El día en que la violencia policial cambió las protestas en Brasil

5399d4ba7914a_666x444Bruno Franca Ribeiro – Estadao.-

La Policía Militar de San Pablo todavía no identificó a ninguno de los agentes que cometió abusos durante la represión de la protesta del 13 de junio de 2013, el día en que la violencia policial cambió el rumbo de las manifestaciones en el país. Alegaron que no fue posible reconocer a los policías filmados y fotografiados durante las agresiones al pueblo. Así, hasta hoy ningún integrante de la corporación fue acusado por los excesos.

El Magristrado de la Policía Militar, responsable de la Investigación de la Policía Militar que averigua lo ocurrido aquel jueves, no declaró al Estado sobre el tema. La Secretaría de Seguridad Pública informó en una nota que “se choca con la dificultad de identificar eventuales policías que hayan cometido abusos o crímenes, porque muchas personas se inscribieron como testigos en la Magistratura pero no asistieron a declarar y apuntar a los Policías”. Y resaltó que la investigación está en curso.

Al menos 105 personas resultaron heridas aquella noche, según el relevamiento hecho en los hospitales por el Movimiento Passe Livre, la organización que convocaba las manifestaciones. Aquel era el cuarto acto del grupo, con 15 mil personas. Los abusos comenzaron cuando la Policía Militar quiso impedir que la manifestación llegara a la Avenida Paulista. La marcha fue atacada en la Calle Consolação, en el cruce con Maria Antônia. Los enfrentamientos después se extendieron por el centro.

La investigación de la Magistratura es acompañada por el promotor de Justicia Militar Cristiane Helena Leão Pariz, del Ministerio Público, quien da una versión diferente sobre la falta de testimonios. “Fueron oídos diversos testimonios, muchas víctimas en general y, a partir de las imágenes, no se consigue identificar a los policías que actuaron. Tenemos el nombre de centenas de policías que actuaron en la manifestación”, dijo.

Las imágenes adjuntas a la causa, cuyo número no sabe precisar (“tenemos muchas”, dice), muestran situaciones que, según ella, caracterizan abusos que deberían resultar en castigos a los policías.

“Voy a ser bien sincera: vi los autos, vi fotos, vi filmaciones, la gente identifica algunas situaciones y dice ‘no, ese enfoque se extrapoló, aquella víctima no se estaba excediendo’”, dijo la promotora.

Según Cristiane, en procesos de este tipo las conductas eventualmente violentas no pueden no ser caracterizadas como crímenes. Eso ocurre cuando el policía actúa en el “estricto cumplimiento del deber legal” o en “legítima defensa”. Si la actuación de los policías militares no está dentro de esos límites, deberían ser castigados. “Yo vi escenas (en las imágenes de la investigación) que creo que sí, específicamente, puedo decir: aquí hubo exceso”, dijo.

Si ningún policía fuera identificado, la tendencia es que los crímenes sean archivados. Un abogado que declaró alegó que al menos una investigación sobre el tema, de otra fecha, ya fue archivada sin acusaciones contra ningún policía.

El Ministerio Público informa que no es posible hacer un relevamiento de cuántos procesos de este tipo existen. El problema es que no todos son sobre una fecha, como el caso de que acompaña Cristiane. Algunos de esos figuran apenas como “lesión corporal” o “abuso de poder” y eso invalida la búsqueda.

El Ministerio Público todavía debe determinar la conducta de los comandantes de operación de aquella noche y evaluar si hubo alguna falla administrativa.

El coronel Ben Hur Junqueira Neto, apuntado como el jefe de acción de ese día, no es más el comandante del 7mo batallón. Según sus colegas se jubiló. El comando de la Policía Militar no permitió que fuera entrevistado. Lo mismo ocurrió con el comandante general de la Policía Militar, Benedito Meira.

El siguiente mapa muestra el incremento de las protestas:

 

Foto: Infonews

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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