 hechos por mes en promedio durante 2011: fueron en total 203 causas en el año. Si esto es así, la noticia no sería otra cosa que la elevación a tapa de una cifra que cuadra con el promedio anual.

Mas allá de las tapas y los zócalos, es necesario poner en contexto todo el espectro de delitos más comunmente asociados con la seguridad urbana, dado por el triángulo de homicidios dolosos (intencionales), robos y secuestros (que, como se verá, a pesar de su alta visibilidad mediática tienen poca casuística en la cantidad de investigaciones).

Los datos duros que compilé para los últimos tres años en la PBA quedan resumidos en el siguiente cuadro:

Estas son cifras de alta calidad (no responden a información policial o a reportes de encuestas sujetas a margen de error, manipulación o problemas metodológicos) pues salen del sistema de investigaciones penales de la Procuración de la Provincia de Buenos Aires. Los informes anuales que tomé para esta compilación pueden consultarse aquí y al final del post hay algunas notas técnicas.

De aquí surge en datos de 2011 una tasa de 14.16 homicidios dolosos cada 100 mil habitantes (la forma estándar de medirlo a nivel internacional) para la provincia de Buenos Aires (asumimos una población provincial de 16 millones). El promedio en Sudamérica es de 21 homicidios x 100 mil habs.(dato de wikipedia, con una lista que desglosa luego por países, aunque tengo dudas sobre la consistencia metodológica de los datos).

Volviendo a la PBA, los homicidios asociados a robos y crímenes son el 9 % del total (2265) de homicidios dolosos (y el 91 % restante no está directamente asociado a delitos). Como dato de contexto, los homicidios no intencionales (“culposos”, muchos de ellos derivados de accidentes de tránsito) del año sumaban otros 1523 casos a la cuenta de homicidios (representan el 40 % del total de homicidios “en general”).

Mientras que la cifra en el (mayoritario en nueve de cada diez) “resto” de homicidios dolosos sólo arroja una variación de 1,10 % en el lapso 2009-2011, se aprecia que sí existe una sensible variación interperiódica (-10,57 %) en los homicidios derivados de situaciones criminales (robos y criminis causa) aunque la evolución en este rubro no es constante, tal como lo muestra este gráfico.


Tendencia apreciable: disminución del delito asociado a la inseguridad urbana

Mas allá de esta singularidad, en nuestra primera tabla surge un panorama de disminuciones constantes en la evolución de los delitos contra la propiedad asociados con la (in)seguridad urbana. En la comparación 2009 – 2011 (ultima columna de la tabla) se apreciará una baja de 18,25 % en hurtos, una baja de 11,75 % en robos y la -antes vista- baja de 10,57 % en homicidios.

Y si desglosamos estas bajas por edad se ve que las bajas son más acusadas para los “menores” que para los “mayores”: 24 contra 17 en hurtos, 20 contra 11 en hurtos agravados y robos, 18 contra 7 en homicidios asociados con delitos (cifra esta última cuya representatividad en términos de variación está condicionada por el bajo número de casos base del rubro en cuestión)

Otro buen dato “termómetro” a los efectos de “medir” la inseguridad son los que aquí unificamos como hurtos agravados y robos simples y agravados (*) porque su mayor número le da robustez a la serie (y es menor allí el problema de la “cifra negra”, esto es el “delito no denunciado”, que puede afectar más la representatividad de los delitos de hurtos simples). Se aprecia en este gráfico una disminución constante en el trienio.

¿Qué fue lo que cambió en 2010? (tratando de explicar la disminución)

No es sencillo entender por qué hubo una baja sensible del delito en este período (lo “esperable” ceteris paribus sería un aumento, en la misma medida en que se verifica el incremento poblacional vegetativo de la jurisdicción) y seguramente hay -siempre- multicausalidades.

Pero para esbozar hipótesis tenemos que pensar que política pública relevante empezó a incidir en 2010 que pueda explicarnos este fenómeno.

Por descarte, ante la falta de un cambio específico de paradigma o de operatoria en la esfera policial o judicial de la PBA, y la inexistencia de cambios en la normativa o la jurisprudencia (dos concausales alternativas posibles) una hipótesis a trabajar sería la de asumir alguna relevancia explicativa al efecto de la implementación de la Asignación Universal por Hijo que comenzó a aplicarse en octubre de 2009. Un notable indicio corroborante aparece en ese sentido: el sesgo de la disminución que se reporta es más acusado sobre el núcleo de incidencia de la AUH, los “menores” .

La afirmación, se reitera, es todavía indiciaria (con QBS, con quien tuvimos la intuición, estamos pensando en hacer una investigación más rigurosa al respecto si nos proveemos de datos suficientes). Para darle un mayor grado de certeza a la hipótesis necesitaríamos mucha más evidencia “cruzada”, que nos permita al menos visualizar si esta disminución se replica homogéneamente otras jurisdicciones a pesar de que varias de ellas puedan haber aplicado políticas “policiales” de seguridad diversas y partan de diferentes indicadores de delictividad.

 

Aclaraciones técnicas:
1. En todos los delitos los datos agrupan tanto los casos que ingresaron al sistema como "consumados" como los que se reportaron en grado de "tentativa".
2. Se trata de número de "hechos" y no de víctimas por lo cual un "doble homicidio" queda contabilizado como un solo caso (de todas maneras, los casos de homicidios múltiples son raros estadísticamente).
3. La columna de "hurtos agravados y robos" incluye a los hurtos agravado de vehículos dejados en la vía pública, robos simples, robo agravado por el uso de armas y otros robos agravados. Existen muchos otros "delitos contra la propiedad" que no se incluyen en la tabla por no estar asociados a fenómenos de inseguridad urbana, como daños y estafas.
4. "N/R" significa que las variaciones no se reputan representativas de tendencia a los efectos de la variación interperiódica por la escasa magnitud del número base de hechos.
5. En "menores" se incluyen las investigaciones penales preparatorias iniciadas ante el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil (ingresan allí las causas donde hay al menos un menor sindicado como responsable).
6. Los delitos con autor inicialmente desconocido se catalogan a los efectos de nuestra cuenta como "mayores" porque por defecto tramitan en el fuero común y no en el de responsabilidad penal juvenil. En función de ello es posible que algunos homicidios y muchos robos que se reputan "mayores" hayan sido en realidad cometidos por "menores. Esta diferente incidencia nos debe llevar a no asumir que la proporción entre robos cometidos por menores y robos cometidos por mayores que surge de las cifras sea representativa de la realidad.
7. Omito la comparación pre-2009 por problemas de homogeneidad en el método. Los datos de la Procuración PBA con los que se construyeron estas series sólo están desglosados por delitos a partir de ese año.
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