El cura y la prostituta: un caso sin resolver

padreCosecha Roja-. El sacerdote Marcelo Lopresti tiene 37 años, hace 11 que vive en Italia y está internado en el Hospital Central de Mendoza. Fue baleado en Godoy Cruz, una localidad mendocina donde estaba de vacaciones, cuando manejaba su auto, acompañado por una prostituta.

Cuando Marcelo llegó con su Renault Clio a la esquina de San Luis y Federico Moreno, encontró a María Peralta, de 33 años. Hablaron.

Él dice que se acercó a la mujer para ofrecerle ayuda porque notó que su compañera lloraba. Le dijo a las dos si querían que las llevara a cada una a su casa.

“Se detuvo un auto de color gris, bajó un gordito con bermudas y camisa a cuadros que quería ‘salir’ y me pidió que buscara a una amiga”, dijo ella. Cuando la otra mujer subió, se descompuso y decidieron llevarla a su casa.

Unas cuadras antes de llegar, frenaron en un semáforo en rojo. Un hombre armado y encapuchado corrió hasta el auto e intentó asaltarlos. No se sabe si hubo forcejeo o no, pero Lopresti aceleró y escapó con la bala ya en su abdomen.

Alcanzaron un móvil policial y pidieron ayuda. Eran cerca de las dos de la mañana. A Lopresti, que se identificó como sacerdote, lo internaron en el Hospital Central, y a Peralta la requisaron y le secuestraron dos gramos de cocaína y mil pesos.

El caso fue caratulado como robo en grado de tentativa, ya que el ladrón no alcanzó a llevarse ningún elemento, ni siquiera el maletín con una cámara de fotos del sacerdote, valuada en 30 mil pesos.

La declaración de ambos coincide en todos los hechos del intento de robo, excepto en el motivo por el cual estaban juntos. El caso sigue bajo investigación.

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